CCM

Iglesia, factor de resistencia

El futuro de México está comprometido por las reformas estructurales que pretenden la renovación de instituciones, el crecimiento económico, la competitividad, la seguridad y el régimen democrático. Los autores de los cambios son agoreros del éxito, del desarrollo sostenido por la explotación de recursos naturales, de oportunidades para todos, del uso eficiente y efectivo de los dineros recaudados por las tributaciones y de una prosperidad que no se verá en lo inmediato y sí en el mediano y largo plazo, a medida que las reformas estén en vigor y tengan eficacia jurídica.

¿Hacia dónde nos dirigimos? El estado actual de cosas revela una desesperación general ante la pobreza escandalosa y la escalada de violencia. La situación de la población contrasta con el mundo ficticio de los mercados, del lujo, la riqueza obscena y la recaudación fiscal que llena las arcas hacendarias, creando un gobierno rico sobre un pueblo encarecido y pobre. Mientras se presume el descenso de actos delictivos, en la realidad más mexicanos son víctimas y nadie puede garantizar plenamente la protección de su vida, integridad corporal y patrimonial, revelando un Estado fallido en barrios, colonias y regiones lejanas sin paz y en guerra.

Ante esta situación, y teniendo en cuenta la fiebre reformista, los Obispos de México dirigieron un mensaje a todos los hombres y mujeres de buena voluntad en el marco esperanzador de la Pascua. La preocupación de los Obispos por el futuro del país cuestiona estos cambios especialmente por los más desfavorecidos. En la 97 Asamblea Plenaria de la CEM, el Presidente de México se encontró con los pastores nacionales, quienes expusieron el documento Por México ¡Actuemos!, advirtiendo que por más reformas y cambios, si no se transforma lo esencial, serán letra que beneficie a los de siempre, los depredadores del país, a costa del bien común, ocultando nuestra cruda realidad de injusticia que impide resolver el drama de los migrantes, secuestros, impunidad, la actividad de organizaciones criminales, pobreza, violencia e indiferencia contra el valor de la vida, la dignidad de la persona y las propuestas para legalizar el mal y transar con el crimen.

Nuestro país se perfila hacia un cambio de conciencia para tomar en serio el compromiso cristiano en esta hora de gracia. No solo es reconocer esfuerzos y logros de la presente administración pública para colaborar, a través de relaciones institucionales, con el gobierno reformista. La Iglesia Católica es factor de resistencia para mostrar, ante estos espejismos que nublan el entendimiento, la Verdad sobre la dignidad humana y sobre la esperanza que va más allá de lo terreno. Ella se convierte en tremenda provocación para no ser espectadores acostumbrados a las posiciones cómodas y a los puntos de vista que guardan apariencias. El cambio verdadero de México está en la reforma de la mente y transformación de corazón que realicen los cambios estructurales, para que el inicuo deje su iniquidad y el malvado su maldad antes de que sea demasiado tarde.

Fuente: Editorial ‘desde la fe’ 12 mayo de 2014.- Siame.mx

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