Editorial

Latinoamérica confía en la Iglesia

Si la Iglesia goza de esta confianza lo es porque tiene la mirada puesta en la verdad. Y para esto, reconocer sus errores la volverá más humilde. Radicar su labor en el Evangelio es la clave para distinguirla de otras instituciones. Si la Iglesia se despoja de la verdad evangélica, estaría traicionado su patrimonio de fe, esperanza y caridad.

Editorial CCM

El reciente informe 2021 de la corporación Latinobarómetro da un diagnóstico preocupante sobre la confianza en la democracia y las expectativas del futuro en una región que parece defraudada por los regímenes políticos y económicos.

A través de una serie de encuestas, el reporte enuncia la serie de dificultades que golpean a miles de latinoamericanos: “La crisis política de larga data(sic), en segundo lugar, la crisis sanitaria por la pandemia y finalmente la crisis económica, con una fuerte recesión, producida por la pandemia”.

Según el reporte, pobreza y desigualdad son crisis permanentes sin solución alguna al destacar que la década perdida del 2010 al 2020 tuvo retrocesos democráticos que acentuaron, sobre todo, “las carencias existentes al punto de transformarlas en bofetadas” debido a la pandemia del covid-19.

Según los resultados de las encuestas aplicadas en 18 países, entre ellos México, se muestra “que no hay ilusión, no se ha disipado el malestar anterior, sino que parece reafirmarse la decisión de no ceder en la demanda de una vida mejor. En este escenario, todas las demandas se vuelven más inelásticas”. Todo lo anterior demuestra además una crisis de representatividad cuyo “mensaje (es) claro de demanda por democracias efectivas y de rechazo a las democracias aparentes” que cuestiona a las élites, sean de derecha o de izquierda. 

Sin embargo, los resultados presentan datos interesantes sobre las instituciones. Según afirma la región es de la de “más desconfianza” por encima de Asia y África. Al observar cuáles instituciones gozaron de mayor confianza, “la Iglesia está en primer lugar con el 61%, le siguen las Fuerzas Armadas con el 44%, una diferencia de 17 puntos porcentuales. Las Fuerzas Armadas aparecen como la institución del Estado con la mayor confianza. A continuación, está la policía con un 36% y después el presidente con un 32%”

Aun así, la consolidación y retroceso del catolicismo varía en cada país. En Chile, la Iglesia ha tenido fuertes caídas haciendo de ese país el más agnóstico de América Latina. Esto puede tener diversas causas, pero sin duda, está el escándalo de encubrimiento sistemático de pederastia que obligó a la dimisión del episcopado chileno en 2018.

La confianza en la Iglesia no está de sobra. A pesar de la erosionada credibilidad, es de las pocas organizaciones que tienen una vasta red de escucha, ayuda y promoción de la dignidad de la persona humana. En el caso de México, la todavía nación católica más grande del continente, después de Brasil, la obra social de la Iglesia puede presumir de los 20 centros de promoción y defensa de los derechos humanos como parte de las 2466 obras sociales donde colaboran miles de laicos, religiosas y sacerdotes. Para la Iglesia de México, el diálogo y la colaboración con la sociedad civil y organismos nacionales e internacionales son motivo para tejer redes de paz necesaria en muchas partes del país como son los centros de diálogo y escucha, entre otras muchas labores en las que destacan, igualmente, las del cuidado espiritual.

Sin duda, la labor de la Iglesia llega a esos rincones donde el gobierno ha sido incapaz de tejer estas redes. Como tal, la labor es importante en medio de la calamidad. La confianza en la Iglesia, como de las instituciones más respetadas a nivel Latinoamericano, proviene de este fin a la cual está dedicada: el ser humano digno y libre, hecho a imagen y semejanza de Dios, sin embargo, no debe dormirse en sus laureles y pretender la victoria por una cómoda ventaja por esta credibilidad frente a otras instituciones.

Si la Iglesia goza de esta confianza lo es porque tiene la mirada puesta en la verdad. Y para esto, reconocer sus errores la volverá más humilde. Radicar su labor en el Evangelio es la clave para distinguirla de otras instituciones. Si la Iglesia se despoja de la verdad evangélica, estaría traicionado su patrimonio de fe, esperanza y caridad. En eso está la clave de su supervivencia, así podrá ser creíble en medio de esta tragedia latinoamericana que ha perdurado por mucho tiempo.

Share:

Leave a reply