Editorial

Crimen y Covid-19: Asesinos de policías

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Somos una sociedad que ha maltratado el servicio público de los policías viéndolos como personas que se han refugiado en las corporaciones porque no les quedó de otra.

Editorial CCM

Diversos sectores son impactados por la pandemia. Sus labores son esenciales para la sociedad, especialmente en el sector económico y de la seguridad pública.

Un sector es el de los policías del país. A nivel municipal, estatal y federal han sufrido un impacto terrible al enfrentar el grave problema de la delincuencia, violencia y crimen organizado, además de una sociedad que ha perdido el respeto por la autoridad de los uniformados y, ahora, se suma la crisis del covid-19, aspecto invisible que apenas se va conociendo, generando preocupantes consecuencias para la vida y familias de quienes han decidido servir a la comunidad en uniforme policial.

La organización Causa en Común presentó su reciente informe “Ser policía en México: asesinatos de policías, atrocidades cometidas contra policías, y registros de contagios y muertes de policías por COVID-19”, preocupante diagnóstico que deja ver la delicada situación policial. Dividido en dos objetivos, el documento da cuenta de los homicidios contra estos servidores los cuales, afirma, quedan impunes pasando desapercibidos por la sociedad. Una “afrenta directa al Estado” solapado, paradójicamente, por la indolencia del Estado que deja, en la mayoría de las veces, los casos para la nota roja del día.

De 2018 a 2020 han sido asesinados 1422 policías siendo las corporaciones municipales las más afectadas. Encabeza la lista de entidades con el mayor número de crímenes Guanajuato, México, Guerrero, Chihuahua y Veracruz. “En México, los policías tienen cinco veces más probabilidades de ser asesinados que un ciudadano común” y las atrocidades descritas en el informe revelan los tratos crueles, indignos e inhumanos a los que fueron sometidos para darles muerte.

Otro factor es el de los contagios por covid-19. La organización dio cuenta de los estragos de la pandemia a partir del confinamiento desde el 22 de marzo hasta el 31 de diciembre de 2020. Un total de 4828 policías fueron contagiados de covid-19, afectando particularmente a quienes laboran en corporaciones federales. 702 policías fallecieron debido a la enfermedad y aquí, al contrario de los contagios, han muerto más elementos estatales (370) seguidos de los municipales (236), es decir, 1 de cada 7 policías enferman de covid-19.

La situación de los policías en México, sin duda, es difícil. Años atrás, se dio una desconfianza de la ciudadanía hacia las corporaciones responsables de la seguridad erosionado el respeto y autoridad merecidas. Sin embargo, son más los policías dedicados a una tarea muy delicada a la cual han entregado su vida bajo la convicción de proteger y servir a la ciudadanía. Como afirmó el Papa Francisco en un discurso dirigido Carabineros de Roma en febrero de 2016, el trabajo del policía debe enforcarse a la promoción y “defensa del orden público (para que) los ayude a ser, en todas las circunstancias, promotores de solidaridad, especialmente para los más pequeños e indefensos; a ser defensores del derecho a la vida a través del compromiso por la seguridad y la incolumidad de las personas”. Este es un llamado para activar una pastoral por parte de la Iglesia en México. Miles de policías, efectivamente creyentes y católicos, están desprotegidos también al carecer del cuidado de su vida espiritual, aspecto muchas veces desatendido por los obispos.

México, se puede afirmar sin ambages, aniquiló el respeto por la autoridad. A esto se suma nuestro gran pecado por la pérdida del sentido de la dignidad de la vida de cada persona. Somos una sociedad que ha maltratado el servicio público de los policías viéndolos como personas que se han refugiado en las corporaciones porque no les quedó de otra. Bien afirma el informe de Causa en Común, los policías están mal pagados, mal capacitados y equipados; frente al covid-19 son arrojados a las calles sólo con un remedo de cubrebocas y sin equipos esenciales de bio-seguridad. Desprotegidos por el Estado y abandonados por la sociedad, en este país, violencia y covid-19 están matando a los policías.

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