Editorial

El inolvidable ¡Si no pueden Renuncien!

CCM

Sigue corriendo sangre en la ciudad de México. Las frías estadísticas que engrosan los números de los caídos, con crudeza nos echan a la cara una realidad que nos indica que aquí ya no importa quien muere. Qué aquí ya no importa  por qué se muere. Qué aquí mucho menos importa, quienes son los asesinos.

En los últimos meses las autoridades, por completo rebasadas, sólo han servido para exponer la crónica de su ineptitud. Miles siguen cayendo  bajo la mirada incompetente de aquellos que juraron erradicar este pandemonio de dolor y desesperanza.   Esa incapacidad nos hace recordar a aquellas sufrientes voces  que proclamaron no hace mucho tiempo. ¡Si no pueden renuncien!.

Hoy la sangre del Joven Norberto Ronquillo, como la de miles más, grita desde el fondo de su dolor, renuncien porque no evitaron la muerte, el dolor y la impotencia de aquellos ciudadanos que juraron proteger. Renuncien porque han permitido que la impunidad siga siendo  alimento para los cientos de criminales que asesinan por unas cuantas monedas, a sabiendas de que poco se hará para su captura.

 Cuando un gobierno le da prioridad a las faldas y a los pantalones o a investigar si un piropo es una agresión, cuando en vez de trabajar, se preocupa más por las cosas del pasado que por las que están ya sucediendo, ese gobierno ha perdido credibilidad y no ha dado fruto. Así que como dice la escritura, árbol que no da fruto, córtenlo, no sirve.

No podemos perder más vidas por la inclemente violencia. No merecemos los mexicanos, vivir en las rejas de nuestro propio hogar. Hoy cada uno de nosotros nos comprometemos a ser la paz de México. Pero también, seremos la voz de los miles que han caído víctimas de esta inhumana e irracional violencia, ya no para pedir sino para exigir a las autoridades que pare la violencia y dolor, que se frene la impunidad y la corrupción, en pocas palabras que se pongan a trabajar y si no pueden RENUNCIEN.  

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