Iglesia

Siete nuevos santos de la Iglesia Católica

El papa Benedicto XVI incorporó el domingo siete nuevos santos al martirologio de los católicos y manifestó que su ejemplo fortalecerá a la Iglesia en el propósito de reavivar la fe donde decae.

Dos de los nuevos miembros del santoral son estadounidenses: Kateri Tekakwitha, primer indígena de Estados Unidos en ser canonizada, y la monja franciscana Marianne Cope, que en el siglo XIX atendió a leprosos en Hawai.

Un grupo de indígenas estadounidenses con tocados de cuentas y plumas, así como túnicas de cuero con flecos, interpretaron canciones en memoria de Kateri el domingo en la mañana mientras el Sol comenzaba a iluminar la Plaza de San Pedro antes de la misa. Estaba presente también Sharon Smith, cuya curación de complicaciones de pancreatitis fue considerada por el Vaticano como un “milagro”, en una decisión que propició la canonización de Cope, conocida como la madre Marianne.

En la homilía, el Papa elogió a cada uno de los siete nuevos santos como ejemplos para toda la Iglesia.

Describió a Cope como un ejemplo “luminoso” para los católicos y a Kateri como una inspiración para los feligreses indígenas de América del Norte.

“Con valor heroico pasaron sus vidas en total consagración al Señor y en el servicio generoso de sus hermanos”, aseguró Benedicto XVI.

Peregrinos de varias partes del mundo asistieron a la misa, que comenzó cuando el titular de la Congregación para las Causas de los Santos leyó en voz alta los nombres de los nuevos ejemplos de santidad, los cuales fueron aclamados por la multitud presente.

“Qué bonito es ver que Dios muestra todos los condimentos del mundo”, dijo con asombro Gene Caldwell, un indígena estadounidense de la reservación de la tribu Menominee en Neopit, estado de Wisconsin, que asistió con su esposa Linda.

“Los indígenas estadounidenses están encantados” por la canonización de Kateri, afirmó. Los asistentes celebraron animadamente cuando Benedicto XVI, al hablar en latín, declaró santos a los siete canonizados y dignos de veneración de toda la Iglesia.

La ceremonia coincidió con una reunión en el Vaticano de los obispos del mundo para tratar de reanimar la cristiandad en lugares donde ha pasado a segundo plano.

Varios de los nuevos santos fueron misioneros, lo cual indica que el Papa espera que su ejemplo sea relevante hoy en día cuando la Iglesia católica desea retener a su feligresía ante la competencia de credos evangélicos en Latinoamérica y Africa, la creciente secularización en Occidente y el desencanto con la Iglesia por el escándalo de los abusos sexuales de clérigos en América y Europa, entre otros lugares.

Uno de los nuevos santos es Pedro Calungsod, un adolescente filipino que ayudó a los sacerdotes jesuitas en la conversión de nativos en Guam en el siglo XVII, pero que fue muerto por aldeanos opuestos a los esfuerzos de los misioneros por bautizar a sus hijos.

Kateri, que nació en 1656, quedó huérfana a los 4 años. Se fue a vivir con su tío, de la tribu Mohawk, y fue bautizada católica por los misioneros jesuitas. Pero otros indígenas la marginaron debido a su fe, y murió en un sitio que ahora forma parte de Canadá a los 24 años de edad.

Otra peregrina presente era Smith, de Syracuse, Nueva York, cuya curación en 2005 de complicaciones de pancreatitis, una inflamación del páncreas, fue declarada por el Vaticano como médicamente inexplicable; el “milagro” necesario para que la madre Marianne fuera canonizada. Los médicos dijeron que el mal de Smith no tenía curación. En un momento dado, una monja colocó encima de ella una bolsa de cenizas y tierra de la tumba de la madre Marianne, y oró. “Nunca había escuchado hablar de ella, pero seguimos rezando”, dijo Smith. “Y empecé a curarme”.

Los otros nuevos santos son Carmen Salles y Barangueras, una monja española que fundó una orden religiosa para educar niños en 1892; Jacques Berthieu, un jesuita francés del siglo XIX que fue muerto por rebeldes en Madagascar donde era misionero; Giovanni Battista Piamarta, un italiano que fundó una orden religiosa en 1900 y estableció una empresa editorial católica en la ciudad de Brescia donde nació; y Anna Schaeffer, una laica alemana del siglo XIX que se convirtió en un ejemplo para los enfermos y los afligidos debido a las graves quemaduras que sufrió en las piernas al caer a una caldera. Las heridas nunca sanaron y le causaron un constante dolor.- (Por NICOLE WINFIELD)

___ Daniela Petroff contribuyó en la información. ___ Nicole Winfield está en Twitter como: www.twitter.com/nwinfield

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