Editorial

Una vida sin violencia

“Yo sé que está arrepentido, porque él me mandó flores hoy. Y no era el día de las madres o ningún otro día; anoche él me volvió a golpear, pero esta vez fue mucho peor». “Si logro dejarlo, ¿qué voy a hacer? ¿Cómo podría yo sola sacar adelante a los niños? ¿Qué pasará si nos falta el dinero? ¡Le tengo mucho miedo! Pero dependo tanto de él que temo dejarlo.”

Ese fragmento de la reflexión El me mandó flores hoy, retrata fielmente lo que viven muchas mujeres en todo el mundo, de las grandes urbes y de los pueblos más miserables: La violencia de género, problema que Kofi Annan, otrora Secretario General de las Naciones (1997-2006), definió como la más vergonzosa violación de los derechos humanos.

El 17 de diciembre de 1999, la 54 sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 25 de noviembre Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

El origen de esta fecha se remonta a 1960, año en el que las hermanas Mirabal (Patria, Minerva y María Teresa) fueron violentamente asesinadas en República Dominicana por su activismo político.

Las hermanas, conocidas como las “mariposas inolvidables” se convirtieron en el referente de la crisis de violencia contra la mujer en América Latina. El documento Violencia de género en las parejas mexicanas, publicado este año por el Instituto Nacional de las Mujeres revela algunos datos:

• Las prevalencias más altas de violencia física, emocional y económica se localizan entre las mujeres con estudios máximos de secundaria incompleta. La violencia física tiene la prevalencia más alta entre las mujeres con primaria incompleta.

• Las mayores prevalencias de la violencia física, emocional y económica se da entre las mujeres en unión libre; les siguen las mujeres casadas sólo por el civil, y luego las mujeres casadas sólo por la iglesia. Las mujeres casadas por ambos regímenes son las que tienen las menores prevalencias de estas tres formas de violencia. • Las mujeres casadas sólo por la iglesia concentran la prevalencia más alta de violencia sexual.

• La mayor prevalencia de la violencia física, emocional y económica se encuentra entre las mujeres más jóvenes, y desciende sistemáticamente conforme aumenta la edad. La violencia sexual presenta su prevalencia más alta entre las mujeres de 35 a 53 años… Cabe agregar que la violación, el ataque físico y el asesinato no son las únicas formas de violencia de género que padecen las mujeres mexicanas.

El avance social, intelectual, económico y político de la mujer irrita a algunos hombres que temen ser superados y desplazados, por lo que las agresiones emocionales y el acoso sexual son otras expresiones que se suman a la lista de arbitrariedades. La violencia de género no solo es una violación de los derechos humanos y un delito, es inaceptable para la sociedad y contrario a sus normas.

Los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales (ONG´s), la sociedad civil y los organismos internacionales deben trabajar juntos para hacer frente a este problema de forma competente y para aportar la voluntad política, el compromiso y el valor para erradicar esta laceración de la vida humana. Sin embargo, el mayor logro será un cambio radical en la conducta masculina para mitigar estas aberrantes prácticas.

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