Internacional

Fuga de capitales, millonarios; África se empobrece por la corrupción

La corrupción de unos pocos que acaparan las riquezas aprovechando a menudo influencias y puestos de poder y la salida de grandes cantidades de dinero desde los países africanos a países occidentales y paraísos fiscales empobrecen el continente africano.

Suele apelarse periódicamente a la necesidad de incrementar la ayuda de los países industrializados a África para que salga de una pobreza que afecta a gran parte de la población, pero más que eso lo que África necesita es un buen gobierno, indica en un artículo el periodista Gerardo González Calvo, redactor jefe de la revista Mundo Negro durante 25 años.

África pierde 50.000 millones de dólares cada año en lavado de dinero y se calcula que recibe ahora 25.000 millones de dólares en cooperación al desarrollo, declaraba recientemente el expresidente de Sudáfrica y actual presidente del Panel de Alto Nivel de Conflictos Financieros en África Thabo Mbeki.

Mbeki añadía que “es importante que este mal sea combatido en conjunto por todo el continente y poder usar esos fondos en la lucha contra la pobreza y el desarrollo económico”.

Otras fuentes elevan mucho  más la cantidad de dinero evadido: Según la Unión Africana, África pierde al año, debido a la corrupción, más de 157.000 millones de dólares, el equivalente al 5,6 por ciento del PIB de todo el continente africano.

El 20º World Economic Forum on Africa celebrado en 2010 elevó a entre 200 y 400 mil millones de dólares la cantidad de dinero evadido por las empresas (en su mayoría extranjeras) en África.

En aquel momento, como informó la agencia vaticana Fides, el ministro de economía sudafricano Pravin Gordhan recordó que “el mundo de los negocios debe pagar los impuestos si quiere obtener impuestos justos”.

Los ministros africanos denunciaron también que las multinacionales se oponen en varios casos a una reglamentación fiscal, especialmente en el sector minero y en el de la telefonía móvil, los dos sectores que han registrado las más altas ganancias en la última década.

En el epílogo del libro Los africanos, primero. Opiniones de un muzungu, González Calvo escribió una Carta abierta a los jefes africanos de Estado y de Gobierno.

En ella les dice, entre otras cosas: “Cada dólar que colocan ustedes a su nombre en los bancos extranjeros o en los paraísos fiscales contribuye a ahondar más la pobreza de África y de sus ciudadanos. Como jefes de Estado y de Gobierno, tienen derecho a vivir dignamente, pero no a acaparar para su exclusivo disfrute y el de su familia los cuantiosos recursos de sus países”.

Cuando eran presidentes, Abidine Ben Alí en Túnez, Hosni Mubarak en Egipto y Muamar El Gadafi en Libia amasaron una fortuna de 200.000 millones de dólares.

“El continente africano tiene suficientes recursos naturales como para romper el cerco de la pobreza –asegura González Calvo-. Más aún, existe dinero de sobra para impulsar las infraestructuras, la sanidad y la educación de los 1.100 millones de africanos.

El problema es que este dinero, acaparado avaramente por quienes detentan el poder, no circula en África, sino que se encuentra en los bancos occidentales y en los paraísos fiscales. Esta es una de las mayores pruebas del desprecio que tienen los dirigentes africanos a sus compatriotas.

Expresiones como “la maldición del cobre”, “la maldición del petróleo”, “la maldición del oro” dan a entender la abundancia de recursos como algo nefasto e indeseado, pero el problema no son los recursos, sino cómo se gestionan y el uso que se hace de ellos, recuerda el escritor de Mundo Negro.

Hay muchas formas de ayudar con rigor y seriedad a los africanos. Una de ellas es, naturalmente, no usurpar sus recursos, ni fomentar las guerras. Pero también favorecer lo que se ha venido en llamar el buen gobierno.

Es verdad que no hay corruptos sin corruptores; pero también es cierto que a los corruptos hay que denunciarlos y perseguirlos, porque, en el caso de los jefes de Estado africanos, están contribuyendo a que se dé la paradoja de que exista tanta pobreza en un continente inmensamente rico.

En este sentido, la revista Venture acaba de publicar un reportaje sobre multimillonarios africanos que identifica a 55 de ellos, de los cuales 20 nigerianos, 9 sudafricanos y 9 egipcios, y varios magnates del petróleo.

Según el artículo, hay muchos más africanos mega-ricos de lo que suele creerse y a la vez el número de africanos que viven en la pobreza extrema se ha disparado.

Fuente: www.aleteia.org

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