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Herencia Sacerdotal

Benedicto XVI aboga con ímpetu a favor del Año Jubilar Sacerdotal, que inicia para el próximo 19 de Junio de 2009, con el fin “ayudar a percibir cada vez más la importancia del papel y de la misión del sacerdote en la Iglesia y en la sociedad contemporánea”. Diócesis de Teotihuacán a 19 de Marzo de 2009 Teotihuacán, México.- Cuenta el sacerdote y cantautor Amado Duval – en una de sus presentaciones -, que de niño, viviendo en una aldea, lo inscribieron en la escuela de la ciudad, y él debía recorrer cada día dos horas de camino para asistir a clases…una tarde, a su regreso, estando a escasos 300 metros de su casa vio a un SACERDOTE que había llegado a la aldea para descansar y atender su salud… Estaba tendido debajo de un árbol, y de su boca arrojaba sangre. Se le acerco ¿ y saben lo que le dijo ? – Niño, pronto yo voy a morir…le estoy pidiendo a Dios que alguien tome mi lugar…¿ no quieres tomar tú mi lugar ?… Aquel sacerdote murió, y el niño tomo su lugar. A la luz del caso anterior, no es casualidad que Benedicto XVI tomado en cuenta las distintas formas del llamado misterioso que Dios nuestro Señor hace a los sacerdotes, y ante los periodos de desolación y de sequedad espiritual que esta viviendo el mundo en general. Ha convocado -como un legado más de su pontificado- a un AÑO JUBILAR SACERDOTAL, con el fin de “ayudar a percibir cada vez más la importancia del papel y de la misión del sacerdote en la Iglesia y en la sociedad contemporánea”. El Santo Padre, está consciente del enorme desafío que la hora presente significa para los sacerdotes que trabajan en “la viña del Señor”; por eso, tiene la mirada puesta en el presbítero que vive necesidades reales, y aboga con ímpetu para que se actualice y dedique sus mejores energías y toda su existencia a ser artífices y signos de esperanza evangélica, bajo la: “Fidelidad de Cristo, fidelidad del sacerdote”. Y como muestra de lo anterior, tenemos que el pasado jueves 26 de Febrero, el máximo dirigente católico, tuvo su encuentro con los párrocos de la diócesis de Roma, para dar a conocer algunas opiniones y coincidir con los presentes sobre los problemas que vive hoy en día la parroquia. Por eso, que mejor recordar siete razonamientos del Santo Padre, que muestran ¿cual es la tarea del párroco? de cara a la preparación y celebración del Gran Jubileo Sacerdotal: 1 -Benedicto XVI considera que en las parroquias hoy es importante proporcionar espacios para que los alejados, a quienes la secularización actual ha convertido en «extraños» a la vida de la Iglesia, se acerquen a ella progresivamente. 2 -El Vicario de Cristo, responde ante la necesidad de ¿cómo afrontar el proceso de secularización? Y dice “en primer lugar, la importancia de no descuidar las comunidades ya existentes: » Y que los fieles encuentren en su párroco realmente al pastor que les ama y les ayuda a escuchar hoy la Palabra de Dios. El segundo criterio es el del anuncio de la Palabra, «abriendo lugares de experiencia de la fe a aquellos que buscan a Dios», es decir, recuperar la experiencia del catecumenado de la Iglesia antigua. 3 -El Papa aconsejó a sus párrocos que sean «sencillos» a la hora de exponer la Palabra de Dios y las verdades de la fe.»No vivimos en la luna -observó el Papa-. El sacerdote es un hombre de este tiempo, debe vivir sinceramente la fe en la cultura de hoy, siendo uno que vive con los medios de comunicación de hoy, con los diálogos, con las realidades de la economía, con todo». «Si eres sincero contigo mismo y empiezas a ver en tí qué es la fe, con tu experiencia humana en este tiempo, bebiendo de tu propio pozo, como dice san Bernardo de Claraval, también puedes decir a los demás lo que hay que decir». 4 – El Sumo Pontífice, subrayó la importancia de que las parroquias abran «lugares de hospitalidad de la fe», hospitalidad «hacia aquellos que no conocen esta vida típica de la comunidad parroquial».»Para este trabajo concreto yo no puedo dar recetas, porque hay distintos caminos que seguir, según las personas, sus profesiones, las distintas situaciones», aclaró. 