CCM

Condena el arzobispado de México la violencia

La Arquidiócesis de México lamenta y condena el cobarde asesinato del joven Antonio Equihua Peralta, secuestrado en esta capital y manifiesta, además, su profunda preocupación e indignación por la cotidianidad violenta y criminal en Durango en medio de la cual, la semana pasada, trataron de amedrentar al señor Arzobispo, Mons. Héctor González Martínez. Por ello, hace un enérgico llamado a frenar este deplorable clima de violencia que deja en evidencia la falta de respeto por la vida humana y la descomposición social que día a día va creciendo de modo incontenible dando lugar al horrendo panorama de crimen y violencia que aqueja al país. Para comprobarlo bastan estos dos ejemplos: la primera, el cobarde asesinato del menor Antonio Equihua Peralta, secuestrado en la capital del país; y, la segunda, la amenaza a punta de pistola al arzobispo de Durango, Mons. Héctor González Martínez, quien en fechas recientes denunció la impunidad con la que vive uno de los principales capos de las mafias mexicanas y la indolencia de las autoridades. La Iglesia Católica no ha cesado de lamentar y repudiar estos acontecimientos; de condenar enérgica y tajantemente la violencia; de rechazar las acciones del crimen organizado y toda forma de agresión contra gente inocente. La Iglesia tiene la obligación de recordar que el derramamiento de sangre es contrario a las enseñanzas de Cristo y a los más elementales derechos del hombre, como son el respeto a la vida, la dignidad humana y a la libertad.

Share:

Leave a reply