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Creciente Agresión contra Sacerdotes en México: parte II

Reporte 2011: México sigue girando peligrosamente dentro de la órbita de la violencia que atenta contra sacerdotes y religiosos. No obstante, y pese a las restricciones de Libertad Religiosa, la Conferencia del Episcopado Mexicano (C.E.M), así como la Arquidiócesis de México, en voz de su presidente, Cardenal y Obispos, han condenado los magnicidios de sacerdotes, toda vez que son perpetrados por delincuentes aislados, bajo una concupiscencia que los acarrea al error y anima a delinquir.

Tal y como lo demuestra el registro entre mayo de 1993 y Febrero de 2011, que a continuación presentamos.

  1. El homicidio más reciente de un Sacerdote, sucedió la madrugada del martes 22 de febrero de 2011, al interior de la casa parroquial de la comunidad de Mecapala, estado de Puebla. El Padre Santos Sánchez Hernández, de 43 años, originario de la comunidad de Pastoría, estado de Veracruz, fue objeto de un ataque con violencia, luego de que el asesino se introdujo en la casa parroquial para pillar, y al ser descubierto, agredió con un machete al presbítero, provocándole heridas que le causaron la muerte.

En tanto, Monseñor Juan Navarro Castellanos, obispo de Tuxpan, Veracruz, condenó el clima de violencia y de inseguridad que reina en México.

  1. En el templo de Nuestra Señora de la Nieves, de Antequera, estado de Oaxaca, fue perpetrado el crimen contra el anciano sacerdote Carlos Salvador Wotto, de 83 años, la tarde del lunes 28 de Julio de 2010; El sacerdote fue encontrando amordazado y atado; tenía quemaduras de cigarro en los brazos y signos de cortes en diversas partes del cuerpo, pero la muerte se produjo por asfixia, ya que tenía una bolsa de plástico en la cabeza. Los delincuentes también, fueron capaces de golpear y de ahorcarlo en la oficina parroquial, para luego robar pertenencias del presbítero y objetos religiosos del recinto sagrado. Salvador García, sacristán de la parroquia, descubrió el cuerpo y llamó a la ambulancia, pero la ayuda médica fue totalmente inútil, pues el párroco ya había fallecido.

La ciudad de Oaxaca es con frecuencia escenario de enfrentamientos entre los carteles del narcotráfico y las autoridades estatales de México.

  1. La tarde del Martes 27 de abril de 2010, fue mancillado el templo parroquial de el Espíritu Santo, ubicado en la calle Sección 2 No. 36, colonia Sebastián Lerdo de Tejada, en Xalapa, estado de Veracruz. En este sacrilegio lamentablemente falleció el Sr. Florentino Carmona Méndez, de 67 años, quien se desempeñaba como sacristán –laico- de este recinto sagrado; según autoridades estatales y ministeriales, el agresor o los agresores asesinaron al sacristán para luego robar el templo; así mismo, en este cobarde acto, otro feligrés resultó golpeado; por ello, aún, continúan las investigaciones para el esclarecimiento del caso.
  2. El sacerdote José Luis Parra Puerto, de 61 años, Vicario de la Parroquia de Asunción Sagrario Metropolitano, de la Arquidiócesis de México, fue asesinado por dos personas armadas, la noche del 17 de febrero de 2010, en la Ciudad de México. Había asistido a una reunión de los Caballeros de Colón y fue interceptado junto con otro miembro de esta organización al que liberaron más tarde, no así al sacerdote a quien asesinaron luego de haber supuestamente robado su camioneta.

La Arquidiócesis Primada de México a través de un comunicado, condenó el cobarde asesinato y demando a la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, llevar a cabo una investigación rigurosa a fin de hacer justicia y castigar a los culpables de este sacrílego homicidio.

