Editorial

Incompetencia ambiental

La Ciudad de México, según las observaciones más optimistas, sólo ha tenido nueve días de buena calidad de aire en el 2019.

Editorial CCM

El milagro se realizó. Y no precisamente por los de los erráticos poderes humanos sino a los de la benévola naturaleza. Vientos y lluvias hicieron posible la “limpieza” de la atmósfera del Valle de México… pero sólo es paliativo del urgente problema.

La quema de pastos e incendios forestales a lo largo y ancho del país afectó a decenas de comunidades y ciudades importantes. La queja recurrente de los gobiernos de las entidades afectadas fue que la Comisión Nacional Forestal (Conafor) no cuenta con recursos para combatir incendios. Según ese organismo, del 10 al 16 de mayo se “presentaron 348 incendios forestales en 22 entidades federativas, afectando un total de 36,679 hectáreas. De esta superficie, el 95% correspondió a vegetación en los estratos herbáceo y arbustivo y el 5% a arbóreo. Las entidades federativas más afectadas fueron: Oaxaca, Jalisco, México, Michoacán y Zacatecas que representan el 81% del total de la semana”.  Los datos de la Conafor aseveran que en 2018 hubieron poco más de 5300 incendios; en lo que va del 2019, van 5 mil 100 conflagraciones.

El tema no pasó desapercibido por la Comisión Permanente del Congreso de la Unión. Un punto de acuerdo exigió de la Secretaría de Hacienda la reasignación de recursos presupuestarios para el combate y extinción de incendios. Y es que “la austeridad republicana”, alegarían diputados y senadores del partido en el poder, quitó buena parte de recursos a la Comisión Nacional Forestal. En 2018 le fueron asignados 3 mil 991 millones de pesos; sin embargo, un drástico recorte en el presente ejercicio le quitó mil 200 millones para quedar en 2 mil 765 millones. Las consecuencias son evidentes y el organismo dependiente de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales afronta esta dura prueba que pudo haber atendido eficazmente de no haber sido por la limitada visión de la República austera.

Pero no es cosa de presupuesto exclusivamente. La incompetencia de funcionarios trabó cualquier acción oportuna y pronta para que los millones de personas del Valle de México tuvieran mínimas advertencias para proteger la salud. Nuevos conceptos para temibles contaminantes sin “protocolos”. Casi cinco días después las medidas fueron aplicadas; sin embargo, el mal estaba alojado en las vías respiratorias de los ciudadanos con un trapo atado en boca y nariz como mejor remedio creyendo detener así las temibles partículas contaminantes.

Olvidando que en el gobierno quien está al frente es el responsable, la gris Secretaria de Medio Ambiente del gobierno federal, llegaba al final como misteriosos aluxes en los que cree. Desde febrero, la Comisión Ambiental de la Megalópolis -integrada por los gobiernos de los Estados de México, Hidalgo, Tlaxcala, Puebla, Morelos, Querétaro y Ciudad de México- estaba acéfala por la falta en la designación del Secretario Ejecutivo. Fue hasta el 17 de mayo cuando la secretaria dio a conocer el nombramiento… tardíamente.

Desafortunadamente las contingencias ambientales seguirán afectando la salud y vida de millones. Ciudad de México, según las observaciones más optimistas, sólo ha tenido nueve días de buena calidad de aire en el 2019. Y mientras las autoridades afirman no estar cruzadas de brazos, la realidad es otra. Un panorama desolador se asoma, mientras los responsables esgrimen el único argumento de su incompetencia: “Que la culpa es de administraciones pasadas”.

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