Vaticano

No tolerar más daños infligidos a menores. Papa Francisco

A las víctimas de abusos sexuales por parte de los miembros del clero el Papa promete no tolerar más daños infligidos a un menor.

Ha pedido la gracia de llorar. Delante de seis víctimas de abusos sexuales por parte de los miembros del clero –presentes el lunes 7 de julio, por la mañana, en la misa celebrada en Santa Marta– el Papa Francisco confesó haber revivido en el corazón los sentimientos de Pedro cuando cruzó la mirada de Jesús apenas salió del interrogatorio en el sanedrín y lloró.

El Papa Francisco experimentó la misma sensación al cruzar su mirada con estas personas, tres mujeres y tres hombres, que han tenido «valor», como otros, y han «expuesto la verdad». Y delante de ellos, aunque ciertamente también delante de todas las demás numerosas víctimas como ellos, pidió «humildemente perdón».

Desde hace tiempo, dijo el Papa, «siento en el corazón un dolor profundo, sufrimiento». Un dolor y un sufrimiento, por lo demás, escondido en la Iglesia demasiado tiempo «con una complicidad que no tiene explicación», hasta que «alguien sintió que Jesús miraba». Luego se añadieron otros. Y «esos pocos que comenzaron a llorar, nos contagiaron la consciencia de este crimen y grave pecado».

Y por eso, por la mañana el Papa se puso espiritualmente delante de todas las víctimas y asumió el compromiso de no tolerar jamás «el daño infligido a un menor por parte de nadie, independientemente de su estado clerical». En el ministerio de la Iglesia «no hay lugar para aquellos que cometen abusos sexuales», dijo sin medios términos. Y al final aseguró también que de ahora en adelante los obispos deberán ejercitar su servicio como pastores con suma atención para salvaguardar la protección de los menores. «Y rendirán cuentas de esta responsabilidad».

2014-07-08 L’Osservatore Romano

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