Iglesia

447 misioneros han sido asesinados entre 2000 y 2017. INFORME FIDES

ESPECIAL FIDES
JÓVENES MISIONEROS TESTIGOS DE CRISTO HASTA DAR LA VIDA
Jóvenes sacerdotes, religiosas, seminaristas, laicos asesinados
del 2000 al 2017

447 misioneros han sido asesinados entre 2000 y 2017.
De entre los misioneros asesinados hay 313 sacerdotes, 51 religiosas, 42 laicos, 16 seminaristas, 10 religiosos, 5 obispos, 4 voluntarios, 3 diáconos y 3 miembros de institutos de vida consagrada.

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides)

Al concluir el Gran Jubileo del año 2000, que introdujo a la iglesia en el nuevo milenio, el Papa Juan Pablo II exhortaba con fuerza: “El mandato misionero nos introduce en el tercer milenio invitándonos a tener el mismo entusiasmo de los cristianos de los primeros tiempos. Para ello podemos contar con la fuerza del mismo Espíritu, que fue enviado en Pentecostés y que nos empuja hoy a partir animados por la esperanza «que no defrauda». Nuestra andadura, al principio de este nuevo siglo, debe hacerse más rápida al recorrer los senderos del mundo” (Duc in altum, 58).
Diez años antes (1990), en la Encíclica “Redemptoris Missio”, el mismo Juan Pablo II afirmaba claramente que “la misión de Cristo Redentor, confiada a la Iglesia, está aún lejos de cumplirse” (RM 1) y llamaba a todos los bautizados a esta labor, ya que la Iglesia universal, todas las Iglesias particulares, todas las instituciones y asociaciones eclesiales y cada cristiano tienen el deber de comprometerse para que el mensaje del Señor se difunda y llegue hasta los confines de la tierra.
Una llamada, un apelo que en este inicio de milenio marcado por acontecimientos preocupantes en todos los continentes, no ha dejado indiferentes a los muchos bautizados, los muchos jóvenes, que han madurado su vocación misionera adentrándose por los caminos del mundo. Caminos que, para algunos de ellos, han sido interrumpidos de forma violenta y sangrienta.
“Acoger la misión implica la disponibilidad de arriesgar la propia vida y recorrer la vía de la cruz, siguiendo las huellas de Jesús, que con decisión se puso en camino hacia Jerusalén para ofrecer su vida por la humanidad” subrayaba el Documento preparatorio para la XV Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos (n.3), dedicada a “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.

Desde esta perspectiva, al comenzar el mes de octubre dedicado por tradición a las misiones, y en el que este año se celebra el Sínodo de los Obispos dedicado al discernimiento vocacional de los jóvenes, la Agencia Fides presenta los perfiles de algunos jóvenes que, en el milenio que acaba de iniciar, no han dudado en “salir” y poner sus vidas en las manos del Señor para anunciar el Evangelio y testimoniarlo incluso a través de una sencilla presencia en contextos especialmente difíciles: en los pasillos de un hospital, con los niños abandonados, viajando hasta una pequeña comunidad perdida en algún rincón del mundo, trabajando como animadores de un oratorio en plena guerra…
Jóvenes de nuestro tiempo, similares a muchos de sus coetáneos, obviamente para nada ingenuos o inexpertos, con estudios universitarios, amantes de la música o del baile, frecuentadores asiduos de los medios de comunicación social, preparados espiritualmente y culturalmente para afrontar contextos muy diferentes a los suyos, que habían sabido analizar objetivamente los riesgos de los lugares donde algunos pensaban pasar solo un periodo de tiempo, otros la vida entera.
En una entrevista con la Agencia Fides con motivo de la “Jornada de oración y ayuno en memoria de los misioneros mártires” que se celebra anualmente el 24 de marzo, el Arzobispo Giovanni Pietro Dal Toso, Secretario adjunto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y Presidente de las Obras Misionales Pontificias (OMP), señalaba: “En la iglesia antigua hubo muchos jóvenes mártires. Pensando en ellos, podemos decir que el testimonio de fe, y también de sangre, no conoce límites: la llamada al don de la vida toca a cada persona bautizada, y los jóvenes pueden dar un ejemplo precioso. Cuando se es joven, se posee un gran impulso y disposición para dar la propia vida. Hay mucha generosidad en los corazones de los jóvenes. No creo que los jóvenes de hoy sean menos generosos que las generaciones del pasado. La juventud, como las otras etapas de la vida, tienen debilidades endémicas, pero los millennials, los jóvenes de hoy, también muestran generosidad: solo hay que pensar en las experiencias de los jóvenes y voluntarios que viajan a los países de misión” (Fides 23/3/2018).
Hemos intentado comprender, en los breves perfiles que presentamos, tanto la diversidad del estado de vida (sacerdotes, religiosos, seminaristas, laicos) como las circunstancias y lugares geográficos en los que fueron asesinados, así como los compromisos a través de los cuales daban testimonio del Evangelio. Todos tienen en común la franja de edad – menos de 40 años cuando fueron asesinados, durante el período de tiempo entre el 2000 y el 2017, comienzo del milenio -, y el profundo impulso misionero que los motivaba. Hemos indicado 12 de ellos, como los Apóstoles, de los cuales hemos recibido noticias y testimonios que nos han permitido definir un identikit esencial de cada uno. A continuación, presentamos una serie de notas breves, sacadas del archivo de la Agencia Fides y de la consulta del material actualizado, sobre otros noventa jóvenes misioneros asesinados en el mismo período de tiempo, de los que hemos podido determinar la edad con exactitud. Sin embargo, no podemos considerar completas estas listas. Sólo usamos el término “mártires” en su significado etimológico de “testigos”, sin entrar en mérito al juicio que la Iglesia pueda conceder a algunos de ellos de forma eventual, algo que ha sucedido en los últimos tiempos con la beatificación o la canonización de jóvenes misioneros mártires.
“Salgamos, salgamos a ofrecer a todos la vida de Jesucristo” repite continuamente el Papa Francisco.
“Si algo debe inquietarnos santamente y preocupar nuestra conciencia, es que tantos hermanos nuestros vivan sin la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, sin una comunidad de fe que los contenga, sin un horizonte de sentido y de vida” (Evangelii gaudium 49).
Esta es la “santa inquietud” que sintieron los muchos jóvenes que “salieron” para ir al encuentro de los demás, especialmente de los más despreciados, abandonados, olvidados, sin pensar en que estaban sacrificando una vida cómoda y en algunos casos rica, felices de dar la vida “para ofrecer a todos la vida de Jesucristo”.
No permitieron que les robaran ese “entusiasmo misionero” que les había empujado a salir en el nombre del Señor y que los jóvenes de hoy están llamados a recoger, como herencia preciosa de la sangre derramada por sus coetáneos, que continúa dando vida a la Iglesia de Cristo en el tercer milenio.

PERFILES
Grace Akullo, enfermera, de 27 años, fallecida en Uganda el 17 de noviembre del 2000.
Hna. Lita Castillo, de 22 años, Dominica de la Anunciación, fallecida en Chile el 29 de octubre de 2001. Alberto Neri Fernández, de 39 años, Focolarino laico, asesinado en Brasil el 19 de octubre de 2002.
P. Fransiskus Madhu, de 30 años, Verbita, asesinado el 1 de abril de 2007 en las Filipinas.
Hna. Anne Thole, de 35 años, de las Nardini sisters, fallecida en Sudáfrica el 1 de abril de 2007.
P. Thomas Pandippallyil, de 38 años, Carmelita, asesinado en India entre el 16 y el 17 de agosto de 2008.
Don Rubens Almeida Gonçalves, de 34 años, asesinado en Campo Belos el 20 de mayo de 2010.
Don Marek Rybinski, Salesiano, de 33 años, asesinado en Túnez el 18 de febrero de 2011.
Samuel Gustavo Gómez, seminarista, de 21 años, asesinado en México el 14 de abril de 2014.
Anwar, de 21 años y Misho Samaan, de 17 años, animadores salesianos, fallecidos en Siria el 11 de abril de 2015.
Hna. M. Reginette, de 32 años, Misionera de la Caridad, asesinada en Yemen el 4 de marzo de 2016. Helena A. Kmiec, de 26 años, del Voluntariado Mis. Salvatoriano, asesinada en Bolivia el 24 de enero de 2017.

Grace Akullo, enfermera, de 27 años, fallecida en Uganda el 17 de noviembre del 2000
Grace Akullo
nació en 1973, en Uganda, en una familia profundamente cristiana, y se diplomó en enfermería profesional en octubre de 1999. Trabajaba en el St. Mary Hospital de Lachor, en el distrito de Gulu (Uganda septentrional). Vivía con entusiasmo su fe y animaba la liturgia sobre todo con el canto. Estaba casada y era madre de dos gemelos, a finales de agosto del 2000, tras un retiro espiritual, confesó que había descubierto su vocación: evangelizar en el mundo del sufrimiento, para mostrar a los enfermos el amor y la compasión del Padre. A finales de septiembre de ese año estalló una epidemia de Ebola y Grace, con otras enfermeras y enfermeros, se ofreció como voluntaria para trabajar en la zona de cuarentena. Todos eran muy conscientes de que estaban poniendo en peligro sus vidas. Y desgraciadamente así fue. Grace murió el 17 de noviembre del 2000, cantando himnos y alabanzas mientras se abandonaba a la voluntad del Señor.
“Conocí a Grace cuando todavía estaba estudiando secundaria, en una escuela que está muy cerca de nuestra comunidad – explica a Fides la hna. Dorina Tadiello, misionera comboniana -. En su tiempo libre, solía venir a nuestra Comunidad, que está en el hospital rural. Aunque era una chica alegre, también era un poco tímida, pero cuando nos veíamos, en los momentos que teníamos libres, le gustaba compartir sus vivencias, sus sueños de adolescente, sus esperanzas para el futuro. Luego me marche de aquella comunidad por lo que no nos volvimos a encontrar hasta después de algunos años, en el hospital de Lachor, donde ya había terminado sus estudios de enfermera y estaba trabajando. Era una mujer adulta con dos gemelos pequeños que eran su alegría y su orgullo”.
“Recuerdo las reuniones con el personal sobre la relación con el paciente para humanizar la vida en el hospital, y como ella participaba siempre con mucho interés – continúa la hna. Dorina -. Al terminar la reunión solía quedarse para compartir su experiencia y poder mejorar la calidad del servicio que ella vivía como una misión. Estar junto a los pacientes, escuchar con empatía, compartir con los demás era parte de su vida, y lo hacía con gran tacto y generosidad. Tenía una dimensión espiritual de la vida muy fuerte, ya que había crecido en una familia muy cristiana; dimensión que luego había desarrollado también en los grupos de oración que frecuentaba en el hospital. Para ella la dimensión espiritual de los pacientes era un aspecto importante de la cura. El duro ritmo de trabajo no permitía dedicar mucho tiempo a los enfermos de forma individual, pero su sonrisa, atención, disponibilidad y amor, eran aspectos presentes en los cuidados que dispensaba a todos y que hablaban de Dios”.
La hna. Lita Castillo, de 22 años, Dominica de la Anunciata, fallecida en Chile el 29 de octubre de 2001
La hermana Lita Castillo Chumacero nació el 1 de abril de 1979 en Chirinos, departamento de Cajamarca (Perú), siendo la mayor de seis hermanos. Su familia le dio su primera formación cristiana y humana. Al ser la mayor, tenía que cuidar de sus hermanos mientras sus padres estaban en el trabajo. Formaba parte de un grupo misionero y vocacional de su parroquia guiado por las religiosas Franciscanas, donde maduró su vocación religiosa. En esta fase de discernimiento conoció a las Dominicas de la Anunciata y en 1997 entró como aspirante en su comunidad de Vitarte, en la provincia de Lima. Realizó las etapas de su formación con gran compromiso, atraída por el ideal de la vida religiosa y apostólica, según el estilo de Santo Domingo y en la fiesta de la Inmaculada Concepción del 2000 hizo su profesión religiosa.
En enero de 2001 fue enviada junto con otras religiosas, a la comunidad de La Serena, en Chile, para continuar con la formación teológica y prepararse para enseñar en el colegio “Oscar Aldunate”, que contaba con unas 600 estudiantes y se encontraba ubicado en una zona de conflicto muy difícil desde el punto de vista social. Según el testimonio de sus hermanas de comunidad, “participaba de la vida comunitaria con alegría, entusiasmo, optimismo, coraje y sencillez. Tomaba con gran responsabilidad los encargos apostólicos que le encomendaba la Comunidad. Ponía mucha atención, dedicación y creatividad en el sostener y reforzar la vida del Movimiento Anunciatista”.
La noche del 17 de octubre de 2001 dos individuos irrumpieron en el dormitorio de las religiosas, dentro de un ala del colegio y agredieron con un cuchillo a las hermanas mientras dormían. La hna. Lita recibió una puñalada en la espalda y luego la cubrieron de líquido inflamable y le dieron fuego. Otras 10 religiosas fueron heridas y golpeadas, algunas pasaron un largo periodo en el hospital hasta recuperarse, otras tienen secuelas o problemas psicológicos permanentes. Los criminales antes de marcharse dieron fuego a la estructura. La hna. Lita, con quemaduras en el 70% de su cuerpo, fue trasladada por los bomberos al hospital de La Serena y desde allí al de Santiago. A pesar de los muchos intentos de los médicos para salvarla, su cuerpo no resistió a los daños de las terribles quemaduras y falleció el 29 de octubre de 2001.
Alberto Neri Fernández, de 39 años, laico de los Focolares, asesinado en Brasil el 19 de octubre de 2002.
Alberto Neri Fernández, joven médico uruguayo perteneciente al movimiento de los Focolares, el 19 de octubre de 2002 participó en un seminario de estudio sobre ética en la Universidad del Sagrado Corazón de Bauru, en el estado de San Pablo, Brasil. A las 4 de la tarde de ese mismo día, se puso en camino con su coche hacia Votuporanga, a 200 km de distancia, donde tenía que reunirse con un grupo de niños que viven el ideal evangélico de unidad de los Focolares, pero nunca llegó a su destino. La policía inició de inmediato la investigación. Tres días después encontraron su coche, pero hasta el 2 de noviembre, no fueron arrestados dos jóvenes soldados del ejército, que habían matado a otro médico una semana después para robarle. Ambos confesaron ser los artífices del homicidio de Alberto. Según declararon se encontraban en dificultad económica y lo asesinaron para que no les identificase. Alberto solo llevaba encima lo equivalente a 10 euros. Su cuerpo fue hallado en una plantación de caña de azúcar, donde llevaba abandonado 15 días. Chiara Lubich, al comunicar la noticia, escribió: “Es nuestro primer focolarino mártir, fallecido mientras cumplía un acto de amor”. Alberto profesaba una predilección particular por los marginados, por los últimos, por cuantos estaban en una situación de necesidad.
Nació en Uruguay, en una familia muy pobre, el 18 de marzo de 1963. A los 10 años perdió a su padre de forma trágica. A los 15 años el encuentro con los jóvenes del Movimiento de los Focolares marco un cambio en su vida: descubrió el amor de Dios. Con grandes sacrificios, trabajando y estudiando, terminó los estudios de medicina y entró en el Movimiento de los Focolares. En 1996 viajó a la ciudad de Fontem, en el corazón de la jungla, al oeste de Camerún, donde trabajó como médico en el hospital construido por el Movimiento para curar la altísima mortalidad infantil. Luego se trasladó a Brasil para realizar un máster en medicina tropical y efectuar una investigación importante sobre el Sida. Estaba a punto de regresar a Camerún cuando fue asesinado por los dos soldados a los que había dado un pasaje en su coche, como solía hacer con quienes se lo pedían.
En el asiento posterior del vehículo encontraron el dado gigante que utilizaba en sus reuniones con los niños, en el que estaban escritas, en las seis caras, las palabras clave del amor: “amar a todos, ser los primeros en amar, amarse recíprocamente, amar a los enemigos, amar a Jesús en todos, amar en lo concreto”. Este era el estilo de vida de Alberto, que había transformado en un juego para los más pequeños.
El p. Fransiskus Madhu, de 30 años, Verbita, asesinado el 1 de abril de 2007 en las Filipinas
El p. Fransiskus Madhu, de 30 años, misionero verbita (SVD) originario de Flores (Indonesia), fue asesinado el 1 de abril de 2007, Domingo de Ramos, en la escuela primaria de la aldea de Mabugtot, donde llevaba a cabo la actividad pastoral, cerca de la ciudad de Lubuagan, en la provincia septentrional filipina de Kalinga (isla de Luzón). Se acababa de revestir para celebrar la misa vespertina cuando cuatro hombres se le acercaron, uno de ellos con un fusil disparó contra el sacerdote.

