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El Desgaste de la cuarta transformación – Editorial CCM

El Desgaste de la cuarta transformación
Editorial CCM

El desgaste podría impedir la aplicación de una verdadera transformación acorde con el marco constitucional y respetuoso de todos los derechos humanos.

La larga transición desde el resultado electoral del 1 de julio hasta el 1 de diciembre da señales de agotamiento y confusión para la cuarta transformación. “Demasiados frentes abiertos” del gobierno electo en los que sus colaboradores parecen estar montados en las respectivas secretarías sin poseer las herramientas necesarias para realizar los cambios.

Parece que la rapidez por transformar en cuatro meses implica no desperdiciar minuto alguno, pero la falta de cálculo y de evaluación de los factores de gobierno propician errores y el innecesario desgaste del presidente electo.

Carente de metodología y ritmos acompasados para no vulnerar la institución presidencial, Andrés Manuel López Obrador sostiene el ritmo de competencia que le llevó a la victoria que no es precisamente la adecuada estrategia para conseguir los efectos deseados en la opinión pública. Sus declaraciones a la prensa parecen más echar mano de ocurrentes datos y cifras sin el debido sustrato o fundamento legal para lograr el propósito. Después de su cita con el gobernador del Estado de México, el presidente electo hizo promesas que parecieron parte de la campaña. ¿En dónde se funda su pretensión de conseguir a cincuenta mil jóvenes para incorporarlos a las fuerzas federales de seguridad? ¿Cuáles son los criterios y plataforma económica de los que se tomarán, literalmente, 50 mil millones de pesos y así fondear programas de desarrollo social para la entidad vecina a la Ciudad de México? O en su reciente gira por Yucatán, lanza otra utópica promesa de tener, para todo el pueblo y de forma gratuita, un sistema de salud como el de naciones nórdicas, sin tener en cuenta que, en esos países por ejemplo, las diferencias en el número de habitantes son abismales con los de México.

Otro aspecto fue el naufragio de los foros para la pacificación y reconciliación suspendidos en varias localidades. Sin metodología, formato o procesamiento de propuestas, los encuentros fueron encendidas manifestaciones de la inconformidad de quienes han sido abandonados a su suerte sin obtener la justicia y reparaciones de ley. De esos foros, se afirmó, saldrían propuestas de reformas legislativas al sistema de seguridad pública para llevarlas al Congreso de la Unión. Ahora todo queda en la incertidumbre.

Sin embargo, entre sus colaboradores, se dan señales confusas que no abonan a la consolidación de un programa estructurado. Más que promesas de transformación serena son amagos fúricos posibles ahora por tener control de la mayoría en ambas cámaras del Congreso de la Unión. La tentativa de implantación del aborto legal podría ser, por ejemplo, una mala señal para el federalismo al intervenir en contra de la soberanía de cada Estado de la República con facultades exclusivas para legislar al respecto. O en cuestiones de corrupción, la propuesta de la próxima secretaria de la Función Pública para impulsar una potencial ley de protección y estímulos para tener informantes que reporten y delaten las redes de corrupción en instituciones públicas y privadas, es otra de las ocurrencias que parece emanar de novelas de espionaje o redes de policía secreta al estilo Stasi de la desaparecida RDA en la época de la dictadura comunista.

Los colaboradores de la próxima administración pública no dimensionan aún la impresionante carga y aparato de gobierno que se abre frente a ellos. Son necesarias la serenidad, responsabilidad y objetividad. El desgaste podría impedir la aplicación de una verdadera transformación acorde con el marco constitucional y respetuoso de todos los derechos humanos.

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