Editorial

Presupuesto de la Federación… Esto es sólo el principio

El PEF 2019 ha demostrado una cosa. Es un instrumento del poder político cuya imposición viene por manotazo del presidente de la República

Editorial CCM

Puede decirse que es el acto político para viabilidad del primer año de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador y es el más controvertido por los jaloneos, amagos, recortes y especulaciones. En otros años, las tensiones quizá fueron mayores, sin embargo, la certeza del cambio y de ser un gobierno distinto de cara al pueblo, austero, republicano e incorruptible traían francas y positivas expectativas que, aunque no cubrieran la mayoría de ramos, podrían dar lo necesario para no interrumpir la marcha de la estructura burocrática y de programas que requieren de continuidad en beneficio de los derechos de millones de personas.

El Proyecto de Presupuesto de la Federación para el ejercicio fiscal 2019 (PEF 2019) comenzó como un ligero dolor de cabeza que está acabando como una tremenda migraña que no alcanza a calmarse con analgésico alguno. En víspera de su aprobación por el pleno de la Cámara de Diputados, los líderes parlamentarios del partido mayoritario quizá no pensaron enfrentar las mismas presiones que ellos mismos usaron en su pasado opositor cuando, por más de 24 horas, el recinto legislativo de San Lázaro estuvo secuestrado por organizaciones vinculadas a campesinos.

Pero la incertidumbre no sólo toca al campo. Las comisiones ordinarias examinaron el presupuesto en sus diversas áreas de competencia y los resultados revelaron el tremendo problema que se viene encima si no hay ajustes en serio y no sólo cambios cosméticos. Por ser mediático, el recorte el campo es el más conocido cuando el PEF 2019 podría apretar el cinturón del sector en más de 43 mil millones de pesos que estaban en el controvertido ramo 23 , pero hay otros que podrían ser más severos e impactar directamente a la población.

En San Lázaro, los funcionarios de diversas dependencias rogaron a los legisladores para influir en sus pares de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública para lograr un milagro navideño a fin de no sufrir los drásticos recortes. En la Comisión de Salud, por ejemplo, el Titular de la Unidad de Administración y Finanzas y el Subsecretario de Promoción y Prevención de la Salud de la Secretaría del ramo reconocieron que el PEF no sería favorable y, de darse la aprobación, “el Sistema Nacional de Salud se vería seriamente afectado en caso de no contar con recursos suficientes”. Programas como el de Prevención y Control de Sobrepeso, Obesidad y Diabetes, por ejemplo, desaparecerían prácticamente cuando el Ejecutivo no otorgó ni un centavo para operar mientras que en el 2018 le fueron asignados 423.4 millones de pesos.

En materia de derechos humanos la cosa no es distinta. Los ramos específicos vienen a la baja cuando, por ejemplo, en la Secretaría de Gobernación, el Programa respectivo tiene una reducción del 16 por ciento o bien el de promoción de derechos humanos y prevención de la discriminación cae estrepitosamente de 10 millones de pesos a cerca de 890 mil. Por si esto fuera poco apenas en septiembre, los representantes de organismos internacionales de derechos humanos recomendaban al Poder Legislativo atender la problemática por la falta de recursos para la atención de víctimas a través de los fideicomisos respectivos.

Los diputados del partido en el poder justificaban este PEF 2019 asegurando que es “distinto” porque  parte de cero para rectificar errores de anteriores administraciones. Pedían un voto de confianza al proyecto del Presidente de la República. Al cerrar esta edición editorial – sábado 22 de diciembre- los legisladores estaban impedidos para sesionar debido a los bloqueos de organizaciones –no sólo del PRI- y de presidentes municipales de oposición. Según los legisladores habría presupuesto suficiente para el campo, cultura, dotación y distribución de agua potable y programas de vacunación, pero no hay respuesta hacia otros rubros que estarían en franca desaparición en el siguiente año.

El PEF 2019 ha demostrado una cosa. Es un instrumento del poder político cuya imposición viene por manotazo del presidente de la República, sin medir las consecuencias de sus ambiciones puramente asistencialistas y de construcción de magnas obras públicas que no han demostrado su viabilidad y operatividad. Y esto es solo el principio.

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