Recibió cinco balazos en zonas vitales por lo que falleció antes de llegar al hospital.
La policía identificó al asesino como Nestor Wailan, un agricultor de Lubuagan con problemas personales, y a sus cómplices. Según fuentes de la policía, el homicida estaba ya en busca y captura por otros crímenes, y había amenazado al misionero pocas horas antes del homicidio. Al parecer la banda estaba bajo los efectos del alcohol y de las drogas. Wailan perdió la vida poco después en un enfrentamiento armado con la policía.

El p. Franciskus nació en 1976. Realizó sus votos perpetuos en la Sociedad del Verbo Divino en el 2003 y fue ordenado sacerdote en el 2004. Prestaba su servicio en la estación misionera de Lubuagan, en la provincia montañosa de Kalinga, en la isla filipina de Luzón, desde el 2005. La gente del lugar lo recuerda como una persona amable y premurosa, sociable, activa y de carácter directo. Era feliz de anunciar el Evangelio, poniéndose al servicio de la comunidad y de llevar la paz. Según los testimonios de quienes le conocían, era consciente de los riesgos que comportaba la obra misionera y deseaba dar su vida por el Evangelio.
La hna. Anne Thole, de 35 años, de las Nardini sisters, fallecida en Sudáfrica el 1 de abril de 2007
La hna. Anne Thole perdió la vida mientras trataba de salvar de un incendio a los pacientes del centro para enfermos de Aids “Duduza Hospice” de la Misión “Maria Ratschitz”, una zona rural cerca de Wasbank, al norte de KwaZulu-Natal, en Sudáfrica. Las religiosas Franciscanas de la Sagrada Familia, conocidas come “Nardini sisters” por el nombre de su fundador, cuidan de los enfermos terminales de Sida, que en esta zona tan pobre, sufren el ostracismo de la comunidad. La hna. Anne, que llevaba dos años como maestra de novicias, conocía bien a los pacientes, porque todos los domingos y cada vez que podía, iba al centro junto a las novicias, para tocar la guitarra y cantar, tratando de aliviar el sufrimiento con algo de distracción y alegría.
El incendio estalló en la tarde del sábado 31 de marzo de 2007, la víspera del domingo de Ramos, muy probablemente debido a un cigarrillo que uno de los pacientes estaba fumando, y con el que se prendió fuego al techo de paja. Las religiosas corrieron de inmediato consiguiendo poner a salvo a 5 pacientes junto con el personal sanitario. La hermana Anne, que sabía que en el piso de arriba había pacientes que no podían moverse de la cama, no se lo pensó dos veces y se lanzó entre las llamas nuevamente para tratar de salvarlas, pero tan pronto como entró en el edificio, el techo se derrumbó, atrapándola junto a tres pacientes.
La hna. Isentraud Reuscher, en aquel momento superiora regional de las Nardini sisters, que conocía a la hna. Anne desde que era estudiante, la describe así: “expansiva y amable, siempre sonriente y afectuosa con las personas. Una maestra maravillosa, una profesora ideal y lo fue hasta dar este maravilloso ejemplo de generosidad. Para nosotras, el mensaje de la hermana Anne es el del grano de trigo que, habiendo caído al suelo y muerto, ha dado vida nueva”.
Los laicos y religiosos que acudieron para dar sus condolencias a la misión de Maria Ratschitz, construida hace más de un siglo por los monjes trapenses alemanes al pie de las montañas Hlatikhulu, fueron muy numerosos, al igual que los mensajes llegados desde América, Europa, África e India, dando testimonio de cercanía y estima hacia la hna. Anne.
La hna. Anne nació en Manzini, en Swazilandia. Frecuentó las escuelas de las Dominicas de Santa Catalina de Siena. En 1994 entró en las hermanas Franciscanas de la Sagrada Familia, y realizó su profesión perpetua el 21 de julio del 2001. Desde 1996 al 2004 había trabajado en la enseñanza y en enero de 2005 había sido escogida como maestra de novicias.

El p. Thomas Pandippallyil, de 38 años, carmelita, asesinado en India entre el 16 y el 17 de agosto de 2008
En Mosalikunta, en la carretera que une Lingampet con Yellareddy, en el estado indio de Andra Pradesh, la noche entre el 16 y el 17 de agosto de 2008 fue hallado el cuerpo sin vida del sacerdote carmelita indio p. Thomas Pandippallyil (Carmelitas de María Inmaculada CMI), de 38 años, asesinado mientras regresaba de una aldea en la que había celebrado la Misa del domingo. El cadáver, abandonado en la carretera, presentaba numerosas heridas en el rostro y muchas marcas de haber sufrido actos de brutalidad y una pelea en la que le habían roto manos y piernas.
A un kilómetro de distancia encontraron el scooter que usaba para moverse. El p. Thomas era un pastor premuroso, de hecho, solía ir a celebrar misa en varias estaciones misioneras, además de cumplir con sus deberes como párroco y vicepresidente de una escuela secundaria en Yellareddy. Era un sacerdote generoso, muy ocupado en el cuidado pastoral, siempre disponible con todos los que le confiaban sus problemas y preocupaciones, y era considerado uno de los mejores educadores de la Archidiócesis de Hyderabad.
“El padre Thomas es un mártir – afirmó Mons. Marampudi Joji, Arzobispo de Hyderabad -. Él sacrificó su vida por los pobres y los marginados. Pero no murió en vano, su cuerpo y su sangre fecundarán la Iglesia india y, en particular, la de Andra Pradesh”. El Arzobispo negó enérgicamente la actividad de “proselitismo y conversiones forzadas” que se insinuó podían estar detrás de la razón del homicidio. Según él, la Iglesia Católica solo es culpable de trabajar para el desarrollo de las áreas más pobres y abandonadas del país, comprometida en apoyar y ayudar a quienes son víctimas de la violencia y la opresión.
El p. Pandippallyil nació en 1971 en Kottayam, diócesis de Palai, en el estado de Kerala. Entró en la misión de los Carmelitas de María Inmaculada en Chanda el 24 de junio de 1987, y fue ordenado sacerdote en el 2002. Durante algún tiempo fue responsable de la provincia misionera CMI de Chanda, trabajó como administrador del hospital, responsable de la escuela y director del centro misionero.

Don Rubens Almeida Gonçalves, de 34 años, asesinado en Campo Belos el 20 de mayo de 2010

“Padre Rubens murió en pleno ejercicio de su ministerio sacerdotal, que siempre estuvo marcado por el celo misionero y por la fe en Cristo resucitado. Todas las comunidades para las que trabajó han dado su testimonio sobre el compromiso apasionado con el que ejercía su misión de evangelización”, afirmaba la nota del Padre Paulo Sérgio Maya Barbosa, Canciller de la Curia diocesana de Porto Nacional, anunciando la trágica muerte del párroco de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción.
Don Rubens fue asesinado mientras estaba en su parroquia de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción, en la ciudad de Campo Belos (GO), diócesis brasileña de Porto Nacional. Recibió un disparo en la cabeza el 20 de mayo de 2010 y murió al día siguiente en el hospital de Brasilia, donde lo habían transportado. El crimen se desencadeno por una disputa con un joven que le había pedido alquilar una sala parroquial para llevar a cabo una actividad deportiva de la que era responsable. Ante la negativa del sacerdote, que no estaba interesado en la propuesta, el hombre le disparó matándolo y huyendo. La policía lo atrapó más tarde evitando que una muchedumbre lo linchase.

Don Rubens nació en Gioiania y era conocido por su compromiso entre los pobres y marginados. Había estudiado en Dianópolis, luego entró en el seminario de Porto Nacional, pasando al de Mariana, donde estudió teología. Durante el diaconado ejerció el ministerio pastoral en Gurupi, en la Parroquia de San Antonio, donde dejó un recuerdo maravilloso. El 3 de julio de 2004 fue ordenado sacerdote. Su primera parroquia fue San Francisco de Asís, en Alvorada. En enero de 2010 fue transferido a Campos Belos, como párroco de la Parroquia de Nossa Senhora da Conceição.
Sus compañeros seminaristas recuerdan que “por donde pasaba, dejaba el recuerdo de una persona feliz, sincera, piadosa y sencilla”. Creció en una familia muy religiosa, con su madre adoptiva que era “un ejemplo de mujer de fe, fiel discípula del Señor, comprometida con la comunidad eclesial” que nunca había ocultado su sueño de tener un hijo sacerdote.

Don Marek Rybinski, Salesiano, de 33 años, asesinado en Túnez el 18 de febrero de 2011
Don Marek Rybinski tenía 33 años, pertenecía a la inspectoría salesiana de Varsavia (Polonia) y había sido ordenado sacerdote en mayo de 2005. Después de trabajar en la oficina de la misión en Polonia, en septiembre de 2007 llegó como misionero a Manouba, donde era el tesorero de la comunidad. El arzobispo de Túnez lo había nombrado capellán de la comunidad polaca, a la que dedicaba mucho tiempo, en particular para preparar a los niños para recibir el sacramento de la Confirmación.
La reconstrucción del crimen que Mons. Maroun Elias Nimeh Lahham, Arzobispo de Túnez, realizó a la Agencia Fides es la siguiente: “Don Rybinsk había salido de la casa de los misioneros alrededor del mediodía del jueves 17 de febrero, dejando su coche en la misión. Al día siguiente, viernes 18, encontramos su ordenador encendido en su habitación. Por eso pensamos que alguien lo llamo con alguna excusa para que saliese. Esa persona podría haber secuestrado a don Rybinski el 17 de febrero y lo habría matado al día siguiente. Su cuerpo fue hallado en un depósito de la escuela. El asesino o los asesinos, son personas que conocen bien el edificio, porque ese depósito está escondido detrás de la escuela, además sabían que don Rybinski tenía las llaves de local. Yo vi el cadáver alrededor de las 13 horas y todavía no se había coagulado la sangre, algo que confirmó el médico forense. Por lo que el homicidio había ocurrido pocas horas antes”.
Don Rybinski fue asesinado por una cuestión de dinero. El asesino, detenido y condenado, había pedido un préstamo para comprar material para un trabajo de carpintería que le habían encargado. Se había gastado el dinero en otras cosas y el salesiano le había pedido que devolviese el dinero de la escuela. Por ese motivo el carpintero lo agredió y lo mató.

