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El Obispo de Cuernavaca regresa a la cárcel

*Mons. Ramón Castro Castro revela los amagos que sufrió en el gobierno de Graco Ramírez.

*La prohibición de ingresar a los reclusorios, en respuesta a la inconformidad de Graco por las denuncias de violencia y corrupción del obispo de Cuernavaca.

*Ramón Castro no sería bienvenido en ningún Centro DIF de Morelos por orden de la esposa de Graco.

 

Guillermo Gazanini Espinoza / UICCM

Apenas hace unos días, el 7 de diciembre pasado, Mons. Ramón Castro Castro, obispo de Cuernavaca, reveló cómo fue blanco de amagos vulnerando su derecho de manifestación y de libre tránsito al impedir su ingreso a territorio de la Ciudad de México debido a una llamada telefónica de la Secretaría de Gobernación bajo advertencia de que sería un potencial infractor de las disposiciones constitucionales en materia de asuntos religiosos, ministros y culto público.

Ahora, mientras pasan los días, emergen las irregularidades del gobierno de Graco Ramírez Garrido y nuevos datos de cómo el obispo de Cuernavaca fue restringido en su ministerio pastoralviolando además sus más elementales derechos derivando en un virtual estado de persecución.

Esta mañana de 17 de diciembre, Mons. Castro manifestó su agradecimiento a Dios por regresar de nuevo a la cárcel y atender espiritualmente a los internos del Centro de Readaptación Social de Atlacholuaya, Morelos. Así lo expresó en su cuenta de tuiter: “Después de dos años que el Gobierno Estatal anterior me prohibió oficialmente celebrar en los CERESOS ESTATALES, hoy finalmente pude ingresar a Atlacholuaya para celebrar la Misa de Navidad. Deo Gratias!”

Colgando tres fotografías de un camino que accesa al Cereso, el obispo daba así por cumplido el anhelo de cualquier pastor de llevar la Buena Noticia a quienes están privados de la libertad.

El Centro de Readaptación Social de Atlacholuaya se encuentra en el municipio de Xochitepec y de acuerdo con el diagnóstico sobre la situación de los centros penitenciarios 2017 de Comisión Nacional de los Derechos Humanos, tiene una escala de evaluación media, aunque con problemas de hacinamiento como la mayoría de las cárceles del país.

En entrevista, Mons. Castro Castro revela cuáles fueron las circunstancias que, en el pasado gobierno, le impedían atender a la población de cualquiera de las cárceles en el Estado de Morelos. Detrás estaría la mano del exgobernador Graco Ramírez quien, fúrico por las declaraciones del obispo sobre la inseguridad y la violencia, impediría su labor ministerial . Gracias al cambio de gobierno, las autoridades parecen dar muestras de tolerancia que han permitido al pastor el ejercicio de uno de los derechos humanos más fundamentales para quienes están privados de la libertad: La atención espiritual conforme a sus convicciones y más íntimas creencias.

Aquí la entrevista a Mons. Ramón Castro Castro.

Señor obispo, en su cuenta de tuiter informó a sus seguidores del beneplácito y agradecimiento a Dios por las facilidades al ingresar al Cereso de Atlachuloaya, estar con los internos y celebrar la misa de Navidad. ¿Por qué se le había prohibido atender a los internos de los reclusorios y de quién vino esta prohibición?

-Hace dos años, por esta misma temporada, tenía programadas confirmaciones y estaba todo preparado; sin embargo, tres días antes, el capellán de la pastoral penitenciaria recibió un oficio del director de Atlacholuaya donde se notificó que ya no era posible que el obispo pudiera visitar los reclusorios, así sin ninguna otra explicación.

Me enteré extraoficialmente que la orden vino del señor Gobernador del sexenio pasado, Graco Ramírez, como respuesta por su inconformidad debido a mis declaraciones sobre la inseguridad y la violencia en Morelos. Paralelamente, y sin documento oficial, cuando tenía programada una visita pastoral al DIF de Temixco, se mi hizo saber de igual manera que no era bienvenido a ninguno de los centros del DIF en el Estado. Seguramente esa orden llegó de parte de la señora Helena, esposa del señor Graco.

*Ramón Castro no sería bienvenido en ningún Centro DIF de Morelos por orden de la esposa de Graco.

*Ramón Castro no sería bienvenido en ningún Centro DIF de Morelos por orden de la esposa de Graco.

No son las primeras acciones en contra del obispo. Después de nuestra primera Caminata por la Paz, expulsaron a dos ministras extraordinarias de la comunión que trabajan en el DIF, solamente por participar en la mencionada caminata.

Igualmente, hace cuatro años se prohibió la venta de despensas económicas de parte del DIF a cualquier institución católica. Nosotros comprábamos esas despensas para los pobres, ancianos y enfermos. Fue una pena porque quienes pagaron las consecuencias fueron los más necesitados.

Como alguna vez le informé en una entrevista, hubo también la difamación de parte del señor Graco quien me señaló por haber recibido 75 millones de pesos directamente del gobierno federal para catedral y de haber robado dos millones para construir una cancha de tenis en el seminario. Fueron 24 millones que se recibieron en el ayuntamiento de Cuernavaca y ellos administraron el subsidio directamente para pagar a la empresa que restauró catedral, antes del sismo. Además, está la cuestión de Tepalcingo que fue animada y sostenida por el mismo gobierno estatal.

*La prohibición de ingresar a los reclusorios, en respuesta a la inconformidad   de Graco por las denuncias de violencia y corrupción del obispo de Cuernavaca.

*La prohibición de ingresar a los reclusorios, en respuesta a la inconformidad   de Graco por las denuncias de violencia y corrupción del obispo de Cuernavaca.

Ahora que puede ingresar libremente a los centros de readaptación, ¿Cuáles fueron los acuerdos con el actual gobierno para permitirle el ejercicio pastoral al interior de los reclusorios?

-No hubo ningún acuerdo, simplemente cambiaron los directores y éstos tuvieron otra disposición para dar el permiso.

¿Cómo está formada la estructura de la pastoral penitenciaria de la Diócesis de Cuernavaca?

-Contamos con un capellán a tiempo completo, el Rvdo. Dagoberto Tapia. Junto con un buen equipo de laicos de pastoral penitenciaria, atiende los reclusorios federales y estatales. En todos ellos celebran la Eucaristía, ofrecen dirección espiritual y dirigen retiros en tiempos fuertes de la Liturgia.

Finalmente señor obispo, ¿Por qué no denunció públicamente este impedimento del gobierno de Graco Ramírez para el ejercicio de su ministerio al interior de los centros de readaptación?

Cuando recibí la notificación que oficialmente me impedía ingresar a los reclusorios del Estado, pensé en reclamar públicamente el derecho fundamental que tienen los presos para su atención espiritual; sin embargo, el capellán me advirtió que era mejor no decir nadapuesto que ellos (los agentes de evangelización y los internos) pagarían las consecuencias. Seguramente ya no los hubieran dejado entrar a realizar su apostolado.

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