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“Quieren indígenas participar en la construcción de la paz en México”:

Durante la pasada VII Asamblea Nacional de Pastoral Indígena (ANPI), los sacerdotes y agentes pastorales de las comunidades autóctonas del país analizaron la situación actual que padecen los indígenas y, a la luz del Bicentenario de la Independencia y de la Revolución en México, manifestaron sus inquietudes que las autoridades y la sociedad mexicana deben atender en la promoción y autonomía de los pueblos nativos de América. Mons. Fransicso Escobar Galicia, obispo de Teotihuacán y presidente de la Dimensión de Pastoral Indígena de la Conferencia del Episcopado Mexicano recogió estas inquietudes de cerca de cien sacerdotes indígenas y de agentes pastorales provenientes de comunidades Náhuatl, Mazateco, Tsotsil, Totonaco, Nahñu-Otomi, Zapoteco, Maya, Tlapaneca, Mazahua, Mixteco y Zoque; en entrevista comparte su visión sobre la cuestión indígena en México: Monseñor Escobar, ¿cuál fue el tema de la Asamblea de Pastoral Indígena? ¿El Estado mexicano actual sigue marginando a las comunidades indígenas? El tema de la VII Asamblea se centró en “El aporte que los pueblos indígenas hacen a la paz en nuestra patria”. El comunicado final de la VII asamblea de pastoral litúrgica expresa el sentir de los indígenas que participaron en nuestra asamblea de 2011, la cual se centró en el tema de la construcción de la paz en nuestro país. Los indígenas nos han participado la riqueza de sus diversas culturas y nos comparten su experiencia para crear procesos de reconciliación. Los indígenas, lejos de tener un deseo de venganza contra quienes los desprecian, quieren enseñar a todos los mestizos, cómo ser hermanos, cómo ser comunidad y cómo podemos, todos los mexicanos juntos, edificar la paz en nuestro país. En cuanto a la actitud del Estado Mexicano, considero que no existe una única posición oficial del Estado ante la realidad indígena. Desde luego si ellos [los indígenas] responden a esta pregunta, sí se sienten marginados, aún no sienten que estén con todos en la mesa, muchos de ellos piensan que el Estado quisiera terminar con ellos, desparecerlos, tendrán sus razones para pensar y opinar así. Si bien hay fuertes espinas que hieren a las comunidades originarias, también hay hermosas flores, pues hay personas concretas que, en los diversos niveles de gobierno, sí apoyan a los indígenas, aunque hay otras personas que no lo hacen. Por lo general, los indígenas piden al gobierno federal que trabaje subsidiariamente en las labores de atención a las culturas indígenas y no sustituyendo lo que ellos mismos pueden y deben hacer. Por ejemplo, los indígenas esperan que los proyectos sociales del gobierno federal y de los gobiernos estatales no pretendan sustituir la responsabilidad propia de los indígenas adultos. Por otro lado, es unánime el deseo de los indígenas de que el gobierno, a todos los niveles, respete los usos y costumbres de las etnias indígenas y respeten sus territorios y modos de cultivo de la tierra. Urge que respetemos todos a las culturas indígenas y respetemos sus territorios, usos y costumbres. Los indígenas constituyen una gran riqueza cultural y social para el país y la identidad indígena incluye su relación con la tierra, con su territorio, con sus recursos naturales. Muchas veces los hemos visto como parte del folclore de nuestra patria, una reserva. Monseñor, hace un par de semanas ha fallecido el obispo Samuel Ruiz, identificado con las causas indígenas ¿cuál es su opinión sobre la aportación que Mons. Ruiz García hizo a la cuestión indígena? ¿Cómo y qué actitudes con los marginados pueden ser ejemplo para los miembros de la Iglesia? Considero que Mons. Samuel Ruiz hizo una enorme aportación a la causa indígena, que fue el resultado de un largo proceso de 40 años al frente de la diócesis de san Cristóbal de las Casas. Don Samuel impulsó la defensa de derechos humanos de los indígenas, sus derechos culturales, trabajó en los procesos de reconciliación, de justicia y de paz, en los Acuerdos de San Andrés, realizando también el papel de intermediario en el conflicto zapatista; llevando a cabo una coordinación pastoral de atención a las comunidades de las distintas etnias en su territorio diocesano, etc. Don Samuel encarnó el evangelio siendo cercano a los indígenas, conociendo y amando esas culturas, conociendo sus idiomas, asumiendo la suerte de ellos, caminando con ellos y dándoles voz. Esas actitudes de don Samuel son ejemplares no sólo para los obispos, sino para todo mexicano. Siguiendo el ejemplo de don Samuel, estoy convencido de que todos los mexicanos valoraremos y amaremos a nuestros indígenas cada día más y así podremos forjar un México más unido. La herencia y el legado de Don Samuel quedan para ser retomados hoy por nosotros, de hecho creo que así lo está haciendo Mons, Arizmendi. Los modos pueden ser diversos, pero existe un compromiso. Hoy se requiere un a conversión