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Iglesia contra matrimonios de caricatura

ZOILA BUSTILLO En el mundo actual, donde cada vez más fuerzas se suman a ideologías e intereses contrarios a la estabilidad del matrimonio y de la familia, la ayuda de Dios es necesaria para perseverar y mantenerse firmes dentro del sagrado sacramento del matrimonio, recordando siempre, los esposos, que “no son ya más dos, sino una sola carne; por lo tanto, lo que Dios unió, no lo separe el hombre” (Génesis 2:24). El propósito del matrimonio, de fomentar el compromiso, la confianza, la fidelidad y la cooperación entre el hombre y la mujer, no es fácil de alcanzar en una sociedad que desconoce los valores de este sacramento, y por ello el movimiento católico Encuentro Matrimonial Mundial trabaja en el fortalecimiento y renovación del mismo. “En medio de este mundo que fabrica matrimonios de caricatura, nosotros buscamos que las parejas sacramentadas tomen conciencia de la importancia de su relación, la vivan, la profundicen y se afiance cada vez más el matrimonio entre hombre y mujer, como verdaderamente lo conocemos”, manifestó el P. Amadeo Pedroza, coordinador Eclesial de este movimiento en la Arquidiócesis de México. “Para los católicos, el matrimonio es un sacramento. Una unión permanente, fiel y amorosa que refleja el amor del sacrificio de Cristo por nosotros; a través del matrimonio podemos recibir la gracia de Dios”, recordó el sacerdote. Enfatizó que estos son los conceptos que se busca reafirmar a través de Encuentro Matrimonial contra aquellas leyes creadas por intereses políticos y económicos que van en sentido opuesto al matrimonio, como Dios lo instituyó. Renovar para vivir Renovar y reavivar los sacramentos del matrimonio y el sacerdocio son los objetivos de esta asociación creada en España en 1965 por el sacerdote jesuita Manuel Calvo, y ampliada por su compañero de congregación en Estados Unidos el P. Chuck Gallahger. Bajo el lema “Nosotros creemos en el matrimonio”, sacerdotes y esposos desarrollan una relación inter sacramental para trabajar por los valores de la familia, constituida a partir del matrimonio como Dios lo ha establecido, “y reafirmamos esa institución a pesar de todas las corrientes en contra”. Por su parte, el coordinador diocesano del movimiento, José Alberto Villaseñor, destacó que Encuentro Matrimonial Mundial busca ser “una luz” en medio de una sociedad que procura una cultura de la muerte con la aprobación de leyes como las del aborto, las bodas homosexuales y la eutanasia.“Queremos ayudar a formar matrimonios más sólidos, que contagien a otros, y con ese objetivo les ofrecemos la oportunidad de encontrar el camino para enfrentar la vida juntos, teniendo a Dios como centro, y así lograr una relación plena y renovada”. 48 horas para “encontrarse” La fórmula inicial para lograr esta renovación es el retiro de “Fin de Semana” que toman los matrimonios y los sacerdotes, durante el cual adquieren conciencia de su relación, la renuevan y fortalecen para permanecer juntos y fi eles pese a los problemas. Son 48 horas para descubrirse, para “encontrarse” como parejas, para tomar conciencia de su pertenencia del uno al otro, y acentuar el sacramento del matrimonio. “Es una bellísima y reveladora experiencia”, describió el P. Pedroza, al hablar sobre el Fin de Semana. Explicó que durante esta experiencia –que se da en un ambiente de recogimiento-, matrimonios, sacerdotes, religiosas y religiosos se comunican a través de reflexiones y diálogos para aprender a conocerse, revisar su relación matrimonial o consagrada, su relación con Dios y con el mundo, ejercitándose en un método práctico. El Fin de Semana es orientado por un sacerdote y tres matrimonios formadores, quienes brindan a los esposos las herramientas para que puedan comunicarse, aprendan a escucharse y no sólo oírse. En tanto, los religiosos reflexionan sobre su relación hacia la Iglesia y su comunidad, explicaron José Alberto Villaseñor y su esposa Marilú, quienes tienen 17 años de feliz “encuentro”. La base para “encontrarse” es aprender a comunicarse, olvidarse de que en el matrimonio ‘ni todo el amor ni todo el dinero’… pues “la ganancia es conocer a Dios, salir del Fin de Semana renovados, amándonos como pareja”, enfatizaron. Los encontrados Martín y Candy Zapata tienen seis años de haberse “encontrado” verdaderamente como matrimonio. “Tenemos 18 años de casados, pero nuestra vida juntos se divide en dos partes: antes y después del Fin de Semana. Ha sido como volver a empezar el noviazgo”. Hace tiempo, aunque no muy convencido, Martín llegó a Encuentro Matrimonial para complacer a su esposa. “Pero al vivir la experiencia, me di cuenta que era yo quien más lo necesitaba para tener una relación de esposos más plena, más abierta, para vivir la plenitud del matrimonio en medio de las diferencias naturales”. “Aprendimos a pelear, a discutir, pero sobre todo, yo aprendí a escucharla con el corazón porque antes sólo la oía. Nuestra relación ahora tiene colores vivos, porque sabemos que el sacramento del matrimonio es una manifestación viva de lo que es el amor de Cristo, y que si estamos pegados a Él, es más seguro que no nos equivoquemos”, refiere Martín. Candy lo apoya y asegura que otro logro ha sido aprender a compartir, “porque el amor no es amor hasta que no se comparte”. Por eso, ambos realizan su apostolado coordinando el movimiento de Encuentro Matrimonial Mundial en la V Vicaría Episcopal de la Arquidiócesis de México. Aunque muchas veces son criticados por dejar de lado la “vida social”, para Martín y Candy eso es algo que no les preocupa, pues ahora su satisfacción más grande es ver cómo muchas parejas se encuentran y encuentran a Cristo tras su Fin de Semana, al que llegan prácticamente con una relación destrozada. Al referirse a esta experiencia, destacan la importancia de aprender a profundizar en la comunicación para conocer los verdaderos sentimientos que nos quiere transmitir nuestra pareja, que muchas veces son de miedo, frustración o agobio. Al “encuentro” Ante los ataques que sufren el matrimonio y la familia por la aprobación de leyes como la del llamado “divorcio exprés”, los coordinadores de Encuentro Matrimonial Mundial en la Arquidiócesis de México dieron a conocer que ha iniciado una campaña de reclutamiento para que más parejas se “encuentren” y puedan renovar y reavivar su sacramento. Actualmente, unos 400 matrimonios viven cada año la experiencia del Fin de Semana, pero el objetivo es volver a aquellas épocas en que los asistentes prácticamente triplicaban este número, y los valores eran más importantes que la moral relajada que se pretende imponer en la sociedad moderna, expresó Villaseñor. “Vamos a realizar un intenso trabajo de pesca, en las parroquias, en las escuelas, de persona a persona, en todos los lugares, porque somos un arma para trabajar por los valores del matrimonio y la familia”, apuntó el padre Pedroza. Encuentro Matrimonial Mundial tuvo sus inicios en México en 1974; actualmente está en 92 ciudades pertenecientes a 17 arquidiócesis, 41 diócesis y una prelatura. En la Arquidiócesis de México tiene presencia en las ocho vicarías episcopales. Después del Fin de Semana, las parejas “encontradas” forman comunidades de apoyo que se reúnen una vez al mes para tomar talleres espirituales y de comunicación, así como para compartir en unión de fe y oración sus experiencias de vida y hacer su apostolado proyectando su relación a los demás.

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