5 -El Santo Padre explicó que “el sentido de una parroquia debe ser realmente una formación cultural, humana y cristiana de una personalidad, que debe convertirse en una personalidad madura. Y por tanto, naturalmente, el sacerdote como educador debe ser él mismo bien formado y estar colocado en la cultura de hoy, rico de cultura, para ayudar también a los jóvenes a entrar en una cultura inspirada por la fe. Añadiría, naturalmente, que al final el punto de orientación de toda cultura es Dios, el Dios presente en Cristo”. 6 -El Jefe de la Iglesia católica, subrayó que es importante “la permanencia del joven sacerdote para dar orientación a los jóvenes. Sin duda una relación personal con el educador es importante y debe tener también la posibilidad de un cierto periodo para orientarse juntos. El joven sacerdote debe hacer también experiencias diversas en contextos culturales distintos, precisamente para obtener, al final, el bagaje cultural necesario para ser, como párroco, punto de referencia durante largo tiempo en la parroquia. Y diría que en la vida del joven, las dimensiones del tiempo son distintas que en la vida del adulto”. 7 – Benedicto XVI, comentó a los párrocos, que es un deber de la Iglesia denunciar los problemas de nuestro tiempo. “Por eso yo diría que se necesita la denuncia razonable y razonada de los errores, no con grandes moralismos, sino con razones concretas que resultan comprensibles en el mundo económico de hoy. La denuncia de la macro y micro justicia es importante, es un mandato para la Iglesia desde siempre”. Los anteriores planteamientos fueron formulados por el Santo Padre en la sala de Bendición del Vaticano -a finales de febrero-; en dicha reunión, se confirman las carencias más apremiantes que afectan a la parroquia y propiamente a los sacerdotes. Así es como se deja ver el actual pensamiento y la herencia que ofrece su Santidad – previo al Jubileo Sacerdotal -, y que esta enfocado a direccionar el camino de la comunidad parroquial, para que mejore su acción pastoral en las grandes metrópolis, en las zonas conurbadas, rurales e indígenas y en otros lugares de los confines del mundo. De ahí que el párroco juega un papel vital como animador pastoral; porque el éxito depende del trabajo realizado en la educación de la fe, que es lo propio de la consagración religiosa y de la vida cristiana dentro de una comunidad eclesial. Por eso, la visión de Benedicto XVI, esta enfocado en dos aspectos: la persona humana del sacerdote con experiencia que da servicio a los fieles y en la preparación de los jóvenes que escuchan la voz de Dios y sabrán responder con un Sí generoso, a la senda del Señor que los llama. Por eso, el perfil sacerdotal que busca desarrollar la Iglesia, deberá tener un origen vocacional bien cimentado, desde su aceptación en el seminario, tan sólo con el deseo de entregar toda su vida a la causa de Cristo, sin escatimar esfuerzos en el servicio al prójimo y la verdad. Tal como le sucedió el destacado sacerdote y cantautor Amado Duval, quien se ha echado en el seno amoroso de Dios, y por ello, emociona aquello, cuando le dice Sí a Jesús: ““Señor tu eres mi amigo, Tú me has tomado de la mano; andaré contigo sin temor…hasta el final del camino”. Sin duda, el AÑO JUBILAR SACERDOTAL, es un regalo que hace el Santo Padre hacia la Grey católica, que nos lo presenta como herencia sacerdotal de su pensamiento, para que el presbítero del nuevo milenio trabaje en comunión con el laico; y pueda darse una valoración efectiva de su aportación a la educación personal y pastoral. Asimismo, deberá responder a los tiempos con una vocación incisiva, rica de vida evangélica y portadora de claras propuestas vocacionales, presentando al mundo una atrayente experiencia de amistad con el Señor. Y con toda esta renovación, se evitará que la acción pastoral del párroco, se vea amenazada y pueda perderse en lo efímero y/o en las arenas movedizas de un escepticismo doctrinal. Y más aún, buscará cambiar el enfoque negativo de la Iglesia – que a veces se presenta -, además, motivará al pueblo de Dios, para pedir por las vocaciones y sacerdotes que están al servicio del Señor y para el Señor. Y sobre todo, para que los ilumine con destellos de luz, a fin de que coadyuve al cambio de las estructuras parroquiales de la Iglesia católica, permitiendo YA…el advenimiento del reino de Cristo, que es reino de verdad, de Justicia, de amor y de paz.

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