Iglesia

Termina el Año de la Fe

Al celebrar la fiesta de Cristo Rey, con la que termina el año litúrgico de la Iglesia para dar paso al Adviento, el cardenal Norberto Rivera Carrera celebró la misa de las 12:00 horas en la Catedral de México, dando con ello fin, también, al Año de la Fe.

Durante la Santa Misa, estuvo presente cerca del altar una reliquia de la cruz de Cristo, que permanentemente se custodia en la sacristía del templo.

El Cardenal Rivera Carrera reflexionó sobre la naturaleza del Reino de Cristo, ya que el mensaje de Jesús tiene como centro la proclamación del Reino de Dios.

“El Reino de Dios no es una institución política o jurídica, como son los reinos humanos, y mucho menos es una ideología para justificar un poder terrenal. Por lo tanto nada tienen que ver con Reino de Dios, en sentido evangélico, los integrismos tradicionales que piden la reconstrucción de la cristiandad en sentido medieval, teniendo como base las alianzas del poder civil y el poder eclesiástico; pero tampoco nada tienen que ver con el evangelio los anuncios que algunos grupos hacen del Reino de  Dios, en base a las alianzas estratégicas con el socialismo internacional o con el liberalismo dominante, queriendo ser marxistas o capitalistas en nombre de la fe. El Reino de Dios es una realidad muy distinta a estos proyectos humanos”, dijo.

Luego explicó que “el Reino de Dios es el Señorío de Dios, que coincide con la voluntad y con la santidad de Dios. Decir: “venga a nosotros tu reino”, equivale a decir: “hágase Señor tu voluntad”.

“La entrada al Reino de Dios se realiza mediante la fe en la Palabra de Jesús, sellada por el bautismo, atestiguada en el seguimiento, en el compartir su vida, su muerte y resurrección. Esto exige una profunda conversión, una ruptura con el pecado y con toda forma de egoísmo, una adhesión a los criterios de vida proclamados por Jesucristo”, afirmó.

También dijo que “el Reino de Dios no es desligable de la Iglesia, porque para establecer ese Reino “Jesús instituyó a los Doce, para que estuvieran con Él, y para enviarlos a predicar”, a los cuales reveló “los misterios del Reino” haciéndolos sus amigos y continuadores de la misma misión que Él había recibido de su Padre, y estableciendo a Pedro como fundamento de la nueva comunidad”.

Fuente: Siame.mx

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