Editorial

El mejor aliado del Coronavirus

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Si el Coronavirus llega a los escenarios extremos planteados por las autoridades de Salud, vendría a ser un factor más de desafío de un sistema que no logra resolver estos problemas como el del dengue o de otras cuestiones con eficiencia y eficacia. Carentes de insumos, medicamentos, personal y hasta de una simple aguja hipodérmica.

Editorial CCM

Serenidad… tranquilidad. Esto pidió el presidente López Obrador al conocer los primeros casos confirmados de pacientes infectados con el Covid-19, el temido Coronavirus asiático, que llegó a México más bien bajo el cobijo de la desinformación y noticias fatídicas que han desatado las más variadas especulaciones sobre una pandemia imparable.

En las costas de Quintana Roo, el Meraviglia por fin dio término a su odisea después del rechazo en puertos del islas del Caribe ante supuestos pasajeros infectados. Diversas manifestaciones rechazaban que la nave atracara en puerto mexicano y hasta un aviso previo de las empresas responsables notificaría del impedimento para que los más de 4 mil pasajeros fueran recibidos en Cozumel. Más bien fue una situación de pánico infundado que ha caracterizado el tema, generando rechazo y provocando visiones muy distorsionadas ante noticias sin verificación, de tono alarmista, conspiracionista y apocalíptico.

Las autoridades en materia de salud emitieron recomendaciones básicas de seguridad que la población debería implementar para prevenir esta y cualquier otra enfermedad infecciosa. Aunque todavía no hay evidencias del Coronavirus afectando a un número importante de personas, escenarios hipotéticos de la Secretaría de Salud deducen estimaciones de posibles contagios desde “decenas” hasta los casos extremos de más de 70 millones de infectados sin desarrollar síntomas que sólo se reportarían entre el 10 o 12 por ciento de la población. Un 5 por ciento de esos individuos, es decir, 350 mil, sufrirían signos graves de la enfermedad.

Ante tales hipótesis, la Secretaría de Salud afirma que “no se escatimarán recursos” para afrontar al virus que ya afectado a sectores industriales y del turismo. La expansión de la enfermedad a nivel global podría impactar con un costo de hasta 280 mil millones de dólares equivalente a la economía completa de la República de Chile.

No obstante las previsiones de las autoridades sanitarias de México y de asegurar la absoluta capacidad de las instituciones del sector, el Coronavirus llega a México en un mal momento debido a la convulsión por la transición de los servicios de salud en plena efervescencia. Aun no se logra resolver el tema de la escasez de medicamentos y todavía existe preocupación en varios estados del país ante ciertas enfermedades que podrían afectar importantes porcentajes de población. El dengue, por ejemplo, no ha dado tregua y podría representar un serio problema en la temporada de calor y lluvias. A pesar del invierno, hasta el 24 de febrero, a nivel nacional se reportaban más de 702 casos de dengue no grave en comparación con los 436 del 2019 y más de 600 casos de dengue con signos de alarma contra los 231 del año anterior. Y se prevé un drástico aumento.

Si el Coronavirus llega a los escenarios extremos planteados por las autoridades de Salud, vendría a ser un factor más de desafío de un sistema que no logra resolver estos problemas como el del dengue o de otras cuestiones con eficiencia y eficacia. Carentes de insumos, medicamentos, personal y hasta de una simple aguja hipodérmica, hospitales generales, clínicas y unidades de salud no tienen presupuesto o subsidios suficientes para la atención de miles de pacientes que se han visto en la necesidad de tomar las calles con rabia, coraje y furia. Ese es el peor escenario que daría al Coronavirus el mejor aliado: Demasiado optimismo y un sistema de salud en ruinas paralizado y resquebrajado.

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