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Caso de sacerdote plagiado sacude a la Iglesia católica mexicana

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El clérigo perteneciente a la orden de los escolapios realiza su labor pastoral en el colegio Fray Pedro de Gante de Apizaco. La diócesis de Tlaxcala reporta su estado de salud como delicado. 

Guillermo Gazanini Espinoza – Unidad de Investigación del CCM

La mañana de este martes 7 de enero, diversos medios de comunicación daban a conocer el hallazgo de un hombre malherido por arma de fuego en un paraje del municipio de santa Rita Tlahuapan, Puebla, vecino al Estado de México. En ese momento, la persona se identificó como Roly Candelario, de Apizaco Tlaxcala, y sacerdote católico.  La gravedad de las heridas causó que se trasladara de emergencia al hospital Rafael Moreno Valle de Puebla.

En un inicio, se dijo que el hombre no pertenecía al clero de la diócesis de Tlaxcala. No obstante, los datos recopilados por el Centro Católico Multimedial confirmaron que la víctima es sacerdote católico perteneciente a la Orden de los Clérigos Regulares Pobres de la Madre de Dios de las Escuelas Pías, mejor conocidos como Escolapios, padre Roly Candelario Piña Camacho, nacido en 1980 y ordenado en 2011 en Mérida, Yucatán. Los primeros indicios afirman que Piña Camacho estaría negociando la compra-venta de una casa en la zona de Apizaco; sin embargo, fue secuestrado. No se tiene fecha precisa en la que pudo ocurrir el plagio, pero la familia del sacerdote procedió al pago del rescate exigido.

El secuestro del padre Roly Candelario Camacho se suma a otros que el Centro Católico Multimedial ha documentado y dio a conocer en el último informe relativo a los asaltos y agresiones a templos católicos 2019.

Salazar de la Torre. Baborigame.
Salazar de la Torre. Baborigame.

El 6 de noviembre de 2016, el padre Luis Antonio Salazar de la Torre, del municipio de Guadalupe y Calvo, Chihuahua, diócesis de la Tarahumara fue privado de la libertad por dos hombres armados cuando conducía hacia Baborigame. Un operativo de las Fuerzas Armadas se realizó con éxito para liberar al plagiado muriendo uno de los presuntos delincuentes. Después de su plagio, la Iglesia de la Tarahumara anunció el retiro del párroco de su comunidad. Sobre el caso, Gustavo Sánchez Prieto, vocero de la arquidiócesis de Chihuahua, afirmó que los “siervos de Cristo deben “ser sencillos como las palomas y astutos como las serpientes… Hay que ser valientes para decir la verdad, tenemos que estar atentos, no podemos escondernos, pero tampoco exponernos…”

Sánchez Ruiz. Catemaco.
Sánchez Ruiz. Catemaco.

El 13 de noviembre de 2016, el padre José Luis Sánchez Ruiz de Catemaco, Veracruz, diócesis de san Andrés Tuxtla, fue hallado con notables huellas de tortura. El plagio del clérigo tuvo lugar dos días antes. El vocero de la diócesis de san Andrés Tuxtla, José Gabriel López Castilla, señaló que el padre Sánchez Ruiz fue “seriamente afectado en su salud física, psicológica y espiritual por los recientes acontecimientos”. De acuerdo con algunos testimonios, la víctima era un insistente activista social y defensor de las causas de los pobres, incluso crítico al exgobernador de Veracruz, Javier Duarte Ochoa, hoy preso. Después de la desaparición, los fieles de la comunidad de Catemaco iniciaron una serie de protestas tomando la autopista 180 y después ocupando el Palacio municipal para presionar al presidente, Jorge González Azamar, a dar con el paradero de Sánchez Ruiz. Las manifestaciones se elevaron cuando los pobladores prendieron fuego a una de las patrullas municipales e incluso se habló de una turba enardecida que saqueó la casa del presidente municipal.

Hoy se conoce de este caso en el cual el sacerdote salva la vida aunque su condición se reporta como delicada. Roly Candelario Piña Camacho presta su servicio pastoral en el instituto Fr. Pedro de Gante de Apizaco. A través de un escueto comunicado, la diócesis de Tlaxcala, apacentada por Mons. Julio César Salcedo Aquino, manifestó su “solidaridad y cercanía espiritual con el padre Roly, con la comunidad Escolapia y su familia. Hacemos oración para que cese la violencia y se respete la vida humana”.

En reiteradas ocasiones, autoridades tlaxcaltecas habrían negado la presencia de grupos del crimen organizado en la entidad. No obstante, existen indicios de la operación de células delincuenciales vinculadas al Cartel Jalisco Nueva Generación, los Zetas y otros llamados los Cagones, los cuales estarían acaparando el mercado ilegal de drogas, narcomenudeo, robo a negocios, automóviles, casas y el atraco a unidades de transporte de carga. La entidad padece además de un alto índice de personas víctimas de trata y el secuestro. En 2019, catorce personas fueron secuestradas en Tlaxcala según la organización Semáforo Delictivo.

comunicado

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