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La inseguridad expulsa a los veracruzano

Una familia más ha pasado a formar parte de las estadísticas. Se trata de un matrimonio joven que se venía adaptando a las nuevas circunstancias que impone el clima de inseguridad, pero no pudieron más. «Nosotros hemos luchado durante todo la vida y hemos hecho un gran esfuerzo por sacar adelante a nuestros hijos. Desde que se vino toda esta situación de inseguridad tuvimos más cuidado en todos los aspectos. Pero cuando la delincuencia toca a la puerta de tu casa o hace sonar tu teléfono entonces te cambia la vida por completo. Ya no vuelves a ser el mismo».

Esta familia no soportó más la presión a la que estaba sometida y decidieron irse de Xalapa. Dejaron casa, familiares, la escuela de sus hijos, la seguridad laboral para buscar otros horizontes y comenzar de nuevo con todo lo que esto implica en medio de la crisis económica que está sacudiendo a nuestro país.

«Xalapa siempre fue todo lo que quisimos porque era una ciudad que te ofrecía lo que se necesita para sacar adelante a tu familia: trabajo, buena educación, tranquilidad, un clima estupendo, posibilidades culturales, etc. Pero esto ya se acabó y nos vamos con mucha tristeza».

Desgraciadamente la historia de esta familia se repite contantemente en muchas ciudades y comunidades de nuestro hermoso Estado de Veracruz. Se vive con la zozobra, el miedo, la angustia y la indignación, pues la inseguridad permea en el ambiente y se siente cada vez más como una fuerza amenazante.

Mientras se desgastan las fuerzas en discusiones estériles o en intereses particulares la delincuencia no pierde el tiempo para afinar sus mecanismos. A veces queda la sensación, parafraseando a Malthus y aplicando sus criterios en este tema, que la inseguridad está creciendo en proporción geométrica y la respuesta estratégica de las autoridades en proporción aritmética.

No podemos desconocer los esfuerzos que se están haciendo para enfrentar esta difícil problemática. Pero se requiere una respuesta más integral para impedir que siga creciendo este cáncer que cambia la vida de las personas, que destruye a las familias y que provoca la descomposición del tejido social.

Esperamos que la presente contienda electoral provoque una reflexión más profunda sobre estos retos que enfrenta nuestro país para no seguir posponiendo la solución de los problemas que tanta inestabilidad y sufrimiento están provocando en la vida de nuestro pueblo.

Pbro. José Juan Sánchez Jácome Director
Oficina de Comunicación Social Arquidiócesis de Xalapa

NÚM. 104 Xalapa, Ver., 13 de mayo de 2012

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