Internacional

RECRIMINAN A OBISPO EN CHILE

“Jamás tuve conocimiento de los abusos”, dice el futuro obispo de Osorno

Las víctimas acusan: “Juan Barros era el sicario de Karadima, le hacía el trabajo sucio y los contactos”

Los Sagrados Corazones se declaran “perplejos” y creen que el prelado “debería renunciar”

“Juan Barros era el sicario de Karadima, le hacía el trabajo sucio, le hacía los contactos”Juan Carlos Cruz, una de las víctimas de los abusos sexuales de Fernando Karadima, aseguró en una entrevista con el Canal 24 horas, que el futuro obispo de Osorno -tomará posesión este sábado- fue testigo presencial de los abusos. Es más: que“Barros se besaba”con el cura chileno condenado.

Barros estaba parado ahí cuando Karadima nos abusaba. Juan Barros se besaba con Karadima. Ese el tipo de persona que va a estar al mando del Obispado de Osorno”, subrayó Juan Carlos Ortiz, quien añadió que no logra comprender por qué el Papa Francisco ratificó su nombramiento. “Desgraciadamente Chile tiene un nuncio prepotente, y otro llamado Ricardo Ezzati(…) Son una vergüenza de encubridores”.

Por su parte, Barros hizo pública este lunesuna “carta a los sacerdotes, diáconos, religiosas, religiosos y fieles” como respuesta a las críticas. En la misma, revela que “en Roma, hacia finales de febrero, tuve la alegría de conversar personalmente con el Santo Padre Francisco, quien me animó para asumir este nuevo encargo pastoral con humildad y generosidad, sirviendo en nombre de Jesucristo al pueblo de Dios en Osorno, especialmente a los más pobres”.

En la carta, el futuro obispo de Osorno asegura que “jamás tuve conocimiento de alguna denuncia respecto del sacerdote Karadima siendo Secretario del Cardenal Juan Francisco Fresno, y jamás tuve conocimiento ni imaginé nunca de aquellos graves abusos que este sacerdote cometía con sus víctimas”.

“No he aprobado ni participado en esos hechos gravemente deshonestos. Hubo una investigación exhaustiva por instancias competentes civiles y eclesiásticas para discernir las responsabilidades y sanciones. Con la gracia de Dios llevo más de treinta años de Sacerdote y casi veinte de Obispo, y mucha gente me ha conocido en distintas Parroquias y Diócesis con un feliz ministerio”, continúa la carta.

“Me duele profundamente el hondo dolor que por largos años les sigue afectando a las víctimas. Y reitero junto a toda la Iglesia que no hay lugar en el sacerdocio para quienes cometen estos abusos, y que la prevención y la promoción del buen trato deben ser un pilar de nuestro caminar eclesial. Quiero recordar que he adherido plenamente a la sentencia condenatoria de la Congregación para la Doctrina de la Fe al sacerdote Karadima”, manifestó el todavía obispo castrense.

“Como tantos jóvenes y familias yo llegué a participar a la Parroquia del Sagrado Corazón en tiempos hermosos de espiritualidad y apostolado, pero terminé defraudado por este sacerdote y condeno absolutamente los delitos por él cometidos. El daño que ha causado es enorme”, sostiene.

“En diferentes ocasiones, en público y en privado, he ido manifestando de lo anterior. Pero por las limitaciones que como toda persona yo tengo, si no he sabido o no he podido expresar bien mi posición ante estos hechos tan penosos y complejos, pido humildemente que me disculpen”, dice el prelado, que señala lamentar también, y “profundamente”, el “desconcierto producido en miembros del pueblo de Dios y en la opinión pública“.

“Junto a los hermanos Obispos y mi familia hemos padecido estos sufrimientos con la Iglesia, pidiendo que Dios nos ayude a todos a tener claridad y paz. Comprendo a quienes hayan sentido tristeza y molestia, pero confío en que al conocernos y trabajar juntos por la comunidad de Osorno podamos todos ir creciendo con la serena unidad en nuestra tan alegre tarea evangelizadora”, dice.

Les pido con humildad que recen mucho por mí. Agradezco a todos los que me han fortalecido especialmente en estos dolorosos días con sus plegarias y muestras de solidaridad (…) Deseo cumplir como buen pastor y aceptando con espíritu de obediencia esta nueva misión encomendada por el Papa Francisco, a quien le agradezco muy sentidamente por su confianza y apoyo. Anhelo integrarme y caminar juntos como Iglesia que peregrina en Osorno, con ustedes, sus familias y tantos laicos ejemplares en su vida cristiana. Deseo hacer vida con ustedes lo expresado en mi lema episcopal: ‘Hágase Tu voluntad'”, finaliza la misiva.

Finalmente, la Congregación de los Sagrados Corazones, a través de su superior provincial, aseguró que el nombramiendo de Juan Barros Madrid como obispo de la diócesis de Osorno los dejó perplejos y manifestaron que éste “debiera renunciar”.

La máxima autoridad de dicha orden, Álex Vigueras, en su editorial de los lunes del sitio web de la congregación, se refirió al sacerdote cuestionado por haber sido uno de los discípulos de Fernando Karadima, quien está condenado por abusos sexuales contra menores cuando ejercía como párroco en El Bosque.

El nombramiento de Monseñor Juan Barros como obispo de Osorno nos ha dejado perplejos”, manifestó en el texto. Añadió que “no se ha tomado suficientemente en cuenta el hecho de que esté comprometido en las acusaciones de abusos realizadas en contra de Fernando Karadima; y, por tanto, su nombramiento no está en sintonía con la tolerancia ceroque está queriendo instalar la Iglesia”.

Esta declaración se da después de que la Nunciatura Apostólica confirmará la “confianza y apoyo” al obispo de la diócesis de Osorno. El superior provincial de los SS.CC. sostuvo que el nombramiento “parece haber sido una decisión llevada adelante en solitario por el nuncio apostólico, sin el respaldo de la mayoría de los obispos de Chile. Cuesta entender cómo es posible que todavía se den este tipo de mecanismos, que llevan a una decisión con tan poco respaldo”.

Tras la declaración del nuncio apostólico, Vigueras hizo una relación entre la elección de Barros y los incendios forestales: “Hay un momento en que los incendios son controlables: basta con dos o tres compañías de bomberos. Por eso es clave que quienes llegan primero al lugar evalúen la correcta dimensión de la emergencia. Si se equivocan, lo que parecía un pequeño incendio se transformará en una catástrofe con pérdidas irreparables”.

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