Samuel Gustavo Gómez Veleta, seminarista, de 21 años, asesinado el 14 de abril de 2014 en México
El seminarista mexicano Samuel Gustavo Gómez Veleta, de 21 años, alumno del Seminario Arzobispal de Chihuahua (México), se encontraba en el municipio de Aldama, en la comunidad de San Ignacio, para brindar su servicio misionero, como lo hacen todos los seminaristas durante la Semana Santa, ayudando a los párrocos con las celebraciones de esos días. Muchos de ellos se quedan a dormir en las comunidades más lejanas. El domingo por la mañana, Domingo de Ramos, Samuel no se presentó a desayunar en la casa de una familia con la que había quedado, por eso el párroco presentó una denuncia de desaparición y ese mismo domingo comenzó la investigación. El lunes por la mañana los policías encontraron su cadáver. El motivo del asesinato fue el robo de su automóvil, que luego fue recuperado por la policía, quien también arrestó a los tres perpetradores del crimen.
“Samy tenía un carácter fuerte, pero su corazón era extremadamente generoso, no había nada que se le pidiese que no estuviera dispuesto a hacer, siempre buscando a quién ayudar, a luchar por lo que creía correcto – escribió uno de sus compañeros del seminario, Fernando Portillo, en el aniversario de su muerte -. Su amor por la familia siempre fue ejemplar. En nuestros corazones todavía sentimos un gran vacío, que nadie podrá llenar, pero hoy puedo decir que Samuel no se ha ido por completo, sigue estando con nosotros cada vez que lo recordamos en los momentos que pasamos con él; cuando recordamos lo que le gustaba y lo que no le gustaba; cuando vemos su fotografía del tercer grupo de filosofía, comunidad a la que pertenecía; con algunos videos en YouTube y sobre todo con su devoción a la Santísima Virgen María. Lo extrañamos y todavía nos duele su partida, pero estamos seguros de que nos encontraremos de nuevo, sabemos que ya está disfrutando de la gloria celestial prometida por nuestro Señor”.

Anwar Samaan, de 21 años y Misho Samaan, de 17 años, animadores salesianos, fallecidos en Siria el 11 de abril de 2015
La guerra feroz que durante años ha ensangrentado Siria, ha causado sufrimientos indecibles y numerosas víctimas incluso entre civiles. Entre ellos se encuentran dos hermanos jóvenes, animadores salesianos, que murieron junto con su madre por una bomba que cayó sobre su casa en Alepo. Ambos pasaron su infancia en la casa de Don Bosco, y “como animadores, dejaron en el alma muchos jóvenes, una señal de alegría y amor por la vida”.
Don Pier Jabloyan, SDB, Director de la comunidad salesiana de Alepo, los recuerda así a la Agencia Fides: “Misho Samaan nació el 7 de septiembre de 1998. En tercero de primaria comenzó a asistir al oratorio de los Salesianos de Alepo ‘George y Matilde Salem’. Era un chico tranquilo y amistoso, al que le gustaba la danza y el baile, por esta razón, cuando se planteaba la ocasión, participaba voluntariamente en eventos festivos, especialmente cuando eran las fiestas de Don Bosco. Cuando se convirtió en animador, comenzó a compartir este don con los chicos más pequeños, enseñándoles a bailar. Misho creció en el oratorio y participaba en eventos deportivos, especialmente en el baloncesto, porque su estatura lo ayudaba. Por eso su presencia en el equipo del oratorio siempre era buena.
Era un joven cristiano como tantos jóvenes que buscan al Señor en la vida cotidiana, con muchas preguntas que buscan respuestas. Participaba al catecismo y en las asociaciones del Movimiento Salesiano de Jóvenes del oratorio.
Junto con él estaba su hermano mayor, Anwar Samaan, nacido el 20 de julio de 1993. También era hijo del oratorio salesiano de Alepo. Todos los viernes participaba en el catecismo del oratorio y era miembro de la asociación Domingo Sabio. Se hizo animador de los niños y con su simplicidad y disponibilidad supo ganarse a muchos amigos y jóvenes. Como animador salesiano Anwar estaba presente de forma amigable, sencilla y espontánea, por eso los niños lo querían mucho. Todos los domingos él y su hermano participaban en la santa misa del oratorio. Y ponían en práctica con entusiasmo los consejos de Don Bosco para acercarse al sacramento de la confesión, un aspecto que se notaba cuando se organizaban las celebraciones penitenciales en preparación para las festividades de Navidad y Pascua.
Estos dos hermanos no pudieron cumplir sus muchos sueños, debido a la guerra en Siria. Las bombas golpearon y destruyeron su hogar, causando su muerte y la de su madre Minerva, el 11 de abril de 2015, durante la Octava de Pascua. Así, ellos también participaron en la cruz del Señor para luego participar en su Resurrección y gloria.

Estos dos hermanos amaban a Don Bosco y a los salesianos, y esto era evidente por ejemplo por las estampas de Don Bosco que guardaban en sus billeteras y por los cuadros de Don Bosco que colgaban en su casa. Estamos seguros de que ahora están disfrutando de su compañía y la de todos los Santos en presencia del Señor”.

La hna. M. Reginette, de 32 años, rwandesa, de las Misioneras de la Caridad, masacrada el 4 de marzo de 2016 en Yemen

La hna. M. Reginette era la más joven de las cuatro Misioneras de la Caridad, masacradas y desfiguradas el 4 de marzo de 2016 por un comando de hombres armados que atacaron la estructura donde ellas asistían a ancianos y discapacitados, en la ciudad yemenita de Aden. Además de las hermanas, también perdieron la vida en el ataque terrorista unas doce personas, entre ellas el conductor, dos colaboradores de la comunidad, ancianos y discapacitados asistidos. La superiora de la comunidad escapó a la muerte. El sacerdote salesiano indio don Tom Uzhunnalil, que vivía en el convento de las religiosas desde que la iglesia donde residía fue saqueada y quemada por hombres armados no identificados, fue secuestrado y puesto en libertad en septiembre del años sucesivo.
El Papa Francisco definió la masacre de Aden como un “acto de violencia insensata y diabólica”, y en un mensaje lanzado a través del Secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin rezó para que el sacrificio de las hermanas y de sus amigos y colaboradores “despierte las consciencias, guie hacia un cambio de los corazones e inspire a todas las partes a deponer las armas y a retomar un camino de dialogo”.

Helena Agnieszka Kmiec, de 26 años, del Voluntariado Misionero Salvatoriano, asesinada el 24 de enero de 2017 en Bolivia
“¡Aunque es increíble, esta misión es posible! Escribía en Facebook Helena Kmieć poco antes de partir para Bolivia, y también “Saludos desde Cochabamba, que será nuestro hogar durante los próximos seis meses”, publicaba el 9 de enero de 2016, día de su llegada junto con Anita Szuwald, también voluntaria del Voluntariado Misionero Salvatoriano.
En la escuela “Edmundo Bojanowski” de las religiosas Siervas de la Madre de Dios, dirigida por la asociación religiosa “Lucyna Teresa Jdolowska”, se iba a quedar por seis meses, para trabajar en este centro de acogida para niños. Pocos días después, el 24 de enero de 2017, Helena fue apuñalada hasta la muerte por dos malhechores, arrestados más tarde, durante un intento de robo en la estructura donde estaba alojada.
Según los testimonios de quienes la conocían, Helena amaba a Dios, a las personas y a la vida; se sentía de forma natural empujada a ayudar a todos los necesitados. Formaba parte del Voluntario Misionero Salvatoriano desde 2012. Como tenía un talento musical inusual, se involucró inmediatamente en el grupo musical, que organizaba conciertos de alabanza al Señor, adoraciones comunitarias, peregrinaciones… También era miembro del coro universitario de la Capellanía académica en Gliwice.

En el verano de 2016 se presentó como voluntaria para la Jornada Mundial de la Juventud. Era muy religiosa y abierta a los demás. Rezaba la liturgia de las horas, leía la Santa Biblia y a menudo guiaba oraciones y adoraciones comunitarias. “Se dejaba guiar por Dios, – decía una de sus amigos-. Se dedicaba Estaba al trabajo misionero porque su servicio a Dios era toda su vida”. También sentía sensibilidad por la defensa de las vidas de los niños por nacer.
Siempre estaba dispuesta a asumir la responsabilidad de las iniciativas misioneras, nacionales e internacionales, y prestó servicio en Rumanía, Hungría y Zambia. Antes de viajar hacia Bolivia, pidiendo 6 meses de permiso sin salario en el trabajo, tuvo que aprender el español, adquirir el conocimiento necesario sobre las costumbres y el estilo de vida de la población local, la geografía, la historia, la tradición y la cultura local. Los amigos de Helena reconocen de forma unánime la gran preparación que tenía para la misión, tanto en lo que se refiere a lo espiritual como a lo práctico. Como ha testimoniado un sacerdote que la conocía bien, ella amaba ser cariñosa con los niños que la abrazaban siempre. Tenía un don misionero y una llamada particular para servir a los más pequeños, quería dar amor a esos niños que nunca lo habían recibido.
NOTAS BREVES SOBRE OTROS JÓVENES MISIONEROS ASESINADOS del 2000 al 2017

2017
El religioso franciscano Diego Bedoya, de 35 años, de los “Hermanos Franciscanos de la Cruz Blanca”, responsable de la “Casa Hogar” en La Victoria, en el estado de Aragua, en Venezuela, fue encontrado muerto el lunes 10 de abril del 2017, a primera hora de la mañana, en su despacho, probablemente asesinado durante un robo, ya que en el cuello tenía una herida de arma blanca y había recibido golpes en el cuerpo. Diego, de nacionalidad colombiana, estaba en Venezuela desde hacía más de 15 años, y llevaba a cabo su ministerio pastoral en la Casa dedicada al cuidado y a la asistencia de los ancianos y de los niños discapacitados. Los ladrones se llevaron reservas de alimentos destinados a los huéspedes del centro, además de algunos pc y objetos de valor.


El sacerdote Diomer Eliver Chavarría Pérez, fue asesinado el día de su 31o cumpleaños, la tarde del 27 de julio de 2017, en la Parroquia de Raudal, en el pueblo de Puerto Valdivia, en el departamento de Antioquía (Colombia). Mons. Jorge Alberto Ossa Soto, Obispo de la diócesis de Santa Rosa de Osos en la que estaba incardinado don Chavarría Pérez, al dar la noticia del trágico suceso, invocó la conversión de los asesinos y reiteró el rechazo de toda forma de violencia contra la vida y la dignidad de las personas. El Obispo dio gracias a Dios por el don de la vida sacerdotal “de este hijo y hermano, al servicio de la evangelización”, “sacrificado en el ejercicio de su misión”.
Los catequistas Joseph Naga, de 56 años, John Manye, de 38 años, y el aprendiz de catequista Patrick, de 27 años, se encuentran entre las personas asesinadas por la explosión que tuvo lugar el 11 de diciembre del 2017 en el campo de Minawao, en Pulka, en el noreste de Nigeria, diócesis de Maiduguri, para refugiados nigerianos repatriados de Camerún. Algunos milicianos de Boko Haram se dirigieron al campo de Minawao e hicieron explotar un cinturón suicida asesinando a unas diez personas, entre ellas, los catequistas de la comunidad .

Del archivo de la Agencia Fides señalamos algunas notas sobre otros jóvenes misioneros asesinados durante el periodo que va del 2000 al 2017, de los cuales hemos podido comprobar la edad, todos con menos de 40 años.

Ricardo Luna, laico, de 29 años, guardián de la parroquia de la Virgen Inmaculada, del colegio y del centro anexo, en el barrio de Villa Soldati, en Buenos Aires (Argentina), fue asesinado el 23 de agosto de 2017 con un disparo en la cabeza. Probablemente los perpetradores del crimen fueron una pandilla de adolescentes que habían amenazado con matarlo unos días antes del homicidio, porque en varias ocasiones les habían impedido realizar robos. Lo mataron sin robarle nada. Ricardo, que realizaba este trabajo desde hacía cuatro años, era una persona amada y respetada. Estaba casado y tenía tres hijos.

2016
Elias Abiad, de 22 años, joven voluntario de Cáritas Siria fue asesinado en Alepo por los proyectiles que cayeron el sábado 13 de febrero de 2016 sobre el barrio de Sulaymaniyah. El Secretario General de Caritas Internationalis, Michel Roy, en un mensaje de condolencia a la familia de Elías, subrayaba que el sacrificio del joven voluntario “nos recuerda la continua tragedia cotidiana de Siria, y la urgente necesidad de que cese el fuego y se llegue a la paz”. Elías trabajaba en proyectos de asistencia de Cáritas Siria en Alepo desde septiembre de 2014.

