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San Francisco de Sales, patrono de los Comunicadores Católicos.

En el reino de Saboya, entre las ciudades de Francia, Italia y Suiza, nace el 21 de Agosto de 1597 un pequeño que fue bautizado con el nombre de Francisco Buenaventura a honor de su madre. De padres católicos, Francisco a corta edad comienza una vida llena de amor, confianza y entrega total a Dios; le gustaba visitar el templo de aquel lugar, rezaba mirando hacia el altar y gustaba de ayudar a los pobres. Todos, quienes lo conocian, decían que había recibido el don de la Magnificencia, que consiste en un gusto especial por dar con gran generosidad. Desde pequeño, Francisco descubre su vocación como predicador de la palabra de Dios, vocación que motivo su madre Doña Francisca quien le enseñaba el catecismo y le narraba bellos ejemplos religiosos, que él iba corriendo a contárselos a sus amigos y conocidos, pero de tal manera que ellos quedaban maravillados y esperaban con ansia el siguiente relato. Durante la época de su prímera formación, Francisco decide realizar y meditar cuatro propósitos los cuales cumpliría a lo largo de su vida. 1.Cada mañana y cada noche, realizaría unas oraciones. 2.Al pasar al frente de una Iglesia visitar al Santísimo Sacramento , si alguna razón grave se lo impidiese. 3.Ayudar siempre y en toda ocasión que le fuera posible a los pobres y necesitados. 4.Leer libros buenos, especialmente vida de santos. Al llegar a la juventud, Francisco se convence de entregar su vida a Dios, pero al verse confrontado por esta creencia ante su padre, decide estudiar la carrera de derecho combinándola con las artes de la Iglesia y el deporte. El joven Francisco estaba lleno de cualidades como la paciencia, la obediencia, el apego incesante a la vida religiosa y dedicación en el estudio. Pero probablemente el único problema que tenía era la Ira, defecto o virtud con la que tendría que luchas durante 19 años. Pasado el tiempo fue ordenado sacerdote el 18 de Diciembre de 1593 a los 26 años de edad, a pesar de la negativa de su padre. Es en este momento de su vida donde Francisco de Sales descubre su don como escritor. Para poder llegar a todos los lugares de la comunidad que el Obispo le había encomendado, comenzó a escribir una serie de panfletos en los que exponía la doctrina de la Iglesia. Tales escritos se convirtieron en lo que ahora conocemos como las “controversias”. A la muerte del Obispo de Granier, que le había ayudado durante toda su vida religiosa, él toma su lugar para gobernar aquella diócesis. Años atrás había sido instruido y se había convertido en Obispo coadjutor por lo tanto no le fue difícil ocupar este nuevo trabajo. Durante su vida como Obispo escribe “Instrucción a la Vida Devota” y el “Tratado del Amor de Dios”. El 28 de Diciembre de 1622, después de una larga estancia en la ciudad de Lyon, el obispo de Annecy muere en una humilde casita en la que reposaba de los crudos inviernos de ese año. Se da testimonio de que la última palabra pronunciada antes de morir fue “JESÚS”. Al día siguiente de la muerte de Francisco de Sales la cuidad entera fue desfilando ante el cuerpo de su Obispo. Era tanto el deseo de sus feligreses de estar cerca de él que era casi inevitable moverle del lugar para embalsamarle. Al llegar su cuerpo a la ciudad de Annecy, es inmediatamente sepultado. No tardó mucho tiempo después de su sepultura, que comienzaron a suceder varios milagros por la intercesión del Santo de Sales. La Santa Sede dio inicio al proceso Beatificación en el año de 1626. Diez años después es exhumado el cadáver del Santo y para sorpresa de los presentes lo encontraron completamente igual que como lo había sepultado. Se cuenta también, que de su tumba se alcanzaba a percibir una agradable fragancia. En el año 1661 el Obispo Francisco de Sales fue batificado por el Papa Alejandro VII y en 1675 fue canonizado por el mismo Alejandro VII . Sus escritos y sermones fueron considerados como geniales por el Papa Pio IX, lo que le llevó a nombrarlo “Doctor de la Iglesia”. San Francisco de Sales quien fue conocido como “Doctor de la Amabilidad” en 1923 fue declarado patrono de los periodistas y de los escritores católicos.

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