  1. El Asesinato de un sacerdote y dos religiosos (seminaristas), se llevó a cabo la noche del sábado 13 de Junio de 2009. Se trata del Padre Habacuc Hernández Benítez, de 39 años de edad, coordinador de la pastoral vocacional en la diócesis de Altamirano, y los jóvenes religiosos Eduardo Oregón Benítez, de 19, y Silvestre González Cambrón, de 21. Magnicidio perpetrado cuando se dirigían a una reunión de pastoral vocacional la noche del sábado en el municipio de Arcelia, en Tierra Caliente, Guerrero.
  2. El Pbro. Julio Cesar Mendoza Acuña, de 33 años, párroco de Nuestra Señora de Fátima, en la Delegación Venustiano Carranza de la Ciudad de México. El Jueves 1 de Mayo de 2008 (por la noche), sufrió ataque por dos sujetos que lo golpearon y antes de irse le dispararon en la cabeza, dejándolo herido en el baño de la casa parroquial; vecinos del lugar le brindaron auxilio -estaba amarrado de pies y manos con cinta canela, amordazado, con la nariz rota, dos grandes heridas en la cabeza-; según la versión de los paramédicos de la ambulancia 47 de la Cruz Roja, lo llevaron al hospital de Balbuena, lugar donde murió al día siguiente como consecuencia de la agresión sufrida.

Otro caso lamentable fue el homicidio contra el Padre Gerardo Manuel Miranda Avalos, de 45 años de edad, Director de Instituto “Fray Juan de San Miguel”, del poblado de los Reyes, en el estado de Michoacán; asesinado con un disparo en el pecho, cuando entraba al colegio, el 2 de Septiembre de 2008.

  1. En 2007, dos sacerdotes y un religioso, fueron asesinados a sangre fría: el Pbro. Humberto Macías Rosales, párroco de Nuestra Señora de la Luz, de la Diócesis del estado de Aguascalientes, recibió tres balazos en la esquina de su casa. El Padre Fernando Sánchez Duran, de la parroquia de Santiago Tlaltepoxco, en Tepejí del Río, estado de Hidalgo, fue secuestrado para robar su parroquia y finalmente asesinado.

Otro caso lamentable fue el homicidio del religioso Ricardo Junious Sander, Misionero de María Inmaculada; lo golpearon y estrangularon para robar al interior del templo de Nuestra Sra. de Guadalupe, en el Barrio de San Rafael, Delegación Cuauhtémoc, de la Ciudad de México.

Un comunicado de los Caballeros de Colón, publicado en el Sistema Informativo de la Arquidiócesis de México SIAME -el 6 de agosto de 2007-, manifestó que un posible móvil del asesinato del oblato fue la venganza de los dueños de los giros negros que el religioso había denunciado por sus actividades sospechosas.

  1. El Padre Manuel Delgado (Hermanos Menores OFM), de 42 años, era vicario del Templo del San Cristo de Burgos, en ciudad Jiménez, estado de Chihuahua. Fue encontrado muerto el 6 de Febrero de 2005, un día después de su desaparición; el cuerpo del sacerdote presentaba señales de numerosas heridas contundentes que hacen pensar que fue torturado; según indicios por las autoridades inducen que fue víctima de un atraco.

El Pbro. Luis Velásquez Romero, de 51 años, estaba a cargo de una parroquia en el barrio de profunda degradación llamado “Colinas de Agua Caliente”, y era Juez del Tribunal eclesiástico diocesano, de la Diócesis de Tijuana, estado de Baja California Norte. Fue asesinado con una pistola y su cuerpo fue hallado la mañana del 25 de octubre de 2005, con las manos atadas al interior de un automóvil estacionado en un centro comercial.

  1. Otro año negro para el sacerdocio mexicano fue 2004: el Padre Ramón Navarrete Islas, de 56 años, párroco en la frontera Norte de México, Diócesis de Ciudad Juárez, estado de Chihuahua. Fue encontrado muerto, con numerosas heridas de cuchillo en el pecho, el 6 de Julio de 2004; según investigación el móvil fue por robo a su casa parroquial, y también se llevaron su automóvil.

El Pbro. Macrino Nájera Cisneros, de 42 años, párroco de Jilotlán, estado de Jalisco, fue asesinado el 18 de octubre de 2004, después de la Misa de Primera Comunión; la causa fue por haber defendido a una chica de 15 años durante una fiesta; el homicida al sentirse desairado porque pretendía bailar con ella, también mató a dos personas más y otra chica quedó herida en lugar de los hechos.