Esra Patatang, de 27 años, catequista y maestro católico, fue asesinado el 12 de septiembre de 2016 con un disparo en la cabeza en el distrito de Puncak Jaya, en la diócesis de Timika, situada en la zona meridional de Papúa indonesia. Esra enseñaba desde hacía dos años en la escuela primaria, además de conducir una moto-taxi para integrar el dinero de su salario. También había sido líder de los jóvenes católicos de la parroquia de Illaga, en Mulia. La tarde del 12 de septiembre estaba transportando a un pasajero desde Kota Baru a Kota Lama, cuando fue asesinado. “No se sabe bien por qué o quién está detrás de su ejecución. Esra es una víctima más de cuantos usan la violencia para alcanzar sus objetivos. Esra seguirá siendo un ejemplo para los jóvenes indonesios, por su dedicación al servicio de los demás con alegría en una situación social tensa y difícil como es la de Papúa” dijo el p. Antonius Haryanto, Secretario ejecutivo de la Comisión para los jóvenes de la Conferencia episcopal de Indonesia.

Don Francisco Carlos Barbosa Tenorio, de 37 años, fue hallado muerto la mañana del domingo 9 de octubre de 2016, a lo largo de la carretera RJ-081, en Nova Iguaçu, en la región de Baixada Fluminense, Estado de Río de Janeiro (Brasil). Según los testimonios de los amigos que reconocieron el cadáver en el Instituto Médico-Legal, el sacerdote presentaba marcas de cortes de arma blanca y un golpe en la cabeza, provocado con la culata de un fusil. El coche en el que viajaba el sacerdote no fue encontrado. Don Francisco era párroco de la parroquia de Nuestra Señora de Lourdes, en el barrio de São Benedito en Nova Iguaçu, donde era amado por sus fieles y no tenía enemigos. Todo lleva a creer que se trató de un robo terminado en homicidio. Don Francisco había viajado para visitar a una familia en un barrio vecino a la parroquia de São Simão, pero al parecer nunca regresó a casa. Nació en Pernambuco, pero vivió durante casi diez años en Río de Janeiro. Inició a trabajar en la diócesis de Nova Iguaçu en 2008 y fue ordenado sacerdote en 2011.
(Fides 11/10/2016)

Don João Paulo Nolli, de 35 años, de la diócesis de Rondonópolis-Guiratinga (Mato Grosso, Brasil), desapareció el 8 de octubre y encontraron su cadáver el 11 de octubre del 2016, con claros signos de violencia homicida. La policía detuvo a los presuntos asesinos mientras trataban de vender algunos objetos pertenecientes al sacerdote, los cuales confesaron el robo terminado en homicidio. Los tres jóvenes toxicómanos de 17 años, a los que el padre João Paulo Noll, de 35 años, había recogido en una carretera suburbana para darles un pasaje, le robaron la cartera, el coche y el teléfono móvil. Don João Paulo era muy conocido: reunía a más de 5000 personas en las misas que celebraba, también dirigía el programa de radio y televisión titulado “Dios cuida de mí” (Deus cuida de mim).
(Fides 13/10/2016)
Una religiosa congoleña de la Congregación de las Hermanas Franciscanas Escolásticas de Cristo Rey, la hermana Clara Agano Kahambu, de 40 años, fue asesinada a primera hora de la tarde del 29 de noviembre de 2016, en la parroquia Mater Dei de Bukavu, capital de Kivu del Sur en el este de la República Democrática del Congo. La hna. Clara estaba en su despacho con una estudiante, cuando un hombre se presentó ante el portero de la estructura diciendo que tenía que inscribir a su hija en la escuela. Una vez dentro, se abalanzo contra la religiosa apuñalándola en el cuello. El hombre fue capturado, pero por la religiosa, aunque recibió ayuda inmediatamente, no se pudo hacer nada. La hna. Clara nació el 3 de julio de 1976 en la parroquia de Luofu, diócesis de Butembo-Beni. El 16 de noviembre del 2000 en Bukavu fue admitida en la Congregación de las Hermanas Franciscanas Escolásticas de Cristo Rey. Emitió sus votos perpetuos el 2 de agosto de 2010. Enseñaba psicología, pedagogía y catequesis. Era Presidente de la escuela “Marie Madeleine” en Bukavu y del centro pastoral “Mater Dei” donde enseñaba a leer y escribir a las chicas pobres.
Lazarus Nwafor, seminarista, de 26 años, original del Estado de Imo (Nigeria), fue asesinado el 25 de agosto de 2016 durante un ataque de un grupo perteneciente a la etnia de los Fulani contra la comunidad de Ndiagu Attakwu, en la localidad Nkanu, en el estado nigeriano de Enugu. Durante el enfrentamiento otras personas resultaron heridas o perdieron la vida.

En2015 el tesorero de la parroquia de Mweso (en Kivu del Norte, al este de la República Democrática del Congo), don Jean-Paul Kakule Kyalembera, de 33 años, fue asesinado la noche del 25 de febrero de 2015. “Parece haber sido un acto de vandalismo”, confirmo Su Exc. Mons. Théophile Kaboy Ruboneka, obispo de Goma, de cuya diócesis forma parte Mweso. “El sacerdote estaba cerrando las puertas de la iglesia, cuando descubrió a uno o más hombres armados que estaban escondidos en alguna parte. Los delincuentes dispararon sin dudarlo alcanzándole en el abdomen y la cabeza. Don Kakule murió en el acto”. El obispo también subrayo: “en nuestra diócesis hay muchas pandillas que aterrorizan a la población además de demasiadas armas en circulación. Entre las víctimas de la violencia y la extorsión también están las religiosas”. Pocos meses antes el párroco de la misma iglesia en la que fue asesinado Don Kakule, había escapado a un intento de asesinato.
(Fides 27/2/2015)
2014
El padre Gilbert Dasna, de 32 años, de la Congregación de los Hijos de María Madre de la Misericordia (Sons of Mary Mother of Mercy – SMMM), asistente del párroco de la Parroquia Catedral de St.Paul en Alberta (Canada), fue asesinado en la noche del 9 de mayo del 2014 por un delincuente. Todos le recuerdan como un sacerdote bueno y generoso, que irradiaba alegría y paz. Nació el 28 de febrero de 1982 en Camerún, fue ordenado sacerdote el 11 de julio de 2009 y desde el 19 de mayo de 2011 hasta su muerte ha sido asistente del párroco de la Catedral de St. Paul. Estaba en Canadá desde hacía tres años.
(Fides 12/05/2014)
El padre Kenneth Walker, de la Fraternidad Sacerdotal de San Pedro (FSSP), de 29 años, fue asesinado en la misión Mater Misericordiae de Phoenix, Arizona (Estados Unidos), alrededor de las 21 horas del 11 de junio de 2014, casi seguramente por un intento de robo. Junto a él fue herido gravemente otro sacerdote. Probablemente ambos se encontraban en los locales de la misión, reaccionaron y fueron atacados por los delincuentes. El padre Walker nació en 1985 en Ploughkeepsie, estado de Nueva York, y había sido ordenado sacerdote en el 2012.
(Fides 13/06/2014)
El cuerpo sin vida de don Gregorio Lopez Grosotieta, de 39 años, que había desaparecido la tarde del 21 de diciembre de 2014, fue encontrado el día de Navidad en la ciudad de Colonia Juárez, municipio de Tlapehuala, en la región de Tierra Caliente, diócesis de Ciudad Altamirano (México) a la que pertenecía. El sacerdote, que era profesor en el Seminario mayor “La Anunciación” de su diócesis, falleció por asfixia, pocas horas después de ser secuestrado. Según algunos testigos, al parecer fue secuestrado en el seminario por unos delincuentes que lo obligaron a subir a bordo de un automóvil. (Fides 30/12/2014)
2013
El laico católico Dexter Condez, de 26 años, perteneciente a la familia religiosa de la Sociedad de San Vicente de Paúl (Familia Religiosa Vicentina), fue asesinado con ocho disparos en la isla de Boracaya (Filipinas) el 22 de febrero de 2013. Condez defendía los derechos y prerrogativas del grupo indígena Ati, que se oponen a la explotación de la tierra por parte de las empresas de construcción. El joven trabajaba en estrecho contacto con la Iglesia local, en la diócesis de Kalibo.
(Fides 4/3/2013)
El cuerpo sin vida de don Néstor Darío Buendía Martínez, de 35 años, que había desaparecido hacía algunos días, fue encontrado en una zona aislada el municipio de Los Córdobas, a unos 500 km a norte de Bogotá (Colombia), el 26 de junio de 2013. El sacerdote había salido de Cereté, donde era vice- párroco, hacia Montería donde vive su familia, pero no llegó a su destino. A pesar de que el sacerdote no había manifestado jamás haber recibido algún tipo de amenazas, según la información local había condenado públicamente a las bandas criminales de la zona de Cereté. Don Néstor Darío Buendía Martínez nació en Canalete (Córdoba), y era vice-párroco de la parroquia de San Antonio de Padua de Cereté, tras haber sido párroco de Santo Domingo Vidal en Chima.
(Fides 25/06/2013; 26/06/2013)
Don Luis Bernardo Echeverri, de 69 años y don Héctor Fabio Cabrera, de 27 años, respectivamente párroco y vice-párrocode la parroquia de San Sebastián del municipio de Roldanillo, en el departamento del Valle del Cauca, archidiócesis de Cali (Colombia), fueron asesinados en su casa la noche entre el 27 y el 28 de septiembre de 2013. Según fuentes locales, entorno a la media noche algunos habitantes de la zona vieron a dos hombres salir de la parroquia y alejarse en moto. Sospechando de que fuesen delincuentes, vista la hora que era, avisaron a la policía, que encontró los cuerpos sin vida del párroco y de su colaborador en sus respectivas habitaciones, con heridas de arma blanca. Ambos sacerdotes pertenecían a la diócesis de Cartago.
(Fides 28/9/2013)

Don Hipólito Villalobos Lima, de 45 años y don Nicolás De la Cruz Martínez, de 31 años, fueron asesinados el 29 de noviembre de 2013 en la casa parroquial de San Cristóbal en el municipio de Ixhuatlán de Madero, estado de Veracruz (México), diócesis de Tuxpan, probablemente debido a un intento de robo.

2012
La hermana Liliane Mapalayi, de 32 años, de la congregación de las Hermanas de la Caridad de Jesús y María, fue apuñalada hasta la muerte por un individuo el 2 de febrero de 2012 en Kananga, Kasai Oriental (R.D.Congo). La religiosa trabajaba en un instituto dirigido por su Congregación, como tesorera. Fue agredida alrededor de las 13 horas, mientras se encontraba en su despacho de la escuela. Al oír los gritos, el director y una hermana corrieron al despacho de la hna. Liliane, quién espiró entre sus brazos, con un cuchillo de cocina que le traspasó el corazón.
(Fides 20/02/2012)
D. Eduardo Teixeira, sacerdote brasileño de 35 años, fue asesinado en la noche del domingo 16 de diciembre de 2012, en la localidad de Novo Hamburgo (estado de Rio Grande do Sul), Brasil, durante un robo. D. Teixeira y otro sacerdote estaban parados en un semáforo cuando fueron abordados por dos ladrones. Ambos padres fueron obligados a seguir a los delincuentes a un parque, y después de entregarles la cartera, el p. Eduardo fue alcanzado por al menos dos disparos de arma de fuego mientras trataba de regresar al coche. D. Teixeira, sacerdote desde hacía 3 años, era párroco de Santa Terezinha de Campo Bom, poco antes había sido nombrado párroco de la parroquia de São Jorge, en el distrito de Campina.

