Nacionales

SACERDOTES SE PREPARAN ANTE VIOLENCIA

Carlos Garfias Merlos
Arzobispo de Acapulco

Como parte de la Formación Permanente del Clero, el Presbiterio de Acapulco se reúne Bimestralmente para compartir la vida y las experiencias que va teniendo en las distintas Comunidades y encomiendas. También los sacerdotes se forman para responder a los retos que va presentando la realidad y tener alternativas para resolver conflictos y atender a las diferentes situaciones que presentan los signos de los tiempos.

Los temas que se imparten en estos Encuentros Presbiterales proporcionan herramientas para cumplir con lo que el Papa Francisco insistentemente ha pedido de ser una Iglesia en salida, que implica crecer en lo humano, en lo espiritual, en lo intelectual y en lo pastoral para que ofrecer actitudes de amabilidad, de respeto, de cercanía, de confianza, de superación, de servicio, y ser una Iglesia viva: sensible y accesible para todos.

En esta ocasión, del 18 al 19 de Mayo en las Instalaciones del Seminario, ayudados por la organización médica y humanitaria internacional “Médicos Sin Fronteras”, hemos profundizado en el “autocuidado emocional”, con la finalidad de poder identificar de manera individual la raíz de las diferentes emociones ante determinadas situaciones de riesgo y de esta manera, hacerlas más conscientes para un adecuado manejo. Atendiéndonos a nosotros mismos con estas herramientas, podremos brindar un mejor acompañamiento a las víctimas de las violencias y a todos nuestros feligreses.

También hemos recibido una breve capacitación sobre la importancia de los Primeros Auxilios Psicológicos, dentro de la labor de contacto con nuestras Comunidades con la finalidad de conocer las herramientas básicas, los conceptos elementales, identificar el papel del auxiliador y conocer la manera adecuada de intervenir frente a una crisis. Finalmente, abordamos el tema de la violencia sexual como una urgencia médica y un problema de salud pública, para brindar una atención integral a las víctimas de la violencia sexual, ya que los índices en Acapulco son muy altos.

Invito a todos para que nos involucremos desde nuestras comunidades parroquiales, familias, trabajos, centros de estudio, etc., con la construcción de la paz, adquiriendo herramientas para acompañar, ayudar, ofrecer consuelo y esperanza a nuestra sociedad, tan herida por el flagelo de la violencia.

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