Vaticano

«El amor verdadero es concreto, no solo hace que lata un poco el corazón»

EL Papa en Santa Marta: «No es simple entusiasmo. Debe ser comunicado. Si se aísla, es una forma espiritualista del egoísmo, se queda encerrado en sí mismo, buscando el provecho»

DOMENICO AGASSO JR
ROMA

El amor «verdadero» fue el centro de las reflexiones de la homilía matutina que Papa Francisco pronunció hoy en la capilla de la

Casa Santa Marta, según indicó la Radio Vaticana.

El Pontífice indicó que el amor debe ser concreto

y debe ser comunicado.

Incluso los monjes y las monjas de clausura,

dijo, no se aíslan en realidad y se comunican bastante.

En el Evangelio de hoy, Cristo «nos pide que permanezcamos en su amor», y hay dos elementos que nos ayudan «a distinguir el verdadero amor del amor no verdadero».

El primero es que el amor es «más en los hechos que en las palabras»: no es «un amor de telenovela, una fantasía», historias que «hacen que nos lata un poco el corazón , pero nada más». El amor está en los «hechos concretos». «Jesús –recordó el Papa– amonestaba a los suyos: “No son esos que dicen «¡Señor, Señor!» los que entrarán al Reino de los Cielos, sino los que han hecho la voluntad de mi Padre, que han observado mis mandamientos”». Prácticamente, observó el Papa argentino, «el amor verdadero es concreto, está en las obras, es un amor constante. No es un simple entusiasmo. Y, muchas veces, es incluso un amor doloroso: pensemos en el amor de Jesús llevando la Cruz. Pero las obras del amor son las que Jesús nos enseña en el pasaje del capítulo 25 de San Mateo. El que ama hace esto: el protocolo del juicio. Estaba hambriento, me diste de comer, etcétera. Concreción. Incluso las beatitudes, que son el “programa pastoral” de Jesús, son concretas».

Francisco después afirmó que «una de las primeras herejías en el cristianismo fue la del pensamiento gnóstico», que definía a «Dios lejano… y no había concreción». Por el contrario, el amor del Señor «fue concreto, envió a Su Hijo… hecho carne para salvarnos».

El otro criterio del verdadermo amor es que «se comunica, no permanece aislado. El amor se da a sí mismo y recibe, se hace esa comunicación que existe entre el Padre y el Hijo, una comunicación hecha por el Espíritu Santo». «No hay amor sin comunicarse, no hay amor aislado», siubrayó el Papa, pero «alguno de ustedes podría decirme: “Pero, padre, los monjes y las monjas de clausura están aislados”. Pero comunican… y mucho: con el Señor y también con los que van a encontrar una Palabra de Dios… El verdadero amor no puede aislarse. Si es aislado, no es amor. Es una forma espiritual del egoísmo, de permanecer encerrado en sí mismo, buscnado solo el provecho… Es egoísmo».

Entonces, «permanecer en el amor de Jesús», explicó el Papa, «significa hacer» y también tener la «capacidad para comunicarse, capacidad de diálogo, tanto con el Señor como con nuestros hermanos». «Es tan simple esto. Pero no es fácil –reconoció el Pontífice argentino. Porque el egoísmo, el propio interés nos atrae, y nos atrae para no hacer y nos atrae para no comunicarnos»; «¿qué dice el Señor –se preguntó– sobre los que permanecerán en su amor? “Les he dicho estas palabras para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena”. El Señor que permanece en el amor del Padre es alegre, “y si ustedes permanecen en mi amor, su alegría será plena”: una alegría que muchas veces viene con la cruz. Pero esa alegría (y Jesús mismo nos lo dijo) no nos la podrá quitar nadie».

Francisco conluyó con una oración: que Dios «nos dé la gracia de la alegría, esa alegría que el mundo no puede darnos».

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