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Desaparecido semanario ‘Desde la fe’ advirtió de potencial tragedia de línea 12 del metro

 

“Prefirieron encumbrar y solapar en lugar de fincar responsabilidades”

La extinta publicación apuntó contra Ebrard llamándolo perverso demagogo e incluso no vaciló en decir que negligencia por las fallas y corrupción en la línea 12, el orgullo del jefe de gobierno, eran en realidad, las de una obra moribunda y en ruinas ocultas.

 

La tragedia de la línea 12 “Dorada” acaecida la noche del lunes 3 de mayo representa la consumación de los entramados de corrupción que llegarían hasta el mismo canciller del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, el entonces jefe de gobierno de Ciudad de México, Marcelo Ebrard Casaubon. En lo que es la crónica del armado de una bomba de tiempo, el listón inaugural de la moderna línea se cortó el 30 de octubre de 2012. Tocó al “adversario” político del presidente, Felipe Calderón, y a quien tiene fuertes preferencias para suceder a AMLO en 2024, el actual secretario de Relaciones Exteriores, conducir el primero tren en una línea que estaba destinada a la tragedia.

Tras las irregularidades que obligaron al cierre de la línea 12 en marzo de 2014 por las fallas que serían resultado de un entramado corrupto, el desaparecido semanario de la arquidiócesis de México, Desde la fe, publicó un duro editorial titulado “El tlatoani Marcelo”.

 

En la opinión del consejo editorial, el estreno de la última línea del metro para conmemorar el bicentenario de la independencia y el centenario de la revolución fue todo un jolgorio de “funcionarios de la administración pública local y federal e invitados especiales (quienes) posaron para la foto; Felipe Calderón y el entonces ensoberbecido Jefe de Gobierno del Distrito Federal prodigaron alabanzas, uno agradeció el monto de recursos federales para la obra, y el otro minimizó las cifras aportadas”.

La extinta publicación apuntó contra Ebrard llamándolo perverso demagogo e incluso no vaciló en decir que negligencia por las fallas y corrupción en la línea 12, el orgullo del jefe de gobierno, eran en realidad, las de una obra moribunda y en ruinas ocultas: “Al segundo día emergió la realidad que no salió en las felices fotos: fallas eléctricas, estaciones inconclusas, retrasos en los viajes, trenes varados, pasajeros atrapados. El gobernante justificó el colapso afirmando que era un “proceso de estabilización” en el servicio. Una mentira llevó a otra”.

Según el editorial de la edición impresa del 16 de marzo de 2014 y colgada en el sitio del extinto Sistema de Información de la Arquidiócesis de México -SIAME- la obra reveló las grandes deficiencias que ocasionarían una tragedia: “rieles ondulados, juntas rotas, durmientes fisurados, curvas prolongadas, ruedas metálicas lastimadas y trenes inadaptados, aparece de nuevo cómo algunos se hacen obscenamente ricos comprando barato y vendiendo muy caro, se exhibe la desaparición de recursos y los pendientes económicos aceleradores de la muerte de la Línea 12”.

Incluso llamó a esa obra nacida “como un aborto” por los procesos no concluidos y los conceptos no entregados en la obra civil que pudieron haberse cobrado con las vidas de los usuarios, del cortesanismo obsceno de funcionarios. Y en un argumento visionario, afirmó que tal corrupción y errores solapadas por soberbia del jefe de gobierno Marcelo Ebrard habrían de ser pagados muy caro por los ciudadanos quienes sufrieron por la magnificación de su obra estrella. “No sólo será la parálisis de transporte, también el ejercicio de recursos millonarios para maquillar y tapar la corrupción y contubernios: 709 millones de pesos”.

El editorial concluyó con una dura sentencia, la “Línea Dorada se construyó sobre la mentira, cinismo, corrupción y enriquecimiento desmedido, obra de oropel de personalidades megalómanas y mentes delirantes”. Para el extinto semanario, la corrupción de un gobernante no podría ser olvidada por el pueblo porque es “digno representante de una izquierda corrupta y demagoga, como la que ha oprimido y explotado a la Ciudad de México”.

