Editorial

AMLO, 100

En 100 días, Andrés Manuel López Obrador está bien puesto en la caja y listo para seguir macaneando, no importa cuántos strikes abanique.

Editorial CCM

Andrés Manuel López Obrador cumple 100 días en la presente administración. Término paradigmático en el que se puede evaluar un gobierno y la forma en la que se conducirá en los siguientes años. El de AMLO es un gobierno que da noticia y genera polémica, pero no así el rechazo manteniéndolo a niveles muy altos de aceptación y de popularidad no obstante las polémicas medidas que pretenden la reconfiguración y renovación de la vida pública.

Su presencia es prácticamente permanente. Mientras en otros países con características populistas, el mandatario está presente a través de los propagandísticos monólogos televisivos con público preparado a modo, Andrés Manuel hace nota desde el primer minuto del día encontrándose con quienes reportan la noticia; en perspectiva el ciudadano común ve al presidente de la República cercano, hombre trabajador desde muy temprano poniéndose también en los zapatos de cualquiera que sale todos los días de madrugada a la jornada laboral.

Tal vez sea este uno de los puntos que eleva más su popularidad al proyectar una imagen sin complicación alguna, no le preocupa y, en la realidad, quiere verse como un hombre cercano al pueblo, austero, viajando como cualquiera en avión comercial sufriendo la espera de cualquier aeropuerto. Su ritmo no baja y muestra gran vigor impresionante, se deja abrazar y continúa en sus giras como si fuera tiempo de campaña. Eso es empatía al pueblo.

Según las encuestas, Andrés Manuel tiene una alta popularidad que no desciende a pesar de las polémicas que se han dado paralelas a su gobierno y que, en otras condiciones, podrían haber sido una hecatombe para cualquier gobernante para caer como plomo. Nadie parece haber activado un juicio político en su contra, ninguno se ha dado a la tarea de impugnar sus decisiones y, por el contrario, la fórmula es decir que son opositores contrarios al plan de gobierno.

Estos cien días no son de aguas tranquilas. Están marcados, por ejemplo, por el más grande número de muertos en una explosión consecuencia del combate al huachicol; los homicidios se han disparado como nunca y la violencia parece repuntar sin piedad cuando el Presidente ha dicho que no hay guerra alguna contra el crimen organizado. En Ciudad de México, la inseguridad vuelve como no se había visto, refaguean y asesinan en céntricas avenidas en presunto ajuste de cuentas en acciones criminales como sólo se veían en Estados del norte; los feminicidios son clamor de colectivos y organizaciones que demandan el fin de estos ilícitos, el secuestro repunta y el ciudadano de a pie está más vulnerable que nunca… ¿La mejor fórmula? Una Guardia Nacional con disciplina militar que no sabemos si garantizará la pronta pacificación del país.

Cien días de aguas agitadas cuando sectores de la burocracia han manifestado el rechazo a las medidas presidencias de austeridad. Enojo al haber desmantelado las estancias infantiles, parálisis por los bloqueos de maestros en vías de ferrocarril que detuvieron las actividades comerciales, la cancelación del aeropuerto o el conflicto laboral y las huelgas de maquiladoras en Tamaulipas como no había pasado en anteriores administraciones, pero ningún funcionario de su gobierno ha abandonado el barco, nadie ha dimitido, lo que proyecta una imagen sólida e institucional en torno a la presidencia de la República.

AMLO,100 días, la administración que quiere “mover al elefante reumático”, el gobierno que había estado lejano del pueblo como él le dijo; las reformas que pretenden la transformación han sido de importante calado y el tema central en el próximo mes será conocer el Plan Nacional de Desarrollo. En 100 días, Andrés Manuel López Obrador está bien puesto en la caja y listo para seguir macaneando, no importa cuántos strikes abanique.

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