pastoral de todos hacia esta causa, la omisión muchas veces no es voluntaria ni querida, para entender a los otros hay que vivir con ellos, desde ellos. En el Pronunciamiento de la VII ANPI se pide acabar con la “dependencia neoliberal esclavizante” ¿en qué consiste esto y cómo, desde la Iglesia, se puede trabajar para que las comunidades indígenas resuelvan este problema? La vida social y económica propia de los indígenas se fundamenta en una visión del hombre como ser comunitario, no como individuo que busca satisfacer sus ambiciones personales. El pensamiento neoliberal es esclavizante del individuo porque alimenta la idea de que el individuo debe consumir bienes y servicios, mediante una economía de mercado, para satisfacer no sólo sus necesidades básicas, sino sus ambiciones personales. El lucro, la ganancia, la competitividad y la descalificación del otro, el tener por encima del ser son los modos que marcan el pensamiento neoliberal. Los indígenas no piensan culturalmente en términos de ambición, sino en términos comunitarios. Los indígenas consideran que el neoliberalismo alimenta la ambición de muchas personas que buscan desplazarlos de sus territorios con fines de lucro y reducen la importancia de las culturas indígenas a meras expresiones de folklore, que se convierten en instrumentos de consumo turístico. Los indígenas no son curiosidad mexicana, sino culturas que tienen derecho a seguir existiendo y continuar fortaleciéndose. Ellos no necesitan un modelo impuesto desde fuera, ellos lo tienen y les ha funcionado por mucho tiempo, somos nosotros que deberíamos copiar lo que ellos hacen. La Iglesia como la sociedad civil, debe acompañar los procesos que ellos van realizando, estar en sus luchas siempre pacificas. Algo que todos podemos hacer es adquirir sus productos artesanales. En el documento se habla del despojo de tierras mexicanas y recursos de comunidades indígenas ante intereses de empresas trasnacionales ¿en dónde sucede esto? ¿qué acciones se están tomando para proteger los intereses de las comunidades propietarias originales? Los indígenas nos han compartido que en diversos lugares del país, de Norte a Sur, se han dado estos fenómenos. Nos han dicho que al menos en el estado de Oaxaca hay más de 300 lugares que han sido concesionados a empresas extranjeras y nacionales. Antiguamente ahí había presencia de comunidades indígenas. Nos han compartido también que en el estado de Chiapas también hay al menos 26 zonas concesionadas a mineras extranjeras. Entre las acciones para proteger los intereses de las comunidades indígenas, estos reciben continuamente apoyo de diversas asociaciones civiles que les acompañan en la defensa de sus causas. También hay muchos párrocos y sacerdotes indígenas que han ido acompañando a las comunidades indígenas en la defensa de sus territorios, no sin recibir amenazas. La dimensión de pastoral Indígena no tiene una acción concreta, pues su misión no es esa. Queremos acompañar a los indígenas desde la iglesia, pero la actividad nos rebasa, gracias a Dios que hay asociaciones civiles que apoyan. ¿De qué manera se trabaja por la adecuación de los ritos litúrgicos a las necesidades de las comunidades indígenas? ¿el sacerdote requiere de un permiso particular para celebrar en el idioma de la comunidad? Cada obispo diocesano que tiene presencia indígena en su diócesis toma iniciativas de trabajo de pastoral litúrgica, donde se deben realizar trabajos de traducción de los ritos eclesiásticos y la debida inculturación de signos de las culturas originarias en los ritos de sacramentos. En cada diócesis y según cada cultura, se pueden inculturar signos de culturas indígenas que sean compatibles a la esencia del rito romano, por ejemplo, el empleo de ritos de purificación en momentos penitenciales, las danzas de ofrendas al momento del Ofertorio, signos originarios de adoración en momentos que sean propios dentro del rito romano, etc. Sin embargo, la edición oficial de ritos inculturados requiere la debida aprobación no sólo de la Conferencia del Episcopado Mexicano, sino de la Sagrada Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. En cuanto a las celebraciones en los idiomas de cada comunidad, los obispos diocesanos establecen las disposiciones que juzgan convenientes para atender a las diversas comunidades indígenas de su territorio diocesano. ¿En cuáles idiomas indígenas está traducida la Biblia? ¿En cuáles lenguas autóctonas es válida la celebración de los Sacramentos? Hay traducciones de la Biblia en casi todos los idiomas indígenas del país, pero sólo algunas de esas traducciones han sido realizadas por católicos. Entre las Biblias traducidas por católicos están la Biblia en tzotzil, el tzeltal y el maya. Las lenguas indígenas en el país aprobadas por Roma sólo es la rarámuri y tuvo un tiempo de experimento la maya. Están en Roma, aprobadas por la CEM, la tseltal y la tsotsil, esperando su “recognitio” final.

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