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Entrevista al IV obispo de Apatzingán

obispo Apatzingán

 

“Hay virus más letales que están masacrando a la gente”: Mons. Cristóbal Ascencio García

  • Prelado explica propósito de Carta Pastoral, “esperanza es más fuerte que miedo”.
  • Afirma: “Coronavirus es cortina de humo”, es el perfecto distractor de otros males.
  • “Mi misión es unir y no confrontar más de lo que estamos”, afirma.
  • A delincuentes: “Son muy queridos por Dios y pido por su conversión”.

Guillermo Gazanini Espinoza/Unidad de Investigación CCM

En febrero de 2015, llegó a la diócesis de Apatzingán para suceder al desaparecido a Miguel Patiño Velázquez, el obispo que denunció la violencia y la situación de Estado fallido en la región de la tierra caliente michoacana. Desde entonces, Mons. Cristóbal Ascencio García enfrenta una durísima realidad que poco ha cambiado. Hoy, el coronavirus poco aparece afectar la incesante escalada de violencia. Mientras el mundo debate el futuro postcoronavirus, en Apatzingán los antiguos males cada vez son más nuevos y virulentos.

El 14 de mayo, el obispo nacido en Josefino de Allende, Jalisco, en 1955, publicó una extensa, detallada y profética carta pastoral dirigida al clero, religiosos y fieles de la diócesis. Una denuncia y, a la vez, un llamado urgente para difundir el Evangelio en la esperanza que “es más fuerte que el miedo” ante una situación cada vez más difícil y caótica en Apatzingán donde la única ley válida es la de las armas.

 Para el obispo, la lucha contra el coronavirus logró la unidad del mundo, pero el pueblo “sufre más por otros virus, que se han venido añejando como son: la indiferencia, la corrupción, la inseguridad, la violencia, la impunidad, el cobro de piso, los secuestros, las pugnas de cárteles por los territorios, la quema de vehículos, etc. Son virus tan conocidos como forzosamente aceptados, pareciera que tampoco hay vacunas contra éstos. Las personas de esta diócesis siguen soportando el flagelo de esos virus letales que han sido opacados por políticas que los han ignorado”.  

En una reveladora y minuciosa entrevista para el Centro Católico Multimedial y Religión Digital Ascencio García no parece tener prisa para detallar todo lo que implica su reciente documento pastoral, sus motivaciones, causas y consecuencias. Lejos de incitar a la confrontación con las autoridades, el llamado es hacer las cosas y no aplazar más el estado de derecho. En la pandemia, afirma, el covid 19 es “cortina de humo” olvidando tantos “virus letales que siguen masacrando y extinguiendo a la gente”.

La pandemia del covid “va de pasada”, dice el obispo Ascencio García, pero otros virus quedan y sin capacidad de inmunizarnos. Hay dolor palpable en las personas que han tenido que abandonar sus lugares, sus pueblos”… y la ausencia de políticas que procuren el bien común. Mientras el coronavirus hace correr realidades paralelas como la de Apatzingán en donde la pobreza “hace muy difícil encerrarse” puesto que la gente debe ir a conseguir el sustento diario. “Sabemos que la información que se ha transmitido sobre el covid 19 no es la verdad absoluta… las autoridades han perdido credibilidad”.

Los peores males han arraigado en Apatzingán. “Se teme más a un levantón o estar en medio de una balacera que a ser contagiado por el covid 19”, dice el prelado cuya sentencia es categórica, el virus es una “cortina de humo” del cual no niega su existencia, pero funciona como el perfecto distractor, “es una expresión usada en la guerra y sirve para engañar al enemigo, es llevar al otro para que vea, lo que quiero que vea”.

Cristóbal Ascencio advierte que el pueblo “está en medio de la inseguridad y no hay nadie a quien se pueda acudir… no hay la confianza en las autoridades por más que se les insista”. Los hechos tan lamentables en esa parte del país ocurren y los responsables de poner orden, sólo aparecen al final, cuando todo ha pasado y la destrucción está hecha.

Pero el obispo debe afrontar a quienes son hacedores del mal. No los busca, pero en los caminos y terracerías los encuentra. En cada retén, aprovecha para pedir la deposición de las armas y les predica el anuncio que, a la vez, parece una estéril llamada: “Ustedes son muy queridos por Dios y estoy pidiendo por su conversión… Los nombres de los grupos que se disputan el territorio salen sobrando. Todos forman parte de un sistema de crimen, de opresión… a los grupos les conviene provocar la inestabilidad…” Ascencio García va por ellos, uno por uno, no por grupos ni a gran escala. Se dicen “guardianes de la sociedad”, pero el obispo y los sacerdotes de Apatzingán quieren para ellos, su bien real, “los atiendo como pastor, no como un líder político”.

“Todos debemos hacer lo que nos corresponde”. La Carta de obispo, bien dice, quiere animar al pueblo y “tocar las llagas” abiertas que provocan dolor al cuerpo de la Iglesia. La situación social no sólo depende del gobierno, cada uno, desde el papel que le corresponda, debe edificar una mejor comunidad.

Pero la carta pastoral del obispo Ascencio García no ha sido suficientemente comprendida. Incluso en la plataforma CitizenGO, se quiso armar una campaña de firmas para presionar al Secretario de Seguridad Pública a realizar acciones y devolver la paz a la zona de Apatzingán. El obispo no avala tal recurso. “Quizás no me leyeron bien… pero no tengo la autoridad para convocar al pueblo de México… en la carta no quiero echar culpa, ni menos confrontación. Mi misión es unir y no confrontar más de lo que estamos…”

Apatzingán ahora afrontará serios problemas económicos después del coronavirus. El “Quédate en Casa”, afirma, sólo es posible para quien tiene los medios. La dramática situación de la población le ha llevado a escuchar a personas quienes prefieren morir de coronavirus que de hambre.

Por lo pronto, la diócesis de ahora apacienta Mons. Cristóbal Ascencio García afrontará la crisis más brutal después de la pandemia… además de vencer las enfermedades que aun sufre esa sufriente tierra del Estado de Michoacán. Confiado en la fe y la esperanza que nace del Evangelio, el obispo tiene un concepto de “nueva normalidad”: Sacar provecho de esta pandemia para valorar los seres queridos… Mi deseo que esto que está quitando la paz y la vida nos deba volver al Dios de la Vida”.

Enseguida, la entrevista completa en el siguiente vínculo concedida por Mons. Cristóbal Ascencio García, IV obispo de Apatzingán.  

 

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