2011
Don Rafael Reátiga Rojas, de 35 años, párroco de la Catedral “Jesucristo Nuestra Paz”, de la diócesis de Soacha (sufragánea de Bogotá), y don Richard Armando Piffano Laguado, de 37 años, párroco de la iglesia de “San Juan de la Cruz”, en Ciudad Kennedy, fueron asesinados en Bogotá la tarde del miércoles 26 de enero del 2011, en el sur de la periferia de la capital colombiana. El asesino viajaba en el mismo coche que los dos sacerdotes: después de disparar en la cabeza a uno y en el pecho al otro, provocando la muerte al instante, se bajó del auto y huyó. Según algunos testigos alguien le esperaba y le ayudó a escapar con otro medio de transporte.
(Fides 28/01/2011)

Don Luis Carlos Orozco Cardona, de 26 años, fue asesinado en Rionegro (Antioquía) la noche del sábado 12 de febrero de 2011. Un joven armado escondido entre la multitud, disparó al sacerdote, que era Vicario en la Catedral de la Diócesis de Sons – Rionegro. Don Orozco, gravemente herido, fue trasladado al Hospital donde a pesar de los esfuerzos de los médicos falleció en la madrugada del 13 de febrero, mientras estaba siendo operado. Tras el homicidio se detuvo a un menor de edad, autor del mismo pero cuyos motivos se desconocen. Don Orozco Cardona había sido ordenado sacerdote menos de un año antes, el 26 de febrero de 2010.
(Fides 16/02/2011)

El 17 de enero de 2011 fue asesinada en Sudán del Sur a los 37 años de edad, la hermana Angelina, del instituto de San Agustín, de la diócesis de Tombura-Yambio (Sudán del Sur). La religiosa fue asesinada por militantes del Ejército de Resistencia del Señor (LRA) mientras llevaba ayuda sanitaria a los refugiados de la región. Este crimen es uno de los muchos episodios de violencia y de enfrentamientos sufridos en varios estados entre el ejército de Sudán del Sur y las facciones rebeldes. (Fides 8/4/2011)
El sacerdote Eudista padre Gustavo Garcia, de 34 años, fue asesinado en Bogotá (Colombia) por un individuo que lo agredió para robarle el teléfono móvil. La Congregación de Jesús y María – Eudistas, a la que pertenecía, informó de que el padre Gustavo García Bohórquez había fallecido el jueves 12 de mayo de 2011. Se encontraba esperando un autobús para ir a atender pastoralmente a un enfermo; mientras hablaba por su teléfono un delincuente lo atacó para robárselo y lo hirió gravemente con un cuchillo. Fue transportado al hospital, pero su estado era muy grave y murió poco después. Trabajaba con la Asociación ‘Minuto de Dios’: ejerciendo el ministerio de predicación, tanto con grupos y comunidades como a través de los medios de comunicación. Era capellán de la Universidad ‘Minuto de Dios’ en Bogotá y acompañaba comunidades juveniles de la Renovación Carismática Católica.
(Fides 14/05/2011)

El 23 de agosto de 2011 fue hallado el cuerpo sin vida de don Marlon Ernesto Pupiro García, de 40 años, párroco de la iglesia de la Inmaculada Concepción en el municipio de La Concepción, en Masaya (Nicaragua), que había desaparecido el 20 de agosto. Todas las mañanas el padre Marlon llegaba puntual para abrir la Iglesia. La mañana del 20 de agosto, el sacristán al ver que no llegaba, se encaminó por la carretera para buscarle, pero no lo encontró. Tres días después encontraron su cadáver en el kilómetro 16 de la Vieja Carretera Estatal en dirección de León.
(Fides 24/08/2011; 29/08/2011)

Don José Reinel Restrepo Idárraga, de 36 años, fue asesinado el 1 de septiembre de 2011 a lo largo de la carretera que va desde Mistrato a Betlemme de Umbria, en el departamento de Risaralda (oeste de Colombia a unos 200 kilómetros de Bogotá). El sacerdote, párroco en Marmato, conducía una motocicleta cuando unos desconocidos lo detuvieron y le dispararon causando su muerte. Los asesinos huyeron en la moto (que más tarde fue recuperado por la policía) llevándose otros objetos del sacerdote. (Fides 3/09/2011)
Don Gualberto Oviedo Arrieta, de 34 años, párroco de Nuestra Señora del Carmen en Capurganá en la Diócesis de Apartadó, (Colombia), en la madrugada del 12 de septiembre de 2011 fue encontrado, cubierto de heridas de arma blanca, en la casa parroquial. No se detectaron actos de violencia dentro del hogar y no fue robado nada. El asesinato tuvo lugar pocas horas después de la conclusión de la “Semana de la Paz” durante la cual se habían movilizado las escuelas, universidades e instituciones de Colombia en este tema tan importante en el contexto nacional.
(Fides 13/09/2011)

María Elizabeth Macías Castro, de 39 años, conocida como Marisol, del Movimiento Laico Escalabriniano (MLS) de Nuevo Laredo (México), trabajaba en un periódico de Tamaulipas (México). Fue secuestrada el 22 de septiembre de 2011 por un grupo de traficantes de drogas de esta región fronteriza. Después de dos días de investigación y silencio dramático, su cuerpo sin vida apareció en una calle de la ciudad de Nuevo Laredo, horrendamente mutilado. Marisol era miembro del comité central del Movimiento Laico Escalabriniano y trabajaba en la Casa del Inmigrante en Nuevo Laredo. Según quienes la conocían era “una mujer de gran fe y compromiso con la justicia”.
(Fides 26/09/2011)
Luis Eduardo Garcia, laico, de 38 años, miembro de la de Pastoral Social, líder del grupo de Popayán (Colombia), fue asesinado en la noche del domingo, 16 de octubre de 2011, mientras que viajaba de Popayán a El Tambo (Cauca): fue interceptado por un grupo guerrillero, secuestrado y asesinado. Trabajaba en el proyecto de “Reactivación social y cultural”, promovido por la Secretaría Nacional de Pastoral Social, que ayudaba a las personas afectadas por la ola de frío que había golpeado el país. También trabajaba como profesional autónomo en el municipio de su ciudad natal, El Tambo, para este proyecto. Todos le conocían por su dedicación y compromiso para con los agricultores, su comunidad y las víctimas de esta zona del desastre natural.
(Fides 19/10/2011)
En 2010 Don Dejair Gonçalves de Almeida, de 32 años, murió el martes 16 de marzo de 2010 a las 7 de la mañana en el Hospital San Juan Bautista en Volta Redonda, a unos 80 km de Rio de Janeiro, (Brasil) como consecuencia de una brutal agresión. El domingo 14 de marzo, el sacerdote fue agredido mientras regresaba de la “Comunidad eclesial del buen Jesús”, en el barrio Agua Limpa. Con él se encontraba un ex seminarista Epaminondas Marques da Silva, de 26 años, quien murió de un balazo en la cabeza. Según la información de la Diócesis de Barra do Pirai en Volta Redonda, el Padre Dejair y Epaminondas fueron raptados y llevados a la casa parroquial a primera hora del domingo. Los secuestradores querían dinero y, como no encontraron nada en la Iglesia, le dispararon a ambos en la cabeza. El ex seminarista murió instantáneamente mientras que el sacerdote sobrevivió y fue operado inmediatamente pero no logró sobrevivir. El ex seminarista había sido coordinador de la Comunidad Eclesial de Santa Cruz. El padre Dejair Gonçalves de Almeida nació en Arantina (MG) y fue ordenado sacerdote el 20 de abril de 2007. Era canciller de la diócesis de Barra do Pirai Volta Redonda y asesor del Apostolado Diocesano de la Oración. Trabajaba en la zona Nuestra Señora de las Gracias, donde atendía a ocho Comunidades Eclesiales. (Fides 17/03/2010)

El seminarista Mario Dayvit Pinheiro Reis, de 31 años, de la Archidiócesis de Sao Luis (Brasil), fue asesinado en la capital la tarde del 4 de julio de 2010, con un disparo al pecho. Alrededor de las 20,30 horas estaba delante de la casa de su familia, en el coche con su abuela, cuando se le acercaron dos ladrones, que le obligaron a bajar del vehículo. Después de darles las llaves, uno de los dos delincuentes le disparó alcanzando la aorta y el pulmón. Fue trasladado al hospital, pero falleció a las 21,30 horas. Era estudiante del cuarto año de teología, y debía ser ordenado diácono al año siguiente y viajar a Francia para continuar los estudios bíblicos.

(Fides 30/12/2010)
El sacerdote Herminio Calero Alumia, de 36 años, oriundo de Buenaventura, párroco de la iglesia de Santiago de la Atalaya, en la ciudad de Bosa (Colombia) falleció en una situación nada clara. El incidente ocurrió alrededor de las 03:00 horas del viernes 20 de agosto de 2010 en la carretera entre Bogotá y Soacha, en una zona llamada Quintanares. Hay varias versiones de lo ocurrido, según algunas fuentes, el sacerdote viajaba en un taxi con otras personas, cuando el vehículo fue detenido en un puesto de control de la policía y tras una discusión entre uno de los pasajeros y un oficial de policía, el agente sacó su arma y accidentalmente se le disparó, matando al sacerdote al instante.
Según otras versiones, los hombres que viajaban con el sacerdote estaban ebrios, y en la refriega después del control policial intentaron atacar al agente y robar su arma provocando el trágico suceso. El padre Reynaldo Vargas, canciller de la diócesis de Soacha, recordó que el padre Calero era “un hombre muy tranquilo”. (Fides 30/12/2010)
Julien Kénord, de 27 años, agente de Cáritas Suiza, fue asesinado en Puerto Príncipe, capital de Haití, el 8 de octubre de 2010, tras un intento de robo. Acababa de recibir un cheque de 2,000 dólares en un banco local, cuando fue agredido recibiendo varios disparos por parte de unos extraños mientras estaba en su automóvil. Transportado al hospital, murió poco después debido a las heridas. La Secretaria General de Caritas Internationalis, Lesley-Anne Knight, declaró que se trataba de “un colaborador muy leal y comprometido. Había ayudado a las víctimas del terremoto a reconstruir sus vidas”.
(Fides 30/12/2010)
D. Wasim Sabieh y d. Thaier Saad Abdal, que ni siquiera tenían treinta años, fueron asesinados la tarde del 31 de octubre de 2010 durante el atentado contra la Iglesia siro-católica de Nuestra Señora de la Salvación en Bagdad que causó decenas de muertos y heridos entre los fieles que estaban reunidos para celebrar la misa dominical. Un tercer sacerdote, fue herido gravemente. Según narran los testigos, el p. Thaier dijo a los terroristas que irrumpieron en la iglesia: “matadme a mí, no a esta familia con niños” haciendo de escudo con su cuerpo. Los dos sacerdotes asesinados, trabajaban en el apostolado bíblico, en el diálogo interreligioso y en las obras de caridad. El p. Thaier era el responsable de un Centro de Estudios Islámicos, mientras que p. Wasin estaba muy involucrado en ayudar a las familias pobres.
(Fides 3/11/2010;8/11/2010)
Don Bernardo Muniz Rabelo Amaral, de 28 años, vice-párroco en la ciudad de Humberto de Campos (Brasil), falleció hacia las 21 horas del sábado 20 de noviembre de 2010 en el hospital de la ciudad donde había sido transportado de urgencia tras la agresión sufrida por un hombre al que había recogido con su coche en la carretera. El delincuente disparó al sacerdote al cuello y al pecho y luego le robo el vehículo, más de 400 dólares brasileños y un teléfono móvil. Cuando el sacerdote fue rescatado, todavía estaba consciente. Fue llevado al hospital, pero no pudo resistir a la gravedad de las heridas. Había sido ordenado sacerdote el 5 de septiembre de ese año 2010.
(Fides 23/11/2010)

