Editorial

EDITORIAL CCM: Entre independientes y debates

EDITORIAL CCM:

Entre independientes y debates

 

A cuarenta días de la jornada electoral, los mexicanos tienen frente así este dilema. Reformar profundamente y en serio o seguir sosteniendo a un monstruo burocrático electoral.

 

La renuncia de la única mujer a la candidatura por la presidencia de la República obliga a la reflexión para explorar cuáles han sido los beneficios de las candidaturas independientes en un régimen de partidos. La ruta impele, además, a criticar las polarizaciones electorales en donde han destacado más ataques y apologías personales sobre propuestas reales y viables para un país urgido de soluciones más que de enconos.

Las candidaturas independientes fueron resultado de la reforma electoral del 2014, acorde con el sistema de derechos humanos, para garantizar a los ciudadanos el acceso a cargos de elección popular sin ser militantes o tener postulación partidista alguna. Sin embargo, las reglas sobre los independientes los meten en atolladeros difíciles para lograr presencia contundente además del serio desgaste económico y de recursos humanos.

Los requisitos de ley hicieron que el registro de candidaturas independientes tuviera graves problemas que llegaron hasta la simulación legal cuando los aspirantes incurrieron en irregularidades para obtener firmas de apoyo valiéndose de artimañas burlando a la autoridad electoral; uno de ellos sigue en la contienda debido a la polémica decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y la única mujer abandona la competencia debido al desgaste, inequidad, diferencias en la campaña, falta de recursos públicos a los que renunció y la desventaja en tiempos de radio y televisión: Durante la campaña, el candidato de la coalición Todos por México tendrá un total de 2,894 spots en radio y televisión; el del Frente por México 2,788; y el candidato por la coalición Juntos Haremos Historia 1,476; la candidata independiente sólo 23.

En vísperas del segundo debate presidencial, la renuncia de la candidata independiente empobrece las propuestas. Lo vimos el 22 de abril cuando imperó más el encono, descalificaciones y propuestas inverosímiles: desde mochar manos a delincuentes hasta el ofrecimiento en regalo de departamentos. En la realidad, los mexicanos esperamos altitud en cada candidato y, por lo menos, valores fundamentales y planteamientos lógicos, especialmente cuando será el público que los interrogue; sin embargo, la ausencia de la única mujer quien renunció a un partido que tuvo una gran vocación democrática y hoy secuestrado por las ambiciones y el cinismo, será silenciosa protesta para denunciar injusticias e inequidades de un sistema electoral caro, burocrático, enmarañado y muy hambriento de recursos públicos que provienen del dinero de todos los mexicanos.

A cuarenta días de la jornada electoral, los mexicanos tienen frente así este dilema. Reformar profundamente y en serio o seguir sosteniendo a un monstruo burocrático electoral. En el fondo es un criterio de verdad, libertad y caridad para apuntalar nuestra democracia y privilegiar a la persona por encima de los partidos, los cuales han salido muy caros. La política entonces será el medio que transforme nuestra lacerada realidad para que las vías democráticas sean acordes con la obtención del bien común. Como bien lo afirma el Papa emérito Benedicto XVI: “La política es un ámbito muy importante del ejercicio de la caridad. Esta pide… un fuerte compromiso de la ciudadanía para la construcción de una vida buena en las naciones”.

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