Estas omisiones ahora son tragedia. Al menos 23 muertos y decenas de lesionados en lo que es uno de los peores accidentes en la historia del sistema de transporte colectivo de Ciudad de México

Aquí el texto completo del editorial del desaparecido semanario Desde la fe publicado el 16 de marzo de 2014 y que se puede recuperar gracias al archivo en línea del Centro Católico Multimedial.

El Tlatoani Marcelo

Editorial Desde la fe

La soberbia del ex jefe de Gobierno la habrán de pagar muy caro los ciudadanos que hoy sufren.

El 30 de octubre de 2012 fue la coronación del Jefe de Gobierno. La Línea Dorada inició operaciones para servir al pueblo de una zona de la Ciudad donde el transporte masivo era demanda añeja. En gran jolgorio, funcionarios de la administración pública local y federal, e invitados especiales, posaron para la foto; Felipe Calderón y el entonces ensoberbecido Jefe de Gobierno del Distrito Federal, prodigaron alabanzas, uno agradeció el monto de recursos federales para la obra, y el otro minimizó las cifras aportadas. La demagogia perversa del jefe capitalino se sostuvo por esta reconciliación entre poderes. En esa ocasión –dijo– “independientemente del origen partidista de los gobiernos, estos proyectos deben contar con el apoyo invariable de todos los poderes”.

Sin embargo, el orgullo del Jefe de Gobierno pendió de una obra moribunda y en ruinas ocultas. Al segundo día emergió la realidad que no salió en las felices fotos: fallas eléctricas, estaciones inconclusas, retrasos en los viajes, trenes varados, pasajeros atrapados. El gobernante justificó el colapso afirmando que era un “proceso de estabilización” en el servicio. Una mentira llevó a otra.

El 12 de marzo de 2014 fue el día del descrédito merecido del ex jefe de Gobierno. El anuncio del cierre de más de la mitad de la eufemística Dorada evitó una potencial tragedia. La cínica justificación de la “estabilización” pasó a destapar la corrupción en la Línea 12, bastó poco más de un año para revelar las graves deficiencias; pero más allá de rieles ondulados, juntas rotas, durmientes fisurados, curvas prolongadas, ruedas metálicas lastimadas y trenes inadaptados, aparece de nuevo cómo algunos se hacen obscenamente ricos comprando barato y vendiendo muy caro, se exhibe la desaparición de recursos y los pendientes económicos aceleradores de la muerte de la Línea nacida como un aborto, de los procesos no concluidos y los conceptos no entregados en la obra civil que pudieron haberse cobrado con las vidas de los usuarios, del cortesanismo obsceno de funcionarios y del perredismo en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, quienes prefirieron encumbrar y solapar en lugar de fincar responsabilidades y representar al pueblo ante los ilícitos del desastre financiero de la emblemática línea.

La soberbia del ex jefe de Gobierno la habrán de pagar muy caro los ciudadanos que hoy sufren por la magnificación de su obra estrella. No sólo será la parálisis de transporte, también el ejercicio de recursos millonarios para maquillar y tapar la corrupción y contubernios: 709 millones de pesos más que pudieron ser destinados a la obra pública para una Ciudad caótica presumida de ser vanguardista.

En el pasado, los grandes gobernantes trataron de perpetuar su memoria con majestuosas obras inútiles construidas sobre el dolor y la opresión de los esclavos. Nada ha cambiado en el presente y la Línea Dorada se construyó sobre la mentira, cinismo, corrupción y enriquecimiento desmedido, obra de oropel de personalidades megalómanas y mentes delirantes. Y el ex jefe de Gobierno se convirtió en eso, en el tlatoani, hacedor de la Línea del fiasco. Los ciudadanos esperamos que no quede en el olvido y la impunidad la presunta corrupción de un gobernante que, por cierto, es digno representante de una izquierda corrupta y demagoga, como la que ha oprimido y explotado a la Ciudad de México.

Fuente: Siame.mx Editorial del semanario ‘Desde la fe’ publicada el domingo 16 de marzo de 2014. http://ccm.org.mx/2014/03/el-tlatoani-marcelo/

 
 
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