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Antidoping, medida eficaz para reducir delincuencia e inseguridad.

Como medida de prevención ante el incremento del consumo de drogas en la sociedad mexicana, la Iglesia Católica, a través de la Comisión Episcopal para la Pastoral Social, promueve la implementación del antidoping -mediante la aplicación del dispositivo Durg Self Test- que puede ser utilizado por las familias, en los centros de trabajo, en las escuelas y en las penitenciarias. El secretario adjunto de esta comisión, el Dr. Pedro Arellano, explicó que se trata de una sencilla prueba que proporciona resultados científicos sobre el consumo de estupefacientes. Esta medida se utiliza en algunas ciudades de los Estados Unidos, Canadá y Puerto Rico, donde gracias a su aplicación se han reducido hasta en un 15 por ciento las adicciones. Indicó que el dispositivo sería un instrumento muy útil para reforzar el trabajo familiar en cuanto a la prevención del delito, ya que los padres podrían verificar de manera temprana si sus hijos tienen algún problema de drogadicción, y darles acompañamiento para que puedan superarlo. El Dr. Arellano destacó que la Iglesia Católica ve con buenos ojos esta medida porque constituye un mecanismos eficaz de prevención. “Es preocupante que todos los esfuerzos y programas van encaminados a combatir el trasiego y la venta de drogas, y no a reducir los índices de consumo”, lamentó. Aclaró que el interés de la Iglesia es unirse a los esfuerzos gubernamentales para prevenir eficazmente la delincuencia y la inseguridad que se generan a partir de las adicciones, y por eso considera que el antidoping es una “necesidad, una urgencia social en México”. La implementación de esta medida ha sido cuestionada por algunos sectores, pues la consideran violatoria de los derechos humanos. Al respecto, el Dr. Arellano señala que lo que busca la Iglesia es implementar el uso pacífico de esta prueba, respetando a toda costa la dignidad humana. “Lo que no puede negarse es que constituye un instrumento comprobadamente efectivo. Hemos realizado tres pruebas piloto por más de un año en la Ciudad de México, Querétaro y Monterrey, con el resultado de que en los ‘grupos muestra’ se ha reducido casi a la mitad el índice de consumo y, por tanto, el índice delictivo”, expresó. Es por ello que estamos dispuestos a contribuir en la difusión del uso del dispositivo a través de los grupos pastorales de catequesis, juveniles, familia y penitenciaria, entre otros. Señaló que ya hay algunas cadenas farmacéuticas dispuestas a importar y distribuir el test a precios que oscilan entre 60 y cien pesos; sin embargo, para poner en marcha el proyecto también se requiere del interés de las autoridades gubernamentales y de algunas reformas a la Ley Federal de Normas Mínimas y la de Ejecución y Sanciones Penales del Distrito Federal. “Lo ideal sería, por ejemplo, que se ponga como requisito de ley, para que una persona obtenga su libertad anticipada, que éste no dé positivo al consumo de drogas. Eso automáticamente bajaría el consumo al interior de las cárceles”, explicó. “Pese a que científicamente está comprobada la efectividad del dispositivo antidoping, hay resistencia en muchos legisladores y líderes gubernamentales para que pueda aplicarse en centros educativos y penitenciarios, alegando que sería violatorio para los derechos humanos, cuando esa posición sólo permite que se siga vendiendo drogas”, apuntó el Dr. Pedro Arellano. Reiteró que la Iglesia está en toda la disposición de ayudar no sólo en la difusión del uso del test, sino en la parte de la recuperación, ofreciendo el apoyo de instituciones que dan tratamiento a las personas que enfrentan este tipo de problemas.

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