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Editorial CCM: Robo, fraude, despilfarros…

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Robo, fraude, despilfarros…

 

Entre la indignación y el descrédito, se cuestiona el destino de millonarios recursos que ahora están en tela de juicio simplemente porque no llegaron a sus destinatarios o fueron mal aplicados contra cualquier lógica de derecho.

 

En medio de la llamada “intercampaña”, la sociedad mexicana no sólo debe soportar los constantes ataques y guerra sucia entre candidatos, causa de polarizaciones y desafortunadas pugnas intestinas para obtener el poder. Entre la indignación y el descrédito, se cuestiona el destino de millonarios recursos que ahora están en tela de juicio simplemente porque no llegaron a sus destinatarios o fueron mal aplicados contra cualquier lógica de derecho.

La Auditoría Superior de la Federación rindió la tercera entrega del informe de resultado de fiscalización de la cuenta pública 2016 ante la Cámara de Diputados. Advierte nuevamente cómo hay diversos y alarmantes factores que encubren la corrupción e impunidad en la función pública cuando millonarios recursos, con insólita liviandad, desaparecen provocando serias lesiones patrimoniales a rubros especialmente sensibles como es la lucha contra la pobreza o el crecimiento del sector rural.

De acuerdo con el encargado de despacho de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), 553 entidades de los tres poderes de la federación y órganos constitucionales autónomos fueron revisados. Si bien la ASF reportó que desde 2001 se han dado recuperaciones por 123 mil millones de pesos, aun existen riesgos y balances negativos por la discrecionalidad en la toma de decisiones, afectaciones directas al erario público, informaciones contables sin sustento suficiente o con errores evidentes, subcontrataciones o la falta de transparencia.

Es de llamar la atención cómo millones de pesos supuestamente desaparecieron sin rastro alguno. En la Secretaría de Desarrollo Social, se pagaron 3 mil millones de pesos del Programa de Adultos Mayores a personas fallecidas, no localizadas o cuyos nombres estaban duplicados en el padrón. Los mismo en programas de empleo temporal, más de 17 millones de pesos fueron entregados a tres mil supuestos beneficiarios imposibles de localizar.

El desvío de fondos es de estos males ofensivos en el que pocas veces los responsables son sometidos a la acción de la justicia para reparar el daño y rendir cuentas. En la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), los fraudes se cometieron por contrataciones ilegales y simulación de actos jurídicos lesionando las finanzas de la Secretaría en más de mil 700 millones de pesos. Además se apuntó hacia la presunta realización de convenios a los que se les asignaron exorbitantes sobrecostos por servicios que jamás se realizaron para beneficiar a grupos o empresas en complicidad a cambio de moches.

Salpicado de irregularidades son 990 millones de pesos para la construcción de la obra faraónica y emblemática del gobierno actual, el nuevo aeropuerto internacional de la Ciudad de México, debido a la compra simulada y adquisición de terrenos por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano.

Mientras las revisiones y fiscalización de la cuenta pública arrojan estas ofensivas conclusiones, el pueblo sufre el azote de una economía que se vanagloria por cifras a “lo macro” mientras los ciudadanos humildes apenas tienen para comer engrosando los índices de pobreza. En todo esto, la lucha por el poder está justo en el centro de esta vorágine inhumana donde pocos viven muy bien gracias a la indecencia escandalosa por robos, fraudes y despilfarros del dinero que es un bien público propiedad del pueblo de México. Nuevos millonarios, jugosos contratos, inmuebles y propiedades ilícitas de ensueño, lujos morbosos, riqueza inexplicable, licitaciones sin competencia, corrupción degradante. De todo esto, alguien debe responder.

 

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