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EDITORIAL CCM: Dos profesiones en riesgo

EDITORIAL CCM

Dos profesiones en riesgo

 

Decir la verdad en México es peligroso y molesta a los poderes ocultos de este país que controlan hasta al mismo sector político.

 

El pasado jueves 3 de mayo, la comunidad internacional celebró el Día Internacional de Libertad de Prensa teniendo en cuenta a la libertad de expresión como derecho fundamental reconocida en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y, en nuestro país, en el artículo 6o de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Como tal, el derecho a la información constituye el empoderamiento de todas las personas. La UNESCO afirma que “el empoderamiento es un proceso pluridimensional social y político que ayuda a las personas a tomar el control de sus propias vidas. Esto solo se puede conseguir mediante el acceso a información precisa, justa e imparcial, que represente una pluralidad de opiniones, y a los medios para comunicar activamente de manera vertical y horizontal, participando de este modo en la vida activa de la comunidad”.

Este Día tuvo un doble cometido. No sólo se trató del reconocimiento y salvaguarda del derecho de libertad de expresión sino de la rogativa a todos los gobiernos del mundo para proteger integridad y vida de periodistas y profesionales dedicados a la noble labor informativa. No es para menos. A medida que la influencia de los medios de comunicación avanza en la sociedad y la información es cada vez más accesible a cualquier persona, el periodismo es una profesión de riesgo que tiene una cuota de sangre cada vez más preocupante. En el marco de este día, Campaña Emblema de Prensa ofreció un diagnóstico alarmante y cómo los periodistas están en la mira, sea en países donde no hay guerra declarada como en naciones desintegradas por conflictos. De acuerdo con el organismo, en 2018 las víctimas de los medios han aumentado drásticamente. México tiene el segundo lugar este año al haberse registrado la muerte de cuatro periodistas a la par con otros países como Siria y por encima de Ecuador, India y Yemen. En lo que va del año, Afganistán es el país más peligroso para ejercer el periodismo con once profesionales de la comunicación muertos.

Campaña Emblema de Prensa enunció a los periodistas agredidos en lo que va del 2018. En esa lista están los mexicanos Carlos Domínguez Rodríguez, reportero de El Noreste Digital de Nuevo Laredo; José Gerardo Martínez Arriaga de El Universal; Agustín Silva Vázquez del Istmo del Sur de Oaxaca y la bloguera y comunicadora Pamika Montenegro.

 

Cinco sacerdotes y cuatro periodistas en los cuatro primeros meses del 2018, nos dan cuenta de estas profesiones incómodas. Decir que son víctimas colaterales de la “violencia endémica” es una irresponsabilidad atribuyendo a que esto es obvio o natural por la situación en la que vivimos.

 

Lamentablemente México continúa entre los países donde menos garantías hay para los profesionales de la comunicación. Su labor los ha llevado a investigar en los entramados de la corrupción y crimen para informar sobre esta lacerante realidad de muerte que nos sigue acabando. Decir la verdad en México es peligroso y molesta a los poderes ocultos de este país que controlan hasta al mismo sector político.

Tampoco es desapercibido otro hecho por demás significativo. Sacerdotes y periodistas son de los gremios que más han sufrido en los cuatro primeros meses del 2018. Cinco sacerdotes y cuatro periodistas nos dan cuenta de estas profesiones incómodas. Decir que son víctimas colaterales de la “violencia endémica” es una irresponsabilidad atribuyendo a que esto es obvio o natural por la situación en la que vivimos. Desafortunadamente, todavía hay visiones miopes que no ven más allá para encapsularse en la afirmación de que “el delito va a la baja”. Tristemente la realidad es otra. Sin embargo, la sociedad civil tiene en la labor periodística un factor de paz “hecho por personas para personas, y que se comprende como servicio a todos, especialmente a aquellos –y son la mayoría en el mundo– que no tienen voz…”  y en los sacerdotes de la Iglesia a los referentes morales que pueden iluminar nuestra realidad para darle sentido y esperanza. Como bien afirma el Papa Francisco, ser sacerdote “es jugarse la vida por el Señor y por los hermanos, llevando en la propia carne las alegrías y las angustias del Pueblo…”

 

 

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