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“Esperanza frágil” ante llegada de fuerzas federales a Michoacán

“Para atacar el problema de la inseguridad y la violencia debemos trabajar sobre todo en educación”, asegura el Obispo de Zamora.

Ante la violencia e inseguridad que se vive en el estado de Michoacán, y las acciones que ha implementado el Gobierno Federal en coordinación con las autoridades locales, la Iglesia Católica en esa entidad manifestó su confianza en que pronto pueda haber resultados positivos para garantizar la libertad y la seguridad de los ciudadanos.

La semana pasada, los obispos michoacanos, haciendo eco de la voz del pueblo, emitieron un fuerte mensaje dirigido a la clase gobernante para expresarle que no bastan las “declaraciones mediáticas”, sino que es necesario emprender “soluciones efectivas en el mismo lugar de los hechos y con la participación de las personas de los lugares más afectados”. Días después, las fuerzas federales arribaron a la entidad.

En entrevista para Desde la fe, monseñor Javier Navarro Rodríguez, obispo de Zamora y vicepresidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), reconoció que es de agradecer que el Gobierno Federal refuerce a las autoridades estatales, “que se han visto rebasadas para atender esta problemática”, pero dijo que la esperanza que esto genera es aún frágil, porque en los michoacanos continúa la inquietud de saber qué pasará cuando los refuerzos federales se retiren.

Para el Vicepresidente de la CEM, el problema es muy complejo, pero se tiene claro que para atacarlo es fundamental trabajar en educación: “En el caso de la Iglesia, la educación que damos desde la doctrina cristiana y del Evangelio, y en el caso del Estado, la educación en valores, el amor a la patria, el respeto a las propiedades de los semejantes, el respeto a la vida de los demás. Son valores que deben inculcarse en la familia y en la escuela, y esa educación la hemos descuidado”, dice.

También consideró que hace falta avanzar en el cumplimiento de las normas que hay en una democracia: “Ahí tenemos parte todos los que elegimos y los que son elegidos, quienes organizan los comicios, etc. En todo esto ha habido situaciones que hablan de una democracia imperfecta”.

Sobre las policías comunitarias, el Obispo de Zamora señaló que no conoce de cerca el fenómeno, pero habló de un caso similar: “Es una autodefensa sin llamarse policía comunitaria. Es un caso que ha dado buenos resultados en medio de alguna deficiencia que habrá que corregir”. Explicó que los ciudadanos del Cherán, Michoacán, se organizaron hace dos años para oponerse pacíficamente a la tala de sus bosques por parte de personas ajenas a la comunidad, impidiendo el paso de desconocidos por sus áreas, por sus calles y por sus montes.

Desde entonces –asegura el Obispo– la situación ha mejorado y se ha detenido esa tala injusta, además de que se ha reducido el número de muertes. “Creo que este caso ha resultado y ha traído más beneficios que perjuicios, tanto así que las autoridades estatales aceptaron que el pueblo del Cherán eligiera sus autoridades, según usos y costumbres, en los comicios que tuvimos para elegir presidentes municipales en todo Michoacán; actualmente no hay presidente municipal, sino una especie de consejo que eligió la propia gente. Yo pienso que está gobernando con más aciertos que si hubiera sido de otro modo, sin que tampoco diga que esto es perfecto”.

Sobre el llamado a la conversión que han hecho los Obispos de Michoacán a quienes han colaborado, de una u otra forma, al clima de violencia e inseguridad en la entidad, precisó: “Aquel que es autoridad, que revise cómo la está ejerciendo, y los ciudadanos comunes y corrientes, también que revisen si se están cumpliendo las normas básicas de una convivencia armoniosa”.

Concluyó: “Muchas veces nos sentimos impotentes para actuar cuando nuestros pueblos o el estado sufre a causa de la violencia, pero no hay que desconocer que hay violencia intrafamiliar y otra que se está ejerciendo también en las escuelas, que son espacios educativos. No es la  violencia del que toma las armas para amedrentar al otro o para quitarle la vida; hay otro tipo de violencia que se está viviendo en ámbitos en los que no se esperaría, y ahí somos más responsables y hay que convertirnos en ese sentido”

Fuente: Siame.mx Lunes, 27 de mayo de 2013. Redacción Roberto Alcántara

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