El sacerdote Herminio Calero Alumia, de 36 años, oriundo de Buenaventura, párroco de la iglesia de Santiago de la Atalaya, en la ciudad de Bosa (Colombia) falleció en una situación nada clara. El incidente ocurrió alrededor de las 03:00 horas del viernes 20 de agosto de 2010 en la carretera entre Bogotá y Soacha, en una zona llamada Quintanares. Hay varias versiones de lo ocurrido, según algunas fuentes, el sacerdote viajaba en un taxi con otras personas, cuando el vehículo fue detenido en un puesto de control de la policía y tras una discusión entre uno de los pasajeros y un oficial de policía, el agente sacó su arma y accidentalmente se le disparó, matando al sacerdote al instante.
El seminarista jesuita de nacionalidad togolesa, Nicolas Eklou Komla, de 25 años, fue asesinado el domingo, 5 de diciembre de 2010 en la carretera de Belair de Mont Ngafula, en la periferia de Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo. En la noche entre el 4 y 5 de diciembre, el seminarista regresaba a pie con algunos colegas al escolasticado jesuita “St Pierre Canisius” de Kimwenza, cuando un hombre armado y enmascarado bloqueó su camino, presumiblemente para robarles. Surgió una discusión entre ellos que degeneró rápidamente:el bandido disparó varias veces con la pistola alcanzando al seminarista, quien murió varias horas después. Nació el 4 de junio de 1985 en Togo, y entró en la Compañía de Jesús el 7 de octubre del 2008. Hizo sus primeros votos el 2 de octubre de 2010. Había llegado a la República Democrática del Congo dos meses antes para estudiar filosofía. (Fides 9/12/2010)
2009
Don Daniel Matsela Mahula, de 34 años, de la diócesis de Klerksdorp, fue asesinado el 27 de febrero de 2009 mientras conducía su coche, por cuatro bandoleros cerca de Bloemhof. Nació el 6 de junio de 1975 y fue ordenado sacerdote el 22 de diciembre de 2002. Desarrollaba su servicio en la Peter’s Catholic Church de Jouberton.
(Fides 10/3/2009)
El domingo 8 de marzo de 2009 fue asesinado don Révocat Gahimbare, de 39 años, párroco de la parroquia de Karuzi, en Burundi. El sacerdote perdió la vida a manos de 4 malhechores disfrazados de policías que habían robado en el monasterio de las Hermanas “Bene Maria”. Al saber del atraco, don Gahimbare se precipitó para ayudar a las religiosas, pero los ladrones le tendieron una emboscada en la calle. Don Gahimbare fue alcanzado por una bala que lo mató en el acto.
(Fides 10/3/2009)
Dos sacerdotes redentoristas, el padre Gabriel Fernando Montoya Tamayo (40 años) y el padre Jesús Ariel Jiménez (45 años), fueron asesinados la noche del 16 de marzo de 2009 en el municipio de La Primavera (Vichada), Colombia. Los trágicos hechos ocurrieron en el sector La Pasqua, jurisdicción del municipio de La Primavera, en el departamento de Vichada, a más de 500 kilómetros de Bogotá y en la frontera con Venezuela. El doble crimen fue cometido por un hombre que, en la noche del 16 de marzo, irrumpió en la residencia de los sacerdotes en el Colegio de La Pascua, muy probablemente para buscar dinero, matando a ambos con un arma de fuego. EL p. Gabriel Fernando Montoya era director del Colegio desde hacía siete años y estaba a punto de pasar el cargo al p. Jesús Ariel Jiménez, quien había llegado recientemente como nuevo responsable.
(Fides 18/3/2009; 20/3/2009)
Jorge Humberto Echeverri Garro, de 40 años, profesor y agente pastoral, el día11 de junio de 2009 se encontraba en Colonos, Panama de Arauca (Colombia), para participar en una reunión de Pastoral Social para tratar sobre uno de los proyectos de la Iglesia en la zona en favor del fortalecimiento comunitario, en convenio con Cáritas de Alemania. Durante la reunión, un grupo guerrillero acordonó el centro de la población, llegó hasta el lugar de la reunión y sin dar explicación alguna asesinó al docente. Según el comunicado, firmado por Mons. Héctor Fabio Henao Gaviria, Director del Secretariado Nacional de Pastoral Social, “Jorge Humberto, además de ser reconocido por su liderazgo, también era catequista y formaba parte de la red de docentes en el marco de otra propuesta de Pastoral Social con los Centros Educativos Gestores de Paz y Convivencia que se realiza en esta misma zona en convenio con ACNUR”.
(Fides 15/6/2009)
El sacerdote mexicano Habacuc Hernández Benítez, de 39 años, y los seminaristas Eduardo Oregón Benítez, de 19 años y Silvestre González Cambrón, de 21 años, ambos de Ajuchitlán (Guerrero), fueron asesinados cuando se dirigían a una reunión de pastoral vocacional, la tarde del sábado 13 de junio de 2009, en el municipio de Arcelia, en Tierra Caliente, (Guerrero). El sacerdote era Coordinador de pastoral vocacional en la diócesis de Ciudad Altamirano (México). Según la reconstrucción de la policía, el sacerdote y los seminaristas fueron ejecutados a balazos por varios sujetos, cuando viajaban en una camioneta, alrededor de las siete de la tarde del 13 de junio. Recorrían un de las calles céntricas de Arcelia, cuando otro vehículo los alcanzó y les obligó a bajar de la camioneta disparándoles varios balazos.
(Fides 16/6/2009)
El 15 de junio de 2009 fue asesinado el p. Gisley Azevedo Gomes, CSS, de 31 años, Asesor nacional de la Sección de juventud de la Conferencia Episcopal Brasiliña (CNBB). El cadáver del sacerdote fue encontrado al día siguiente, el martes 16 de junio, en las proximidades de Brazlândia, ciudad satélite de Brasilia (DF), dentro de su coche. Tenía tiro en el rostro y dos en la cabeza. La policía arrestó a varios jóvenes autores del delito que tras subir a su coche primero le robaron y luego le mataron. Natural de Morrinhos entró en la Congregación de los Sagrados Estigmas de Nuestro Señor Jesucristo en el 2004 y fue ordenado sacerdote en el 2005. Era asesor de la Sección de Juventud de la CNBB desde hacía apenas dos años. Comprometido con la vida de la juventud, organizaba junto con la Pastoral de Juventud de Brasil la Campaña Nacional con el lema “Juventud en marcha contra la violencia”. “Lamentablemente – afirmaron los Obispos – fue víctima de la violencia que deseaba combatir”.
(Fides 17/6/2009)
El joven congolés Ricky Agusa Sukaka, de 27 años, agente de Caritas, fue asesinado la tarde del 15 de julio de 2009 en Musezero, en Kivu del norte, República Democrática del Congo. Según una reconstrucción del asesinato, el joven, que trabajaba desde hacía un año como ingeniero agrícola en un proyecto de Secours Catholique-Caritas Francia, fue abordado por dos hombres que vestían uniformes del ejército cuando regresaba a casa. Más tarde se encontró su cadáver, al que le había quitado la camisa de Secours Catholique que llevaba y su billetera. Caritas internationalis condenó “el brutal asesinato de un joven que trabajaba valientemente en una zona de guerra para ayudar a otros a reconstruir sus vidas”. (Fides 30/12/2009)
Don James Mukalel, de 39 años, encontrado muerto en los alrededores de Mangalore, estado de Karnataka, en India meridional. Su cadáver fue hallado en mitad del campo por algunos feligreses el 30 de julio de 2009, después de que el joven sacerdote no regresase a casa en su parroquia, en la diócesis siro-malabar de Belthangady. El 29 de julio, horas antes de su muerte, el sacerdote, según sus compromisos pastorales normales, había visitado algunas familias, almorzado en un convento, celebrado un funeral. El joven sacerdote era querido por todos, siempre sonriente y dedicado a su trabajo pastoral. Según las hipótesis, podría tratarse de un caso de violencia gratuita anticristiana, ya que el año anterior en la zona se habían verificado algunos casos de ataques de fundamentalistas.
(Fides 31/7/2009)
Un sacerdote de 33 años, don Evaldo Martiol, de la diócesis de Cacador, (Brasil), fue asesinado en Santa Catalina la tarde del 26 de septiembre de 2009 por dos jóvenes, de 21 y 15 años, tío y sobrino respectivamente. El sacerdote fue víctima de un robo que acabó en homicidio. Después de salir de la capilla y de pasar por casa de otro sacerdote, don Evaldo dio un pasaje en su coche a dos jóvenes que lo asesinaron. Al día siguiente, la policía identificó a los criminales, que tenían todavía consigo el coche, el teléfono móvil y los documentos del sacerdote. Ambos confesaron e indicaron el lugar donde encontrar el cuerpo del sacerdote: 5 kilómetros fuera de la zona urbana de Cacador, con cuatro disparos. Don Evaldo, original de Timbò Grande, fue ordenado sacerdote el 26 de abril del 2003. Su método de evangelizar fue la amistad” reconoció conmovido el Obispo diocesano, Mons. Luiz Carlos Eccell, durante los funerales celebrados en la Catedral en la que el sacerdote trabajaba, y que estaba llena de fieles compadecidos y adoloridos, porque “padre Evaldo era un hijo muy amado que hizo amistad con todos”.
(Fides 29/9/2009)
El joven William Quijano, 21 años, de la comunidad de San Egidio en San Salvador, fue asesinado a disparos mientras regresaba a casa la tarde del 28 de septiembre de 2009. Los asesinos formaban parte de una “banda”, una de las pandillas organizadas violentas que alistan a los jóvenes pobres de las periferias de Centro América. William estaba comprometido desde hacía cinco años en la Escuela de la Paz con los niños pobres del barrio de Apopa, en los suburbios de la capital, San Salvador. Su vida pacífica y buena, al servicio de los jóvenes y los más necesitados era conocida en la zona y representaba una alternativa a las “bandas”.
(Fides 1/10/2009)
2008
Don Julio Cesar Mendoza Acuma, mexicano, de 33 años, falleció el viernes 2 de mayo de 2008 en el hospital de Ciudad de México, tras la agresión sufrida la noche anterior en la casa parroquial. Era párroco de la iglesia de Nuestra Señora de Fátima, en un barrio en el sur de la capital mexicana, y fue encontrado en el baño de su casa, todavía vivo, con las manos atadas y la cabeza y el rostro lleno de sangre. Fue trasladado al hospital, pero murió poco después.
(Fides 30/12/2008)
Los cuerpos sin vida de un sacerdote católico de 60 años, el p. Samuel Francis, y de una voluntaria laica, Mercy Bahadur, de 32 años, fueron hallados el 22 de septiembre de 2008 en la aldea de Chota Rampur, cerca de Dehradun, en la diócesis de Meerut, en el estado de Uttarakhand (India septentrional). Según los investigadores el doble homicidio se había cometido dos días antes. Al P. Samuel Francis solían llamarle también “Swami Astheya”, porque había escogido seguir una vida eremita en un “ashram”, monasterio típico hindú, adaptado con el sacerdote desde hacía más de un año ocupándose de la acogida y recepción de cuantos llegaban al ashram. Según la Conferencia Episcopal de la India, el homicidio al parecer fue un intento de robo en el lugar donde vivía el sacerdote, porque lo dejaron todo saqueado.
(Fides 23/9/2008)
2007
El p. Fransiskus Madhu, de 30 años, misionero verbita (SVD), nacido en Flores (Indonesia), fue asesinado el domingo 1 de abril de 2007, Domingo de Ramos, en la aldea de Mabungtot, diócesis de Tabuk, al norte de las Filipinas (isla de Luzón), mientras se dirigía a la capilla de la aldea de la que era párroco, para celebrar la Misa vespertina. Algunos hombres se le acercaron disparándole con armas de guerra. Recibió cinco balazos en zonas vitales por lo que falleció antes de llegar al hospital al que había sido transportado de urgencia. El padre Madhu era misionero en esa zona desde el 2005, y la gente del lugar lo describía como una persona “amables y premurosa, activo y de carácter abierto”.
(Fides 3/4/2007)
La tarde del 3 de junio de 2007, después de la celebración de la misa, delante de la Iglesia del Espíritu Santo en Mosul (Iraq), fueron asesinados el párroco, Padre Raghiid Ganni, de 35 años, y tres diáconos: Basman Yousef Daoud, Ghasan Bidawid y Wahid Hanna. Los cuatro iban a subir al coche, cuando se acercó un hombre y disparó contra ellos. El p. Ganni fue el primer sacerdote católico asesinado en Iraq. El Patriarca de Babilonia delos Caldeos Mar Emmanuel III Delly y los Obispos del Sínodo Patriarcal, en una nota lanzada después del trágico suceso afirmaban: “Se trata de un crimen vergonzoso, que cualquier persona que tenga un mínimo de conciencia rechaza. Los que lo han cometido han realizado un acto horrible contra Dios y contra la humanidad, contra sus hermanos que eran ciudadanos fieles y pacíficos, además de ser hombres de religión que siempre han ofrecido sus oraciones y súplicas a Dios Omnipotente para que diera paz, seguridad y estabilidad a todo Iraq”.
(Fides 4/6/2007)
Justin Daniel Bataclan, de 20 años, filipino, seminarista de la Sociedad San Pablo, fue asesinado la tarde del 7 de junio de 2007 por un ladrón que entró en la casa de su familia, donde se encontraba

pasando las vacaciones, en Cubao, Quezon City (Metro Manila). Al oír los ruidos, Justin fue a la cocina donde el ladrón le atacó provocándole la muerte por las numerosas heridas causadas. Al día siguiente debía regresar al vocacionario paulino de Silang, donde iba a comenzar el quinto año de formación. Justin poseía una personalidad tranquila; rea diligente, de fiar y muy aplicado en sus estudios. Además, gracias a su mucha habilidad con los ordenadores era el responsable del sector informático del vocacionario.
(Fides 29/12/2007)
El hermano Enrique Alberto Olano Merino, salvadoreño, de 29 años, de la Congregación de los Hermanos Maristas de las Escuelas (Pequeños Hermanos de María), fue asesinado en la noche entre el 9 y el 10 de junio de 2007 en la ciudad de Guatemala, muy probablemente por unos delincuentes comunes. Mientras regresaba con algunos hermanos de comunidad a su residencia, el hermano Enrique fue atacado por dos hombres armados que querían robarle. Mientras tanto, otros dos hombres, a bordo de un automóvil, se acercaron al grupo y abrieron fuego, matando al religioso. El hermano Enrique era profesor desde hacía 7 años en Guatemala, en la escuela secundaria y trabajaba en la pastoral juvenil. (Fides 29/12/2007)
En 2006,
La hermana María Yermine Yamlean, de 33 años, de las Hijas de Nuestra Señora del Sagrado Corazón (FDNSC), nativa de Arui Das-Ambon (Indonesia) y residente en el convento de Jalan Pattimura, en la ciudad de Ambon, capital de las islas Molucas fue asesinada la mañana del 10 de marzo de 2006. La religiosa había sorprendido a un intruso en el convento, al parecer un ladrón, que se asustó y la atacó con un cuchillo. Cuando las demás hermanas la encontraron, estaba en condiciones muy críticas. La llevaron al hospital, pero murió poco después. La religiosa trabajaba activamente en el movimiento pastoral y carismático, era miembro del Consejo Provincial de su Congregación, Vice- Superiora de la Comunidad de Ambon y maestra de la formación de las aspirantes.
(Fides 14/3/2006)
Don John Mutiso Kivaya, de 35 años, sacerdote keniata asistente en la parroquia de Masinga (Kenia), fue asesinado en Tala, diócesis de Machakos, la noche del 31 de julio de 2006 por unos delincuentes que irrumpieron en el restaurante donde cenaba junto con otros dos sacerdotes. Don John estaba en su ciudad natal para visitar a su familia. Los criminales robaron el dinero y los teléfonos móviles a los presentes y mataron a otras dos personas además del sacerdote, además de herir a otros.
(Fides 30/12/2006)
Don Chidi Okorie, de 31 años, nigeriano, fue asesinado en Afikpo (estado de Ebonyi) en Nigeria, la noche del 4 de agosto de 2006. Fue atacado y apuñalado en su casa en la iglesia católica de St. Mary. Fue asistido de inmediatamente y trasladado al hospital, pero murió poco después. Lo más probable es que fue víctima de unos ladrones que habían entrado en la casa, ya que habían desaparecido dinero y otros bienes. Este joven sacerdote había sido ordenado dos años antes, en junio de 2004.
(Fides 30/12/2006)
El hermano Augustine Taiwa, de 40 años, de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios (Fatebenefratelli), oriundo del este de Nueva Bretaña, murió de un golpe en la cabeza la tarde del lunes 28 de agosto de 2006, cerca de la capital de Papúa Nueva Guinea, Port Moresby. El religioso fue golpeado con una lanza de acero mientras conducía una camioneta, a poca velocidad y con la ventana bajada para hablar con los vendedores del mercado ambulante. Tres jóvenes que estaban borrachos lanzaron piedras y otros objetos contra el vehículo que pasaba. Uno de ellos arrojó una lanza contra el coche golpeando en la cabeza al religioso y provocando su muerte en el acto. La policía intervino rápidamente y lo llevó al Hospital General de Port Moresby, donde lo único que pudieron hacer fue constatar su muerte.
(Fides 2/9/2006; 5/9/2006)

