Vaticano

Francisco: sin misericordia la teología se convierte en ideología

El Papa escribió una carta por el centenario de la Facultad teológica de la Universidad Católica Argentina: y dice no «una teología que se agota en la disputa académica o que contempla la humanidad desde un castillo de cristal… La misericordia es la sustancia misma del Evangelio»

ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

«Sin misericordia, nuestra teología, nuestro derecho, nuestra pastoral, corren el riesgo de caer en la mezquindad burocrática o en la ideología». Lo escribió Papa Francisco en una carta al arzobispo de Buenos Aires, Mario Polli. El documento, que lleva la fecha del 3 de marzo pero fue divulgado hoy, celebra el centenario de la  Facultad Teológica de la Universidad Católica Argentina (UCA).

«El aniversario coincide con el de los cincuenta años de la clausura del Concilio Vaticano II, que ha sido una puesta al día, una relectura del Evangelio en la perspectiva de la cultura contemporánea. Ha producido un movimiento irreversible de renovación que viene del Evangelio. Y ahora es preciso seguir adelante. Pero, cómo seguir adelante? Enseñar y estudiar teología significa vivir en una frontera, esa en la que el Evangelio encuentra las necesidades de las personas a las que se anuncia, de manera comprensible y significativa».

«Debemos guardarnos –advierte el Papa– de una teología que se agota en la disputa académica o que contempla la humanidad desde un castillo de cristal. Se aprende para vivir: teología y santidad son un binomio inseparable. Por tanto, la teología que desarrollan ha de estar basada en la Revelación, en la Tradición, pero también debe acompañar los procesos culturales y sociales, especialmente las transiciones difíciles. En este tiempo, la teología también debe hacerse cargo de los conflictos: no sólo de los que experimentamos dentro de la Iglesia, sino también de los que afectan a todo el mundo y que se viven por las calles de Latinoamérica».

«No se conformen –exhorta el Pontífice argentino– con una teología de despacho. Que el lugar de sus reflexiones sean las fronteras. Y no caigan en la tentación de pintarlas, perfumarlas, acomodarlas un poco y domesticarlas. También los buenos teólogos, como los buenos pastores, huelen a pueblo y a calle y, con su reflexión, derraman ungüento y vino en las heridas de los hombres».

La teología, indicó Papa Francisco, debe ser «expresión de una Iglesia que es “hospital de campo”, que vive su misión de salvación y curación en el mundo. La misericordia no es solo una actitud pastoral, sino la sustancia misma del Evangelio de Jesús. Les animo a que estudien cómo, en las diferentes disciplinas – dogmática, moral, espiritualidad, derecho, etc. – se puede reflejar la centralidad de la misericordia. Sin misericordia, nuestra teología, nuestro derecho, nuestra pastoral, corren el riesgo de caer en la mezquindad burocrática o en la ideología, que por su propia naturaleza quiere domesticar el misterio. Comprender la teología es comprender a Dios, que es Amor».

El estudiante de teología que debe formar la UCA, concluyó el Papa, no es un «teólogo “de museo”», que acumula datos e información sobre la Revelación, pero sin saber qué hacer con ella. El estudiante de teología de la UCA tampoco debe ser un «“balconero” de la historia», sino «una persona capaz de construir en torno a sí la humanidad, de transmitir la divina verdad cristiana en una dimensión verdaderamente humana, y no un intelectual sin talento, un eticista sin bondad o un burócrata de lo sagrado».

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