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No le está permitido fallar… – Editorial CCM

No le está permitido fallar…
Editorial CCM

 

Prácticamente el presidente López Obrador tienen las riendas del país como nunca.

Dos sexenios después, hay una transición relativamente en paz. Mientras al asumir la presidencia de la República, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto fueron recibidos en el Congreso de la Unión por una oposición de izquierda beligerante, agresiva y dispuesta a rechazar sus apretados y cuestionados triunfos ante Andrés Manuel López Obrador, el inicio del sexenio de izquierda fue prácticamente un día de campo y jolgorio que eclipsó a cualquier oposición.

El inicio de la presidencia de López Obrador es una fiesta política y popular que trata de dar una imagen de nueva era después de los fracasos neoliberales y de la política oligárquica. El populismo centrado en el poder de un líder con legitimación electoral de más de 30 millones de votos le ha puesto todo el aparato de gobierno para cumplir sin pretexto alguno y para beneficio de todos los mexicanos, no sólo de sus electores. La larga transición desde el 1 de julio le ha preparado todo para empezar conforme a sus pretensiones de gobierno.

Los primeros golpes del nuevo gobierno fueron dados sin ser gobierno. A través de cuestionadísimas consultas se han revertido decisiones comprometiendo millonarias inversiones; no sólo se trata de diferencias con empresarios e inversionistas, en el camino al 1 de diciembre, el presidente de la República se deshizo de otros emblemas de poder suprimiendo al Estado Mayor presidencial lo que fue muy sentido en los mandos superiores del Ejército al que se le ha usado como policía en funciones de seguridad pública.

Prácticamente el presidente López Obrador tienen las riendas del país como nunca. Lo primero será revertir reformas estructurales las cuales no se midieron en sus consecuencias; el diseño de paquete económico y Presupuesto de Egresos de la Federación 2019 el cual deberá contemplar los rubros para cubrir indemnizaciones por la cancelación de obras como el aeropuerto de Texcoco o el diseño de su política social además de los ejes del Plan Nacional de Desarrollo 2018-2024 para ser aprobados por la Cámara de Diputados. Todo eso será clave para el arranque de la administración pública.

Sin embargo, el discurso ante el Congreso de la Unión y el pueblo de México tuvo pocas sorpresas que reafirmaron sus intenciones de campaña. El presidente dio un espaldarazo al Ejército, ese “pueblo uniformado”. No obstante, el principal desafío está en el sensible tema de la seguridad pública y el fin de las altísimas incidencias en homicidios y violencia que no han cesado en esta larga transición de poder. Mientras López Obrador hablaba de reconciliación, amnistía, paz, seguridad, amor y renovación moral, el país lamentó más de 24 mil homicidios dolosos hasta octubre además de las casi 40 mil personas desaparecidas hasta noviembre pasado. López Obrador tiene esta herencia funesta y una encomienda ineludible más aún cuando, unas horas antes de ceñir la banda presidencial, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos le entrega las recomendaciones del caso de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos desde 2014.

La asunción al poder este 1 de diciembre tiene este tono de triunfo por haber vencido al neoliberalismo y emprender la refundación republicana desde sus raíces; la Iglesia ha manifestado su disposición a colaborar, pero en el largo discurso de más de una hora, no hubo palabra alguna hacia las iglesias y credos Después del triunfo electoral, el Papa Francisco era uno de los personajes destacados para la pacificación. Sin embargo, durante la toma de protesta, no hubo ninguna deferencia hacia sus enviados y representantes presentes en la ceremonia. Ese fue un gran silencio. Y en política, nada es casualidad.

No obstante, la toma de posesión fue magna fiesta en el primer día de la Cuarta Transformación. Con un poder como el de antaño en el sistema autoritario del PRI, la diferencia es que será un presidente que gobernará “con el pueblo y para el pueblo sin distinciones”. Por eso, como le dijo un joven en bicicleta, a Andrés Manuel no le está permitido fallar…

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