Editorial

Omicron, la nueva cepa

A punto de cumplirse 2 años de la aparición del covid-19, las cosas parecen dar un giro, aunque los especialistas advertían de estos potenciales panoramas. Por lo pronto, Gran Bretaña, Francia, Israel y la Unión Europea, restringieron o cancelaron vuelos a países africano, además de Sudáfrica, como Lesoto, Mozambique, Namibia y Zimbabue. 

Si las autoridades no aprendieron de la historia de los últimos meses, estaremos condenados a ver, de nuevo, escenas difíciles como las de hace un año, de confirmarse la virulencia de la nueva variante.

Editorial CCM

Omicron, la nueva cepa

Editorial CCM

La pandemia está lejos de terminar. Los expertos de la Organización Mundial de la Salud ahora confirman una nueva variante del virus del covid-19 que comienza a preocupar a la comunidad internacional, cosa que ha desestabilizado a los mercados internacionales sumiendo en la incertidumbre muchas cosas hasta ahora logradas, desde el fin del confinamiento hasta la eficacia de las vacunas de todas las marcas. Conocida ya por su nomenclatura del alfabeto griego, ómicron, es 500 veces más virulenta que las otras variantes del covid-19 y la propagación, más veloz, particularmente en la población joven.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el 9 de noviembre de 2021, la muestra de la nueva variante ómicron, recolectada en Sudáfrica, “tiene una gran cantidad de mutaciones, algunas de las cuales son preocupantes. La evidencia preliminar sugiere un mayor riesgo de reinfección con esta variante, en comparación con otros COV. El número de casos de esta variante parece estar aumentando en casi todas las provincias de Sudáfrica…”

Según los expertos, el virus covid-19 variante ómicron, pone bajo la lupa hasta las formas y medidas de seguridad social para evitar la propagación del agente patógeno:  la “gran cantidad de mutaciones y la preocupación es que cuando hay tantas mutaciones, éstas pueden impactar el comportamiento del virus”, difundió la OMS en su sitio web ante el llamado de atención por la variante que ahora pone al mundo ante un nuevo desafío.

A punto de cumplirse 2 años de la aparición del covid-19, las cosas parecen dar un giro, aunque los especialistas advertían de estos potenciales panoramas. Por lo pronto, Gran Bretaña, Francia, Israel y la Unión Europea, restringieron o cancelaron vuelos a países africano, además de Sudáfrica, como Lesoto, Mozambique, Namibia y Zimbabue. 

Y aunque faltan estudiarse las consecuencias de esta variante, esto recuerda a lo que hace dos años el mundo veía como una lejana posibilidad. Cuando el virus apareció en Wuhan, las cosas no tenían la suficiente evaluación para conocer el impacto que llevó al confinamiento y aislamiento sociales que mantuvo al mundo en una parálisis y recesión económicas. Desde luego, los más de cinco millones de víctimas mortales van incrementándose diariamente. Cada semana, a nivel mundial, un promedio de más de 6 mil personas muere por covid-19 y las pérdidas se acumulan mientras los contagios se suceden cotidianamente.

Cuando en febrero de 2020, México enfrentaba al covid-19, lo hizo con una resbaladiza confianza que hizo al ver la enfermedad como una gripe sin complicaciones. Nuestro país vivió momentos devastadores que han llevado a la tumba a cerca de 300 mil mexicanos. El manejo de la pandemia se vio como una irresponsable conducta criminal que pasó por el menosprecio del cubrebocas, se ha desacelerado la aplicación de las vacunas y, en muchos estados, han relajado sus medidas al punto de hacer que la nueva normalidad es vivir como si el virus ya no existiera en la faz de la tierra. A la fecha, los estados de la franja fronteriza con Estados Unidos han revertido el color del semáforo; sin embargo, se promueven eventos masivos sin importar las consecuencias, como la convocatoria del presidente de la República a festejar su ascenso al poder a tres años de haber protestado el cargo.

Si las autoridades no aprendieron de la historia de los últimos meses, estaremos condenados a ver, de nuevo, escenas difíciles como las de hace un año, de confirmarse la virulencia de la nueva variante. Es cosa de tiempo para que los primeros casos ómicron se den en este país y veremos cómo es la respuesta de la gente para impedir la propagación. Sin embargo, nuestros líderes comienzan a dar los pasos equivocados con este estilo de irresponsables convocatorias. Para ellos, la nueva normalidad se traduce en la indolencia que trata de distraer nuestra atención de que vivimos en una pandemia que está lejos de ser vencida.

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