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La Columna del Obispo: Atentado en Tucson

1. El sábado 8 de enero de 2011 por la mañana, en un acto público -“El Congreso en tu esquina”-, convocado por la congresista demócrata Gabrielle Giffords ((esposa del astronauta Mark Kelly), en el estacionamiento de un supermercado en la ciudad de Tucson (Arizona), Jared Lee Loughner, joven perturbado mental de 22 años y adicto a la marihuana, disparó contra 20 personas, dejando sin vida a 6 e hiriendo a otras 14 víctimas, entre las cuales está la Congresista que resultó herida en la cabeza. Entre las 6 personas que perdieron la vida se encuentra el juez federal de distrito John Roll, y una estudiante de nueve años de edad, junto a otras cuatro personas. El asesino utilizó una pistola semiautomática, modelo Glock 19 de 9 milímetros, austríaca, dotada con un cargador de 33 proyectiles. 2. Este hecho ha provocado gran conmoción en los EE. UU. y ha dado lugar a reacciones diversas, que se pueden clasificar en dos líneas: una de solidaridad con las familias de las víctimas y otra de rechazo y condenación de la violencia. En cuanto a la primera, se pueden destacar las manifestaciones de personas que se han estado acercando hasta la oficina de la congresista Giffords a dejar mensajes escritos a mano; igualmente muchas personas han colocado ramos de flores y veladoras en el lugar de la masacre. Diversos grupos religiosos han tenido celebraciones en memoria de las víctimas. 3. Respecto a la denuncia de la violencia algunos comentaristas en los medios la han atribuido a la polarización del discurso de los partidos políticos, especialmente de los republicanos que han estado haciendo fuertes críticas al gobierno del Presidente Obama; esto puede haber motivado que la mente perturbada de Jared Lee Loughner lo llevara a perpetrar la tragedia, pues posteriores investigaciones han demostrado que tenía planeado el asesinato de la Congresista. 4. Sarah Palin, ex gobernadora de Alaska y lideresa del Tea Party, grupo radical ultraconservador, replicó a las acusaciones advirtiendo de no incitar al odio a su grupo con “libelos de sangre”, es decir, con calumnias y acusaciones de tener las “manos manchadas de sangre”. Sin embargo, en su página web aparecía el nombre de Giffords (y de otros representantes demócratas) inscrito en una diana. 5. La polarización política y un discurso corrosivo en los Estados Unidos han llegado a niveles preocupantes, en especial en Arizona, donde la cuestión de la inmigración suscita fuertes debates. Los liberales y los conservadores suelen culparse de todos los problemas en el País unos a otros. La derecha, en particular, había comenzado a usar un discurso destinado a crear miedo, lo que alienta un clima de violencia. 6. A raíz del tiroteo, el debate también se ha planteado en el posible efecto de la portación de armas. Arizona, Alaska y Vermont son los únicos estados donde se han aprobado leyes estatales que consideran un derecho constitucional portar armas, lo que permite a los residentes obtenerlas con mayor facilidad y portarlas en lugares públicos. 7. Cuatro días después de la masacre, el 12 de enero de 2011, en el Centro Mc Kale, de la Universidad de Arizona, en Tucson, en la ceremonia realizada en honor de la Congresista Gabrielle Giffords y todas las víctimas del atentado, el Presidente Barak Obama, después de visitar a los heridos, pronunció su discurso ante una audiencia de 14.000 personas en el centro McKale de la Universidad de Arizona y otras 10.000 que no pudieron entrar en el pabellón. Un discurso que conmovió a toda la nación y que fue calificado por la prensa americana como el mejor discurso de Obama desde que fue electo para ocupar la Casa Blanca. 8. Un discurso cálido, emotivo, salido del corazón, en un lenguaje claro, directo, con un mensaje para todo el pueblo americano de los EE. UU., de gran trascendencia en el contexto que vive el país. Este discurso le ha permitido al Presidente recuperar su imagen y recobrar el liderazgo y la esperanza despertada en muchos durante su campaña para su elección. En los 32 minutos de duración, Obama consiguió ahuyentar la división y el odio, haciendo aflorar lo mejor de esta nación: su optimismo, la confianza en sí misma, su fe en el porvenir, su envidiable capacidad de reconciliación. 9. El discurso debe ser leído íntegro porque no tiene desperdicio (se puede leer en español en el blog de Daniel Fernández: www.danielfernandez.es/?p=844) Empezó expresando el dolor por la tragedia y haciendo un homenaje a las víctimas; describió los rasgos más positivos y el testimonio de amor a su patria de quienes perdieron la vida; invitó a no utilizar la tragedia para atacarse unos a otros y a usar un lenguaje conciliador y no hiriente; hizo un llamado a reflexionar sobre los propios actos y actitudes que se tienen hacia los demás, sobre las prioridades de la nación y la necesidad de recobrar los valores morales. Concluyó exhortando a pensar en sus hijos para “que les leguemos el Sueño Americano a generaciones futuras” y haciendo un llamado a la unidad de todos los ciudadanos americanos: “Creo que aun con todas nuestras imperfecciones, estamos llenos de bondad y decencia, y que las fuerzas que nos dividen no son tan poderosas como las que nos unen”. 10. Leyendo este discurso he pensado en la situación que vivimos en nuestro país y en que, no obstante que es muy diferente el contexto social y político que se da en ambos países, el discurso del Presidente Barak Obama debería servir de inspiración a nuestros políticos para que comprendan lo que significa el liderazgo y el servicio que se debe prestar al pueblo que los elige para su conducción hacia una sociedad más justa y fraterna.

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