D. Nicholaspillai Packiyaranjith, de 40 años, sacerdote diocesano y coordinador del “Jesuit Refugee Service” en el distrito de Mannar (Sri Lanka), murió al estallar una bomba colocada en la carretera por la que viajaba para llevar asistencia al campo de refugiados y al orfanato de Vidathalvu. La explosión se produjo en la Poonery Road, en la localidad de Kalvi’laan, la noche del jueves 26 de septiembre de 2007, y dejó consternada a toda la comunidad católica local, que apreciaba mucho el trabajo incansable del p. Nicholas.
(Fides 27/9/2007)
El padre Waldyr dos Santos, jesuita brasileño de 69 años y la voluntaria laica portuguesa Idalina Neto Gomes, de 30 años, fueron asesinados a primera hora del 6 de noviembre de 2006 por un grupo de hombres armados que atacaron la residencia de Angonia, en la provincia de Tete (Mozambique), hiriendo a otras dos personas. Los asaltantes, después de robar dinero y otros bienes, escaparon a bordo de los vehículos de la comunidad. Idalina Neto Gomes, era abogada y miembro de la Asociación Portuguesa “Laicos por el Desarrollo”. Se encontraba en la comunidad jesuita con otros miembros de la Asociación. En esta zona fronteriza entre Mozambique, Malawi, Zambia y Zimbabwe, la delincuencia ha golpeado en muchas ocasiones a las misiones católicas y a las comunidades religiosas.
(Fides 7/11/2006; 10/11/2006; 20/11/2006; 7/12/2006)
Johnny Morales, de 34 años, Cooperador Salesiano de Guatemala, fue asesinado el 8 de diciembre de 2006 en una emboscada que sufrió mientras salía del trabajo. El vehículo en el que viajaba fue acribillado a balazos desde varios puntos que causaron su muerte inmediata. Johnny Morales colaboraba con el “Centro Salesiano P. Sergio Checchi” junto con su esposa, también Cooperadora Salesiana en el mismo centro. Se habían casado hacía solo un año. Johnny trabajaba en la Secretaría de Administración Tributaria (SAT) y solo dos días antes había sido destinado a la frontera de Tecún Umám (México), donde hay un nivel muy alto de tráfico de drogas y contrabando. La causa del crimen al parecer fue su integridad, ya que se habría negado a cometer actos ilegales.
(Fides 30/12/2006)
En 2005,
Don Paulo Henrique Machado, de 36 años, brasileño, Vice coordinador de pastoral de Nova Iguacu, fue asesinado el 25 de julio de 2005 por un comando armado. El cuerpo fue encontrado a bordo de su automóvil bajo un viaducto en las afueras de Río de Janeiro, sin reloj, sin teléfono móvil ni billetera. El motivo del crimen podría ser por las actividades del sacerdote en el campo de los derechos humanos, algo que las bandas criminales locales no soportaban. Era un sacerdote joven, alegre, activo, que trabajaba para llevar paz y serenidad a los barrios que frecuentaba. En particular, seguía un grupo de apoyo a las familias de las víctimas de la masacre del distrito de Nova Iguacu, una de las más violentas de las periferias, y había denunciado repetidamente los abusos de los narcotraficantes.
(Fides 30/12/2005)
Don Jesús Adrián Sánchez, de 32 años, sacerdote colombiano de la diócesis de Espinal (Tolima), párroco de El Limón, fue asesinado el 18 de agosto de 2005 mientras daba clase de religión en el Instituto Camacho Angarita, en la zona rural de Chaparral (Tolima). Alrededor de las 10 de la mañana, un hombre armado irrumpió en la clase y obligó al sacerdote a salir, luego le disparó y lo mató. El sacerdote trabajaba activamente, sobre todo, en el cuidado pastoral de los jóvenes, a los que trataba de persuadir de todas las maneras posibles, para que no abandonaran la escuela con el fin de unirse a las filas de guerrilleros y violentos.
(Fides 30/12/2005)
El padre Angelo Redaelli, de 40 años, de la Provincia de los Hermanos Menores de Lombardía, fue asesinado por una multitud el 12 de septiembre de 2005, tras Haber atropellado accidentalmente a una niña en un pueblo a unos treinta kilómetros de Owando, en el centro norte de Brazzaville. El p. Angelo llevaba dos años de misión en el Congo y se había integrado de inmediato en la comunidad local. En los últimos meses trabajaba principalmente en la parroquia de Mekua, al norte de Owando, y no muy lejos del área donde ocurrieron los trágicos eventos. Se ocupaba sobre todo de los niños de la calle, del campo de la salud y de la catequesis. Lo mataron justo cuando iba a una escuela para catequistas.
(Fides 13/9/2005)

Suresh Barwa, de 31 años, y Marco Candelario Lasbuna, de 22 años, miembros de la congregación religiosa diocesana “Missionaries of the Poor” (MOP), (Misioneros de los Pobres), que se dedica a ayudar a los pobres y marginados en Jamaica, India, Uganda y Filipinas, fueron asesinados en Kingston (Jamaica) la noche del 27 de octubre de 2005. Estaban junto con otras personas en la cocina de la casa Corpus Christi de los MOP, ubicada en el corazón de Kingston, Jamaica cuando fueron asesinados con un disparo en la cabeza, mientras lavaban los platos después de una fiesta en casa organizada para otro hermano de la comunidad. Marco, de origen filipino, estaba en Kingston desde hacía 5 meses y Suresh, de nacionalidad india, desde hacía 2 años.
(Fides 30/12/2005)

2004
Javed Anjum, estudiante de 19 años, oriundo de Quetta (Pakistán), murió el 2 de mayo de 2004 en el hospital de Faisalabad, Pakistán, con 26 heridas en todo el cuerpo, infligidas por un maestro y algunos estudiantes de una escuela islámica que querían convertirlo al islam. El 17 de abril, Javed fue capturado por un maestro y algunos estudiantes de la “Jamia Hassan bin Almurtaza”, una escuela religiosa islámica cerca de Islamabad. Durante cinco días, Javed fue torturado hasta que su condición se volvió tan grave que sus propios torturadores lo llevaron a una estación de policía, alegando que Javed había tratado de robar. La policía lo llevó al hospital, donde el joven murió a causa de graves lesiones sufridas.
(Fides 12/5/2004)
Nasir Masih, católico pakistaní de 26 años, fue secuestrado el 16 de agosto del 2004 y arrastrado por la fuerza por un grupo de musulmanes que lo acusaron de robo mientras estaba en su casa en el distrito de Baldia Siekhupoura, a 45 km de Lahore. Pocas horas después, la policía informó a la familia de la detención y tres días después anunciaron su muerte: su cuerpo presentaba numerosas heridas y hematomas.
(Fides 8/9/2004)
2003
Don Martin Macharia Njoroge, keniata, de 34 años, falleció el 11 de abril de 2003, en el hospital de Nairobi (Kenia) tras una agresión sufrida algunos días antes a manos de unos bandidos en las afueras de la ciudad. Los criminales lo forzaron a salir de su auto, le dispararon y le robaron el vehículo que dejaron abandonado no muy lejos de allí. Había sido ordenado sacerdote 4 años antes, era responsable de la parroquia “San Francisco Javier” en Parklands. Un hermano de d. Martín, también sacerdote, había sido asesinado en el 2000.
(Fides 14/4/2003)
Existe constancia de que tres seminaristas menores de los cuarenta y un chicos secuestrados en Lachor (Archidiócesis de Gulu, Uganda), en la noche del 10 al 11 de mayo de 2003 por rebeldes del LRA fueron asesinados, otros lograron escapar y de otros se perdió la pista. Era alrededor de la medianoche cuando los rebeldes atacaron el seminario. Las fuerzas del gobierno opusieron resistencia y se desencadenó un tiroteo que duró unas dos horas. Durante la batalla fue asesinado un chico del lugar, que estaba durmiendo en el seminario para buscar refugio de los rebeldes. La mayoría de los muchachos, unos cien, lograron escapar, mientras que cuarenta y uno de ellos fueron capturados. Eran estudiantes de primer y segundo año de secundaria.
(Fides 12/5/2003)
Don Jairo Garavito, colombiano, de 36 años, fue asesinado el 15 de mayo de 2003 por unos delincuentes que irrumpieron en la casa parroquial de Yerbabuena di Chia (región de Cundinamarca, Colombia) con el propósito de robar. El sacerdote murió de asfixia, ya que los criminales que lo atacaron, lo ataron y lo amordazaron.
(Fides 30/12/2003)
Ana Isabel Sánchez Torralba, de 22 años, española, del Voluntariado Misionero Calasanciano, en su primera misión en el extranjero, fue asesinada en Guinea Ecuatorial (localidad de Mongomo) el 1 de julio de 2003, durante un control policial. Había salido de Madrid el 29 de junio y se dirigía a Akonibe, donde durante un mes, junto con otra voluntaria, iba a trabajar en la alfabetización de niñas y mujeres en una misión de las hermanas Escolapias. Las dos chicas iban en un autobús de línea camino de su destino, pero en un puesto de control cerca de la ciudad de Mongomo surgió una discusión entre el conductor del autobús y la policía. Uno de los policías al parecer disparó contra el autobús, hiriendo a algunas personas, incluida Ana, que falleció después de someterse a una operación. Ana llevaba años trabajando en la lucha contra la pobreza y las desigualdades sociales: había colaborado en varios centros sociales españoles, entre drogadictos, pobres y discapacitados psíquicos. Uno de sus deseos era fortalecer la presencia de la Iglesia en los países de misión.
(Fides 04/07/2003)

