Iglesia

Ante las Reformas nos urge ante todo reformar el corazón

Cuando se dañan las estructuras de una casa, urge una atención profesional y pronta; si no se realiza aparecerán grietas aquí y allá y el final puede ser irreparable y hasta causar desgracias. Así pasa también con nuestras estructuras sociales de la política, educación, economía y procuración de justicia entre otras; el descuido grave las convierte en espacios de poder, en focos de problemas, los cargos y servicios se transforman en mercancía que se puede comprar y vender en lugar de responder a su finalidad de servir a las personas e impulsar su desarrollo.

Revisar y dar mantenimiento a las estructuras fundamentales de nuestra sociedad es de suma importancia; de allí depende el bien o daño grave para todos. En Oaxaca nos encontramos ya ante la emergencia de reformar a fondo y con responsabilidad las estructuras fundamentales de nuestro Estado y comunidades; varias de ellas ya no responden a las necesidades actuales, algunas desde hace años son campo fértil de divisiones y enfrentamientos, de injusticias y hasta de corrupción. La degradación de nuestra sociedad es el fruto palpable que sufrimos.

Es urgente que todos revisemos las instituciones y estructuras más cercanas a nosotros como la familia, Usos y Costumbres, los partidos políticos, la educación. ¿Palpamos algunas grietas en ellas o ya su deterioro es grave?; si es así, no podemos perder tiempo. Ante un enfermo grave, se deja todo para atenderlo pronto acudiendo a lo mejor que se tiene porque sabemos que es cuestión de vida o muerte.

La reforma más importante de todas es la reforma del corazón; ésta se da por la educación en valores, formal e informal, a todos los niveles.  El corazón es el centro de los sentimientos y afectos, de convicciones, de los compromisos sólidos y durables de la persona; lo que no toca al corazón, no tiene mucho futuro. Si no hay reforma del corazón las personas continuarán con las mismas actitudes, se reacomodan y adaptan pero con los mismos intereses, egoísmos y corrupciones; los cambios no funcionan porque en el fondo continúa la inercia de sacar provecho personal a como de lugar. La  emergencia de restaurar las estructuras fundamentales de nuestra sociedad nos llama a cada familia, a autoridades municipales y del Estado, a organizaciones y líderes sociales, a empresarios y profesionistas, a los jóvenes, a la Iglesia y a todo ciudadano ¡A trabajar!

Los católicos tenemos una responsabilidad social en esta coyuntura de reformas.

Cuando hay tanta confusión y oscuridad a nuestro alrededor, sería un crimen esconder la luz que puede señalar y llevar por el camino seguro; no podemos seguir en la oscuridad  teniendo la luz de la fe: «No se enciende una luz para ponerla debajo de la cama sino para que ilumine» (Mt. 5,15). A los católicos nos urge poner a Dios en nuestro corazón para que la fe sea realmente luz y fermento porque todo lo que Dios no ilumina se oscurece y se degrada. «Si el Señor no construye la casa, en vano trabajan los albañiles» (Sal. 127).

Con mi saludo y bendición para todos.

José Luis Chávez Botello Arzobispo de Antequera-Oaxaca

Comunicado de prensa.

Fuente: CEM.ORG.MX

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