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Mons. Carlos Garfias Merlos, el hombre del Episcopado en la pacificación de México

Mons. Carlos Garfias Merlos, el hombre del Episcopado en la pacificación de México

“Es hora de diseñar una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y acuerdos, pero sin separarla de la preocupación por una sociedad justa, armoniosa y sin exclusiones, apegada a la verdad, a la justicia y al bien de las personas”

Guillermo Gazanini Espinoza / UICCM

Tras la convocatoria del presidente electo Andrés Manuel López Obrador a los foros de Escucha por la Pacificación del país y la Reconciliación Nacional, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) publicó la tarde del jueves 16 de agosto un comunicado en el que aceptó la invitación de próximo titular del Ejecutivo a tomar parte del estas reuniones cuyo objetivo es la escucha de las víctimas y tener propuestas de diversas asociaciones y organizaciones para procurar la reconciliación, la paz y el perdón.

De acuerdo con el comunicado, los foros “son un espacio de diálogo convocados para identificar las propuestas de los diferentes sectores de la población en diversas regiones del país y que éstas se conviertan en insumos para la elaboración de políticas públicas que permitan avanzar en la superación de la violencia, la construcción de la paz y la reconciliación nacional”.

Para los trabajos entre autoridades eclesiásticas y del gobierno electo, el presidente de la CEM, cardenal José Francisco Robles Ortega, designó al arzobispo de Morelia, Mons. Carlos Garfias Merlos, como enlace y coordinador para entregar a los organizadores las aportaciones de la Iglesia al respecto. Responsable de la Dimensión Episcopal de Justicia, Paz, Reconciliación, Fe y Política, Garfias Merlos inició ambiciosos proyectos de atención a las víctimas de la violencia y delito. Cuando fue arzobispo de Acapulco, y ante las graves incidencias delictivas que dejaban a su paso cientos de víctimas, el prelado y equipo arquidiocesano se dieron a la tarea de construir una respuesta estructurada y sistemática ante el desastre de las violencias que requieren cercanía y acompañamiento.

De ahí surgió un programa como respuesta eclesial y alternativa de acompañamiento a “tanto dolor” acumulado en el territorio de la Arquidiócesis de Acapulco, se trata de reconstruir y tejer de nuevo la paz como mediación evangelizadora. De acuerdo con Mons. Garfias, la clave de evangelización en medio de la violencia se basa en cinco ejes fundamentales: Oración por la paz, educación para la paz, acompañamiento a víctimas de las violencias, construcción de capacidades de los agentes y vinculación específica con las autoridades y otros actores sociales.

De esa experiencia surgió el proyecto integral de acompañamiento. Destaca la conformación de los “equipos levadura”, los centros de escucha y de atención a las víctimas de la violencia y las parroquias como lugares focalizados para la atención bajo esos mismos propósitos.

Ya como arzobispo de Morelia, sucediendo al cardenal Alberto Suárez Inda, Mons. Garfias realiza estos mismos propósitos en Michoacán. A la fecha, se han instalado siete centros de escucha como espacios de buena voluntad donde los laicos prestadores del servicio además de los sacerdotes, ayudan a las víctimas de manera ética y profesional en territorio del convulsionado Estado del occidente de México.

De acuerdo con una comunicación dirigida a los obispos de México, Mons. Carlos Garfias exhortó a los prelados del país a hacer presencia en estos foros que se extenderán hasta octubre, “de ser posible personalmente, o si las circunstancias no lo permiten, promover la participación eclesial de algún sacerdote, religioso o laico, con el fin de incentivar un diálogo constructivo en la sociedad y en la relación de ésta con el gobierno federal, y ofrecer las enseñanzas y experiencias pastorales, propias de nuestro rico Magisterio Social, en este tema estratégico de la reconciliación y la construcción de la paz”. No duda, por otro lado, que las aportaciones de cada diócesis y de la Iglesia mexicana en su conjunto sean “importantes (para) implementar el proceso de pacificación que México tanto necesita”.

Un comunicado de la Arquidiócesis de Morelia, en vísperas del foro realizado el 14 de agosto, destacó que “La Iglesia proclama ‘el Evangelio de la Paz»’ y está abierta a la colaboración con todas las autoridades para cuidar este bien universal tan grande”. Y apuntó: “Cómo lo hemos hecho a nivel nacional y como Provincia de Morelia queremos manifestar la disposición que tenemos como Iglesia y como parte de la sociedad civil, aportar y hacer sugerencias concretas en relación a los modos para dialogar y colaborar en lo que nos corresponda con todas las autoridades electas en la pasada jornada electoral.

“Es hora de diseñar una cultura que privilegie el diálogo como forma de encuentro, la búsqueda de consensos y acuerdos, pero sin separarla de la preocupación por una sociedad justa, armoniosa y sin exclusiones, apegada a la verdad, a la justicia y al bien de las personas”, se leyó en el documento

No obstante estos esfuerzos, los foros han sido criticados en su metodología y alcances sobre todo por conocer si, de verdad, consumarán los propósitos y objetivos. Las expectativas creadas han levantado el anhelo de las víctimas para la ejecución inmediata de la justicia: “Ni perdón ni olvido”, claman algunas de ellas increpando a los organizadores. No obstante, Mons. Carlos Garfias Merlos, el hombre del episcopado en la pacificación de México, es optimista. Los foros, como indicó a sus pares en la CEM, pueden ser una “ocasión propicia para anunciar nuestras más profundas convicciones evangélicas, de manera serena y comprendiendo la pluralidad de visiones presentes en nuestro país”.

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