Don George Ibrahim, pakistaní, de 38 años, fue asesinado a tiros el 5 de julio de 2003 en su parroquia de “Nuestra Señora de Fátima”, en la localidad de Renala Khurd, en el distrito de Okara (Pakistán), por seis hombres armados que entraron en el complejo parroquial durante la noche. El padre Peter Semson, vice párroco del padre George, recuerda que “el padre Ibraim era una persona amable. En el pasado, había recibido amenazas de algunos fundamentalistas, sobre todo después de que la escuela anexada a la parroquia, dirigida por las Hermanas Franciscanas Misioneras de María, nacionalizada en 1973, fuese devuelta a la Iglesia en julio de 2002”. El padre George fue ordenado sacerdote el 3 de septiembre de 1993. Su familia era profundamente católica, su padre era un catequista, Ibrahim, que durante muchos años había servido en la diócesis de Faisalabad. La hermana de George, Angelina, es religiosa dominica y presidente de la Escuela del Sagrado Corazón en Faisalabad. (Fides 7/7/2003)
El padre Mario Mantovani, Comboniano, de 84 años, italiano, que llevaba 45 años en Uganda asistiendo a leprosos, y el hermano Godfrey Kiryowa, ugandés, de 29 años, también Comboniano, fueron asesinados en la carretera entre Capeto y Kotido (Uganda) el 14 de agosto de 2003. El hno. Godfrey y el p. Mario conducían por la zona de Kopoth. Durante la noche, hubo una emboscada entre el Dodoth del Norte y los Jie del Sur del distrito de Kotido. Parece ser que algunos Dodoth, sintiéndose humillados por la pérdida de su ganado, quisieron desahogar su ira contra el primer automóvil que tuvo la desgracia de pasar por allí. El Hno. Godfrey fue el primero en recibir un tiro y murió instantáneamente. Poco después, el p. Mario fue alcanzado y acribillado a 300 metros del auto. El cuerpo sin vida del Hno. Godfrey fue encontrado el día de la Asunción, en la madrugada, y luego el del Padre Mantovani, alrededor de las dos de la tarde del mismo día. Existen varias versiones de lo sucedido. Por ejemplo, algunos dicen que no había ninguna relación entre el ataque y la emboscada. El hombre que fue arrestado porque tenía los zapatos del padre Mario fue asesinado en circunstancias misteriosas, probablemente para evitar que revelase los nombres de sus cómplices. (Fides 30/12/2003)
Don William De Jesus Ortez, de 32 años, oriundo de Jucuapa (El Salvador), párroco de la Catedral de Santiago en la diócesis de Santiago de María (El Salvador), fue asesinado a balazos dentro de la iglesia la tarde del 5 de octubre de 2003. Jaime Noel Quintanilla, de 23 años, sacristán del templo, también fue asesinado junto con el sacerdote. Don William murió al llegar al hospital, mientras que Jaime murió en el acto. Don William era muy apreciado en la diócesis y por los fieles, sobre todo por su sensibilidad hacia los más pobres y desposeídos de todo. Después del terremoto, había ayudado a cientos de familias a reconstruir sus hogares.
(Fides 30/12/2003)
Don Saulo Carreño, de 38 años, oriundo de Guacamayas (Boyacá), párroco de Saravena (en Arauca, Colombia), fue asesinado a tiros el 3 de noviembre de 2003. Maritza Linares, empleada del hospital local que estaba en el automóvil con él, también fue asesinada. El asesinato, atribuido a los grupos que actúan en los límites de la ley por el control de esta zona petrolera, tuvo lugar cerca del hospital Sarare, a lo largo de la carretera que va de Saravena a Fortul. Según la policía local, el sacerdote no había recibido ninguna amenaza, por lo que el asesinato seguramente fue realizado por los guerrilleros que se disputan el control de esta región petrolera. (Fides 7/11/2003)
2002
El padre Declan O’Toole, de 31 años, irlandés, de los Misioneros de Mill Hill, viajaba en automóvil en la región de Kotido (Uganda) el 21 de marzo de 2002. Junto a él estaban dos miembros del consejo parroquial, que regresaban de una reunión de paz en la que habían participado. Un hombre vestido con ropa militar detuvo el coche y abrió fuego contra ellos, matando a los tres.
(Fides 15/2/2003)
El p. Arley Arias Garcia, de 30 años, párroco de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Florentia, municipio de Samaná (Caldas), fue asesinado el 18 de mayo de 2002 en una emboscada a lo largo de la carretera de Florencia a Samanà (Colombia). Otras dos personas que estaban con él también fueron asesinadas, el colaborador Carlos Pérez de 21 años y su primo Fernando Pérez de 16 años. El sacerdote era presidente del consejo de paz de la ciudad y estaba tratando de iniciar las negociaciones entre los paramilitares y los guerrilleros. Había trabajado por la liberación de varios rehenes, y en varias ocasiones había evitado que los enfrentamientos entre guerrilleros y paramilitares involucrasen a los ciudadanos. En 1999, su iglesia fue destruida por la guerrilla y él la reconstruyó, el año anterior uno de sus hermanos había sido asesinado.
(Fides 15/2/2003)
Leonardo Muakalia Livongue, de 22 años, seminarista angoleño, oriundo de Huambo, fue asesinado para robarle el 8 de septiembre de 2002 en Malanje (Angola). Estaba regresando al seminario de la Congregación del Espíritu Santo, donde debía comenzado el tercer año, después de un período de vacaciones. Se encontraba en un taxi colectivo cuando un grupo de delincuentes disparó contra el automóvil, muy probablemente para robar, hiriendo a una mujer y al seminarista, que murió poco después de ser hospitalizado debido a la gravedad de la herida.
(Fides 15/2/2003)
El p. José Luis Cardenas, de 31 años, fue asesinado en Chalan, departamento de Sucre (Colombia) el 17 de octubre de 2002, poco después de celebrar la misa. Era párroco en el municipio de Chalan desde hacía siete meses. Después de la misa, mientas salía de la rectoría, como de costumbre, para caminar por las calles de la ciudad, tres hombres lo esperaban fuera de la casa, el sacerdote los saludó y poco después se escucharon los disparos de un arma de fuego: lo mataron con cinco balazos.
(Fides 15/2/2003)
Don Jean Claude Kilamong, de 40 años, de la República Centroafricana, fue detenido por los insurgentes que controlaban la ciudad de Bossangoa el 8 de diciembre de 2002. Su cuerpo sin vida fue encontrado al día siguiente. La ciudad estaba medio desierta, ya que la población se había alejado para escapar de la violencia y el saqueo de los rebeldes, que no perdonaban a nadie, ni a sacerdotes, religiosos, iglesias o instituciones religiosas, incluido el obispado.
(Fides 15/2/2003)
2001
Don Raphael Paliakara, de 43 años, don Andreas Kindo, de 32 años y Joseph Shinu, seminarista de 25 años, todos ellos salesianos de Don Bosco, fueron asesinados el 15 de mayo de 2001 en Imphal, estado de Manipur, en el noreste de la India. Alrededor de las 20 horas, algunos hombres armados con pistolas entraron en el recinto del noviciado salesiano de Imphal y exigieron a don Paliakara, responsable de la casa y maestro de novicios, que les entregara a todos los novicios pertenecientes a la tribu Naga. Ante su firme rechazo, le dispararon a sangre fría. Al oír los disparos, don Andreas Kindo y Joseph Shinu salieron corriendo de la casa para socorrer al sacerdote, pero fueron alcanzados por una ráfaga de balas y murieron en el acto. Luego los asesinos huyeron. El Provincial Salesiano don Thomas Mulayinkal definió la muerte de sus hermanos como “un acto de sacrificio heroico”: “Comprometidos con la formación de los jóvenes salesianos, murieron en defensa de sus novicios, por eso son mártires”. (Fides 25/5/2001)

El padre John Baptist Crasta, de 37 años, fue asesinado el 6 de septiembre de 2001 en el estado indio de Jharkhand, junto con el conductor de la ambulancia en la que viajaban. Una religiosa y un laico que iban en la misma ambulancia resultaron heridos y consiguieron escapar porque los criminales se marcharon creyéndoles muertos. El ataque fue obra de un grupo de rebeldes del Centro Comunista Maoísta (Mcc) que mataron al sacerdote y al conductor porque habían violado su disposición que prohibía la circulación a todos los vehículos durante 72 horas. Los maoístas bloquearon el vehículo disparando a los neumáticos, luego se acercaron y dispararon a los ocupantes y se dieron a la fuga. (Fides 14/9/2001)
El padre Gopal, sacerdote indio, de 35 años, fue asesinado en Puthkel, en el estado de Chattisgarh (India), el 12 de octubre de 2001, por unos guerrilleros que lo consideraron culpable de hablar en su contra. El sacerdote participaba activamente en el programa del gobierno para sensibilizar contra la violencia.
(Fides 4/1/2002)
El p. Siméon Coly, de 40 años, de la diócesis de Ziguinchor (Senegal), fue asesinado el 7 de noviembre de 2001 durante un ataque en la carretera de Transgambia, que va cruza Senegal del sur al norte, pasando por Gambia. El padre Coly iba a Dakar a bordo de un taxi colectivo cuando unos hombres armados indicaron al conductor que parase. El hombre no obedeció y los delincuentes dispararon hiriendo a tres personas y matando a dos, unos era el padre Coly, que recibió una bala en el corazón. El padre Coly era párroco de la parroquia de Niaguis, a 20 km de Ziguinchor. Era responsable diocesano de la coordinación de la coral y miembro de la comisión diocesana para la liturgia. El obispo también le había dado encargado animar la comisión diocesana para las relaciones entre cristianos y musulmanes. (Fides 16/11/2001)

El cuerpo sin vida de Sarita Toppo, una laica consagrada india, de 29 años, fue encontrado en el bosque de Chalgali (estado de Madhya Pradesh, diócesis de Ambikapur), donde había ido a recoger leña el 27 de noviembre de 2001. Antes de ser asesinada sufrió violencia sexual. Era miembro del Secular Institute of the Disciples (Instituto Secular de los Discípulos), fundado en la década de 1960 por el p. Joseph De Souza. Era de nacionalidad india, de una tribu de la etnia Oraon. Trabajaba en el campo social, principalmente en servicios de salud y a favor de la población femenina.
(Fides 14/12/2001)
2000
El seminarista Frater Yosef Jami, de la Sociedad del Verbo Divino (SVD), de 29 años, la tarde del 1 de enero de 2000, mientras caminaba por la playa de Ende (Indonesia) fue atacado y asesinado por un grupo de extraños. Su cuerpo fue encontrado al alba del 2 de enero. Nació el 11 de enero de 1972 en Ladok, Ruteng (Flores). Después de sus estudios primarios en Watu Weri, ingresó en el seminario menor de Kisol. Más tarde fue admitido en los Verbitas y asistió al noviciado en Kuwu, Ruteng. Hizo sus primeros votos el 2 de agosto de 1995, luego se mudó al seminario mayor de Ledalero para sus estudios de filosofía y teología. En junio de 1999 había comenzado su año de inserción en la pastoral, trabajando en el Centro Bíblico “San Pablo” en Ende.
(Fides 14/1/2000)
Don Remis Pepe, de 30 años, fue asesinado el 15 de febrero de 2000 en Kiliba (al este de la República Democrática del Congo), a medio camino entre Uvira y Bukavu, junto con dos laicos. Un grupo de personas armadas irrumpió en la parroquia donde saquearon todo y mataron al sacerdote y a los dos laicos. El ataque a la parroquia, que luego fue incendiada, se atribuyó a un grupo de rebeldes “banyamulenge”. Otros dos sacerdotes de la misma parroquia se salvaron del ataque. Esta fue otra página más de violencia contra el personal eclesiástico escrita por las tropas de ocupación rwando- ugandesas y por los rebeldes que los apoyaban. Don Remis había sido ordenado sacerdote seis meses antes.
(Fides 25/2/2000)
El seminarista Claude Gustave Amzati, de 27 años, fue asesinado la noche entre el 30 y el 31 de mayo del 2000 en el Seminario Mayor de Murhesa (25 km al norte de Bukavu). Un tutor del seminario, de la diócesis de Bukavu, también fue asesinado junto con él, mientras que un guardia resultó herido. El seminarista provenía de la diócesis de Kindu y estudiaba teología. El Seminario Mayor de Murhesa fue completamente saqueado, al igual que la aldea y un centro de salud cercano. La agresión y el saqueo fueron obra de uno de los ejércitos de la guerra en el este de la R.D. del Congo.
(Fides 9/6/2000)
El p. Victor Crasta, de 40 años, de la Congregación de la Santa Cruz (CSC), oriundo de Kerala, fue asesinado y otros dos sacerdotes fueron heridos el 25 de julio de 2000, en Balukcherra, en el estado de Tripura (India). Según la reconstrucción de la policía, algunos hombres uniformados, probablemente miembros del Frente de Liberación Nacional de Tripura (Nlft), quisieron secuestrar a dos personas a bordo de un automóvil cuando llegó el jeep con los sacerdotes que desde Panisagar se dirigían a Kanhmun, donde habían encargado al padre Victor dirigir la parroquia. El conductor, al ver a los criminales, aceleró tratando de evitarlos, pero abrieron fuego matando al p. Víctor e hiriendo a los otros dos sacerdotes y al conductor.
(Fides 31/12/2000)
El p. Jude Marie Ogbu, de 40 años, carmelita descalzo, oriundo de Akpugo, en el estado nigeriano de Enugu, fue asesinado a mediados de septiembre de 2000, a lo largo de la carretera que conecta Lagos con Ekpoma. Formaba parte de esta última comunidad, de la que era consejero. Según la reconstrucción de lo ocurrido realizada por la curia generalicia, parece que durante el viaje fue asaltado con el propósito de robarle, y murió a causa de la falta de asistencia médica por las heridas sufridas.
(Fides 31/12/2000)
El p. Arnoldo Gomez Ramirez, de 35 años, de los Misioneros Javerianos de Yarumal, párroco de la parroquia del “Sagrado Corazón de Jesús” en Buenaventura (Colombia) desde hacía poco más de un año, fue asesinado en su hogar el 17 de octubre de 2000, muy probablemente por delincuentes comunes. El p. Gómez había lanzado una intensa campaña de denuncias para combatir a una banda de criminales que atacaban a los fieles que tenían que subir una escalera para llegar a la iglesia.
(Fides 31/12/2000)
El cuerpo sin vida del p. Howard Rochester, de 40 años, fue encontrado a lo largo de la carretera, a unas cincuenta millas de la capital de Jamaica, Hartland, el 28 de octubre de 2000. Presentaba heridas mortales en la cabeza y en los costados, por lo que la policía cree que fue asesinado para robarle el automóvil. Howard era muy querido en su parroquia de St. Jospeh, en Spanish Town, donde había sido transferido poco antes, no lejos del lugar donde se encontró su cuerpo.
(Fides 31/12/2000)
El p. Shajan Jacob Chittinapilly, de 30 años, de la diócesis de Imphal (India), fue asesinado en Manipur la noche del 2 de diciembre de 2000. El sacerdote era vice párroco de la parroquia de St. Joseph en Sugnu, en el distrito de Chandel en Manipur, diócesis de Imphal. Fue secuestrado a primera hora de la tarde, junto con el conductor, por dos criminales armados que se los llevaron en el jeep de la parroquia, diciendo que su líder quería reunirse con ellos en el distrito de Sugnu. En cambio, continuaron el viaje dirigiéndose a Imphal. Después de unos 7 kilómetros, ordenaron al conductor que girara en una carretera secundaria. Luego pidieron al sacerdote y al conductor que se dieran la vuelta, disparando a la cabeza del padre Chittinapilly. Al oír el disparo, el conductor se desmayó. Después de más de media hora recobró el conocimiento y se vio obligado a regresar a casa a pie, llegando a las 11 de la noche, solo entonces pudo avisar a la policía.

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