  1. Otro homicidio lamentable fue el del Reverendo José Ignacio Flores Gaytan, el 17 de enero del año 2000, en la ciudad de Torreón, estado de Coahuila; el reporte por las autoridades inducen que el asesinato fue perpetrado para robar sus pertenencias.

Por otro lado, se tiene registro del cobarde asesinato del Padre Mauro Andrés Ortíz Carreño, quién fue brutalmente asesinado la noche del miércoles 6 de Mayo de 1998, en la comunidad del templo de Nuestra Señora de la Nieves, en Antequera, estado de Oaxaca. El mismo caso sucedió con Fr. Abdias Díaz, de la Orden de los Misioneros de Guadalupe, quién fue atacado con lujo de violencia, el día 2 de diciembre de 1994, en el sur de la Ciudad de México; hasta el momento, no se tiene claro el móvil de los tres últimos homicidios.

El crimen que más impacto a la opinión publica en general y a la Iglesia Católica en particular, fue el perpetrado contra el cardenal mexicano Juan Jesús Posadas Ocampo, en el aeropuerto de Guadalajara, el 24 de mayo de 1993. La tesis oficial, en ese entonces fue que al Cardenal «lo confundieron» con el «Chapo» Guzmán, un narcotraficante que en nada se parecía al Cardenal; sin embargo, fuentes como el Semanario de análisis -Proceso-, reporta que las últimas investigaciones coinciden con el cardenal Sandoval Iñiguez, quién califica el crimen como “homicidio de Estado”, porque aparecen implicados narcotraficantes y altos líderes políticos, que han gozado de casi 18 años de impunidad.

De acuerdo con el anterior registro, México sigue girando peligrosamente dentro de la órbita de la violencia que atenta contra sacerdotes y religiosos. Los casos anteriores obligan a abrir los ojos, y actuar con energía condenando los hechos, para que las autoridades investiguen -hasta el último esfuerzo empeñado-, y resuelvan los magnicidios que siguen sin sentencia o consignación del o los responsables. No obstante, lo que más se busca es advertir de los graves riesgos y amenazas constantes contra religiosos, para evitar casos trágicos en el futuro.

Sobre este punto, tenemos tres ejemplos reales en la actualidad:

El caso de zozobra e inseguridad que vive el Padre Alejandro Solalinde Guerra, Coordinador de la Pastoral de Movilidad Humana del Pacífico Sur de la Conferencia del Episcopado Mexicano (C.E.M.), quien ha recibido constantes amenazas por el trabajo que realiza como director del albergue para migrantes “     ubicado en Ixtepec, Oaxaca; consciente de su situación le ha dicho a su Obispo: “Aquí me matan, aquí me quedo. Ni muerto me sacarán del albergue”. La misma suerte de amenaza de muerte, es para el sacerdote Pedro Pantoja, Director del albergue Belén “Posada del Migrante”, ubicado en Saltillo, estado de Coahuila, México.

También, otro caso es el del Padre Martín Octavio García Ortíz, quién sufre una serie de injusticias y arbitrariedades por parte de representantes municipales, en la comunidad de San José el Progreso, Arquidiócesis de Oaxaca. De ahí que en la república mexicana no podemos admitir que delincuentes intimiden o asesinen a religiosos, simple y llanamente por el trabajo que desempeñan, resultado de su ejercicio ministerial. Por eso, al hablar de asesinatos de sacerdotes, hoy más que nunca, se deberá informar puntualmente a la opinión pública, para apremiar al gobierno mexicano y a los poderes públicos involucrados, para que se dediquen -en serio- a tratar de resolver el problema.

Y es que la NEOPERSECUCION DE SACERDOTES EN MEXICO, se presenta hoy, bajo un ambiente hostil, lleno de críticas acerbas, que se valen de “querellas ya superadas”, y que a decir de Monseñor Juan Navarro, Obispo de Tuxpan Veracruz, “ es un reflejo de la corrupción, de la mentira y de la situación social inmoral de las instituciones que determinan un desorden ético y social, que confunde a las personas, creando situaciones y comportamientos de violaciones de los derechos humanos y de violencia ”.

*  Periodista laico de Teotihuacán Integrante del Centro Católico Multimedial

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