Nacionales

Para Volver a Creer

Hace pocos meses se nos informaba por parte de las autoridades federales en diferentes medios de comunicación, sobre un significativo descenso de la violencia en nuestro País; pero antes de lo esperado,  la violenta realidad nos ha azotado con una furia inimaginable: los lamentables asesinatos registrados en diferente partes del país. Ya se cuentan por miles, desde campesinos, migrantes, estudiantes, sacerdotes, defensores de derechos humanos, empresarios y aun comerciantes.

Pero la actual tragedia en Ayotzinapa, municipio de Iguala, Guerrero, en donde 47 estudiantes normalistas han desaparecido y en donde más de veinte  cuerpos  se han encontrado (aún no identificados) en varias fosas clandestinas del mismo municipio, nos hacen dudar, un vez más, de la eficacia de las diferentes instancias tanto federales como municipales para dar seguridad al pueblo que juraron servir y proteger.

Sin duda alguna es inaceptable lo que está pasado en nuestro País y es inconcebible lo que ocurrió en Iguala, pero lo verdaderamente terrible es que son las mismas autoridades de ese municipio las que, posiblemente, estén detrás de este indescriptible acontecimiento.

México sigue llorando a sus muertos. La cadena larga de sepelios cubre con manto de luto a todo un pueblo que no ve la luz al final de túnel. Ante esto, no preguntamos: ¿Qué pasó? ¿Por qué pasó? ¿Qué hay detrás de esta violencia incomprensible? ¿Qué se ha perdido en nuestro México para que hermano se levante contra hermano para derramar su sangre?

No podemos negar la responsabilidad que las autoridades de los diferentes órdenes de gobierno tienen al respecto. No podemos negar la corrupción existente en las esferas políticas, militares y policiales del país, y por ello debemos pedir y exigir que se esclarezcan estos lamentables acontecimientos.

Palabras y justificaciones sobrarán pero ante lo que pasa en el país son necesarios hechos contundentes de justicia. Alejandro Martí, padre de un hijo secuestrado y asesinado, dijo una frase que hoy más que nunca es válida, – ” Si no pueden, renuncien”. Por eso, ante un hecho tan inhumano como el acaecido en Iguala, demandamos que renuncie quien no pueda dar seguridad a su pueblo; que renuncie quien se ha dejado corromper; que renuncie quien no esté dispuesto a ver primero las necesidades de los demás antes que las propias.

No más justificaciones. No más sangre derramada. Hechos concretos. Es lo que hace falta en nuestro México para volver a creer.

Share:

Leave a reply