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AMLO: ¿QUÉ SIGUE?

A reserva de que lo analicemos juntos –mis adorables lectoras, nuestros espléndidos lectores, y este servidor- no dejo de encontrar un parecido sensacional entre Muamar Gadaffi, Hosni Mubarak, Baby Doc y López Obrador. Todos ellos despiden un cierto tufo a mesianismo, se sienten iluminados, se perciben como bordados a mano por el Olimpo y, además, se consideran algo así como los “non pelustra”, razón por la cual, la humanidad les debe su existencia. PERCEPCIONES Y REBOTES Desde El Universal, mi compañera Laura Islas recopiló una serie de opiniones en torno a la “renuncia alternativa” de Andrés López a su tercer o cuarto partido que le ha dado asilo político. Desde luego, no falta quien –desde el interior del PRI y el exterior del PRD- le ruegue al tabasqueño que se quede; otros, imploran las bondades de Huichilopoztli para que ya no regrese. Los políticamente correctos han declarado a los medios, que es “conveniente” que reconsidere. A Alejandro Encinas le tocó danzar con la menos agraciada en el convivio. Es decir, le tocó bailar con la más fea, bajo las mismas condiciones de ridículo público que, en su momento, tuvo que pasar Juanito. Sin embargo, el H. Pastor Negriamarello, cada vez más descafeinado -a fuerza de los bandazos del Peje- tenía, necesariamente, que decir que la decisión de su patrón alternativo “no abona a la unidad de nuestro partido y del proyecto de la izquierda”. Pero, adicionalmente, reveló lo que ya era un secreto a voces, Muamar López no le comenta a nadie sus decisiones, es él y su circunstancia. El equilibrismo de Marcelo Ebrard lo podría llevar al Cirque du Soleil. Conservando su estilo muy echeverrista, la respuesta fue algo como “sí, pero no; y no, pero sí”, y en caso de duda, todo lo contrario. La genialidad se convirtió en perogrullada. La decisión de Baby Doc López “debe preocupar a la izquierda mexicana”. ¡Magazo! Aunque también, nos parece, preocupa mucho más al PRI y a Enrique Peña. Claro está que don Marcelino expresó sus mejores deseos de un pronto acuerdo, enviándole al Peje la bendición urbi et orbi, todos los auxilios espirituales y la bendición Papal, a manera de extremaunción política. Chucho Ortega ya no quiere queso, lo que ansía, reclama, proclama, suplica, ruega e implora, es simple: ¡que alguien le haga caso y lo obedezca, por lo menos hasta que deje la presidencia del PRD! La consulta de la discordia fue el tema que, para variar, López Obrador mandó al diablo. Claro que don Chucho exigió formal y respetuosa obediencia. La duda salta: ¿usted cree que el Peje será un militante obediente? Yo lo dudo mucho. Por su parte, Chucho Zambrano, sigue chorreando ingenuidad, argumentando que la Comisión Política perredista “no le otorgará licencia temporal a López Obrador, porque dicha figura no existe en los estatutos”; por lo mismo le “sugirió” al Peje presentar su renuncia. Y actuando como otro iluminado, Zambrano pontificó y habló ex cathedra: o se es o no se es… se quiere o no al PRD, no hay términos medios”. Probablemente, el Peje no pueda dormir después de tal consigna. Yeidckol Polevnsky, senadora perredista que dice no pertenecer a ningún partido, y Luis Walton, beneficiario senador de Convergencia, evidenciaron su reduccionismo galopante. La primera dijo que “a la hora de las definiciones: absoluta e incondicionalmente es con Andrés”. Y el segundo resumió: “no” a la alianza con el PAN. Irán solamente con Alejandro Encinas. Es decir, Convergencia le pone ahora un segundo apretón de dedos en la puerta al jefe Encinas. JAQUE AL PRI En un primer escenario, al PRI se le complica el 2012, pues Peña Nieto no tiene la fuerza suficiente como para derrotar a una, cada vez, más viable alianza de la izquierda real, respetuosa y democrática con el panismo mexiquense. A mayor abundamiento, la herencia de Beatriz Paredes está a la baja y Humberto Moreira no acaba de salir de las bravatas clásicas de todos los inicios del reinado tricolor. Resulta muy complicado para Andrés Manuel contender por la Presidencia en el 2012. En un sentido primario, porque ni el PT ni Convergencia, cuentan con la plataforma electoral, la estructura, la estrategia y la maniobrabilidad requerida para una elección presidencial. Vamos, ni siquiera tienen capacidad de cubrir la totalidad de las casillas. Por otro lado, aunque el PT, el PVEM y Convergencia lanzaran a López en una intentona de alianza de izquierda, el problema para todos ellos en su causa, se encuentra en la tremenda división ideológico-conceptual –además de las tribus consabidas- que presentan hacia el interior. Y ahora que la pelota está en la cancha de Alejandro Encinas, el dilema es que, su patrón tabasqueño lo dejó “colgado de la brocha” –“hanging up from the brush”, para nuestros lectores globalizados- y el resultado es fácilmente previsible: si se echa para adelante y prosigue en la campaña por el Edomex, no contará con el respaldo de Hosni López Obradorak. Si se echa para atrás, la quemada hacia el interior del PRD, será terrible; además de evidenciar –como si nadie lo supiera- que su verdadero amo ha abandonado las filas perredistas. Y como profetiza el benemérito filósofo Enrique “el perro” Bermúdez: “la pelota está en el aire! Yo sólo agregaría: ¿qué sigue Andrés Manuel?

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