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Exhortación cuaresmal ante la violencia

Queridos hermanos, queridas hermanas: En estos días me he reunido con el Consejo Presbiteral (grupo de sacerdotes con quien el obispo trata los asuntos que se refieren a la organización y acción pastoral de la diócesis) y durante dicha reunión hicimos una reflexión en torno a los acontecimientos violentos que alteran la paz en nuestra región coahuilense, en el noreste mexicano donde nos encontramos y en todo el país. De manera particular el incremento de estos eventos en los últimos días en la ciudad capital de Coahuila, Saltillo. La frase de Jesús tomada del Evangelio de San Juan que encabeza esta exhortación, sintetiza lo que juntos, con el Consejo Presbiteral, reflexionamos, pues consideramos que momentos como estos tocan la conciencia de los discípulos de Jesús para ofrecer nuestro testimonio de fe en Él a toda la sociedad. Consideramos que no es hora de acobardarnos, de replegarnos y escondernos para ceder el paso a la violencia y al avance de la deshumanización de la sociedad. Nos anima tener presente la fe que caracterizó a San Pablo, quien aseguraba que nuestra fe es un tesoro que llevamos en nosotros y nosotras como en recipientes de barro, para que aparezca que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no de nosotros y nosotras (Cf. 2 Cor 4,7). Tiempos como los que nos toca vivir en Saltillo, en Coahuila y en todo el país, de ninguna manera deben destruir nuestro ánimo y abatir nuestra esperanza en Dios. Todo lo contrario, con la palabra de Jesús vibrando en nuestros corazones, entendemos de manera clara las actitudes valientes que Él nos pide asumir en momentos como los que vivimos ahora: «Ustedes son la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. «Ustedes son la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen dentro de un cajón, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así su luz delante de los hombres, para que vean sus buenas obras y glorifiquen a su Padre que está en los cielos (Mt 5,13-16). La Cuaresma que comenzamos este Miércoles de Ceniza, es un tiempo de conversión para prepararnos a celebrar el triunfo de Cristo sobre el mal y sobre la muerte durante las próximas fiestas de la Pascua que celebraremos en los días que llamamos Semana Santa. La Cuaresma es un tiempo propicio para que sacudamos nuestra cobardía e indiferencia ante acontecimientos que están dejando tras sí una estela de sufrimiento y muerte en Coahuila, la región noreste del país y en todo México. En estos días, el 21 de marzo próximo, precisamente dentro del espíritu del camino a la Pascua de Jesús que anima la Cuaresma, en el Parque Francisco I. Madreo de Saltillo, inauguraremos el Plan Pastoral de la diócesis. Por medio de él queremos ponernos como Iglesia Diocesana de Saltillo al servicio de la construcción de una sociedad justa y solidaria en esta región de México que abarca esta diócesis. El trabajo que empezaremos desde las parroquias, desde las rectorías y desde los sectores parroquiales, permitirá que nos encontremos con frecuencia, que reflexionemos juntos y juntas en los barrios, iluminados por la palabra de Dios y animados por los programas que han elaborado las Comisiones Diocesanas, con el fin de construir los caminos que nos lleven a la paz, dentro de los principios que sustentan el respeto a la dignidad y valor que tenemos los hombres y la mujeres como personas hijos e hijas de Dios. Permanezcamos unidas y unidos todas y todos en la oración por la paz, recurriendo de modo especial a la intercesión de la Virgen María. Para ello, que en las parroquias y rectorías se organicen momentos especiales de oración por la paz. A las monjas contemplativas, a los religiosos y religiosas, en sus comunidades y en las obras que dirigen, como por ejemplo los colegios, les pido que de modo especial dediquen momentos a orar por esta intención. Pido a los sacerdotes de la diócesis que a la oración colecta en todas las misas, añadan la oración colecta para las misas en tiempos de desorden del MISAL ROMANO, PÁG 761. Les bendigo a todos y todas en esta diócesis, sin distinción de credo y les ofrezco un abrazo, de modo especial, a quienes están padeciendo en carne propia y en su familia las consecuencias de la violencia. Saltillo, Coahuila, 8 de marzo de 2011 + Raúl Vera López, O.P. Obispo de Saltillo

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