Internacional

16 sacerdotes asesinados en 2013, 13 de ellos en América

El sacerdote español Aníbal Gómez falleció, la semana pasada, durante un atraco en la casa en la que residía, en la diócesis de Colón, al norte de la capital de Panamá. Es el decimotercer sacerdote asesinado, en lo que va de año, en el continente americano.

El sacerdote español de origen leonés Aníbal Gómez, de 67 años, fue brutalmente asesinado la semana pasada en la casa en la que vivía, residencia del obispo emérito de la diócesis de Colón, en Panamá, el también español monseñor Carlos María Ariz.

Su cuerpo fue encontrado atado y con signos graves de violencia, en lo que parece haber sido un atraco con el único móvil del robo.

Aníbal Gómez es el decimotercer sacerdote asesinado en lo que va de año en América, de los dieciséis que han sido asesinados durante 2013 en todo el mundo.

Mientras el nuncio apostólico en Panamá, monseñor Andrés Carrascosa, ha afirmado que «el sentimiento de tristeza es inmenso en la Iglesia local», el arzobispo metropolitano de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa, ha solicitado «que se investigue hasta que se pueda dar con los asesinos», a los que ha pedido el arrepentimiento.

«En medio del dolor, no podemos pasar de vista también la capacidad de una llamada al arrepentimiento y una llamada a la conciencia de todos nosotros, para trabajar por un país en el que impere la cultura de la paz y el respeto», ha dicho.

Era un hombre «entregado a Dios y a la lucha contra la pobreza», ha añadido monseñor José Domingo Ulloa, quien ha subrayado la necesidad de «volver a revalorizar la vida de cada uno, pues sólo Dios tiene derecho a quitar la vida».

El sacerdote español ofrecía su ministerio sacerdotal en la iglesia de la Madre de Dios, ubicada en el sector José Denominador Bazan, al norte de la capital panameña, y fue director durante mucho años del Colegio Santa María, también en la diócesis de Colón.

Nacido en la localidad de Polvoredo, en el corazón del Parque Regional de los Picos de Europa, en la provincia de León, era religioso paúl, pero hace años abandonó la Congregación para encardinarse en la diócesis americana.

Solía volver a España cada año, como ha señalado su cuñado: «Le gustaba venir a su casa y a su tierra, pero la verdad es que, por mucho que le comentáramos que tenía que venirse ya, la realidad es que siempre decía que éste era el último año, y al final nunca venía. Algo había allí que le hacía regresar». La repatriación del cuerpo tendrá lugar en unos días, y seguidamente se celebrará un funeral en su localidad natal.

Por Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo www.aleteia.org

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