Editorial

Una provincia en movimiento

Una provincia en movimiento

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Nos hemos reunido ciento cincuenta agentes de pastoral, entre sacerdotes, religiosas, laicas y laicos, representantes de las diócesis de Tapachula, Tuxtla Gutiérrez y San Cristóbal de Las Casas, que conformamos la provincia eclesiástica de Chiapas, para analizar los desafíos que la realidad nos presenta y cuestionarnos qué nos toca hacer, conforme a la inspiración del Documento de Aparecida. Hemos compartido lo que en cada lugar estamos llevando a cabo, según nuestras propias historias y características, y queremos tomar algunos acuerdos para impulsar la nueva evangelización, en el espíritu de la Misión Continental. Entre los retos más importantes que advertimos en Chiapas, sobresalen, en la economía globalizada que vivimos, el descontento generalizado y la incertidumbre, generados por la pobreza, la migración, la falta de trabajo y de proyectos alternativos. La cultura postmoderna que nos invade, por la falta de formación interior de las personas, genera individualismo, desintegración familiar, desorientación de los jóvenes, pérdida de identidad de los pueblos indígenas y cultura de la muerte. En el aspecto más religioso, se resaltaron los retos de las sectas, cierta pérdida de credibilidad en la Iglesia, el conformismo de los laicos, la falta de solidez en la formación cristiana, el secularismo y la indiferencia religiosa. ¿Qué nos dice el Espíritu Santo en estos hechos? ¿Qué nos cuestiona y nos exige? ¿Qué debemos corregir y qué impulsar?

JUZGAR

No faltan personas que se extrañan de que abordemos, como fieles y como pastores, realidades sociales, políticas, económicas y culturales; querrían que sólo habláramos de asuntos espiritualistas y nos olvidáramos de los sufrimientos de nuestro pueblo. Sin embargo, en Aparecida se nos invita a “contemplar a Dios con los ojos de la fe a través de su Palabra revelada, a fin de que, en la vida cotidiana, veamos la realidad que nos circunda a la luz de su providencia, la juzguemos según Jesucristo, y actuemos desde la Iglesia, Cuerpo Místico de Cristo y Sacramento universal de salvación, en la propagación del Reino de Dios, que se siembra en esta tierra y que fructifica plenamente en el Cielo” (19). “Los pueblos viven hoy una realidad marcada por grandes cambios que afectan profundamente sus vidas. Como discípulos de Jesucristo, nos sentimos interpelados a discernir los ‘signos de los tiempos’, a la luz del Espíritu Santo, para ponernos al servicio del Reino, anunciado por Jesús, que vino para que todos tengan vida y para que la tengan en plenitud” (33). Por tanto, sería una fuga irresponsable, no analizar la realidad y descubrir en ella los retos que tenemos para una evangelización integral.

ACTUAR

Han surgido muchas propuestas sobre qué debemos hacer. Ante todo, según el espíritu de Aparecida, necesitamos recomenzar desde Cristo; es decir, “la Iglesia está llamada a repensar profundamente y relanzar con fidelidad y audacia su misión en las nuevas circunstancias latinoamericanas y mundiales. Se trata de confirmar, renovar y revitalizar la novedad del Evangelio arraigada en nuestra historia, desde un encuentro personal y comunitario con Jesucristo, que suscite discípulos y misioneros. Ello no depende tanto de grandes programas y estructuras, sino de hombres y mujeres nuevos, protagonistas de vida nueva… con la luz y la fuerza del Espíritu” (11). En este sentido, debemos replantearnos cómo evangelizamos, pues la vida de nuestros pueblos no es conforme con el plan de Dios. Entre otras cosas, hemos de renovar las parroquias, “a fin de que sean de verdad espacios de la iniciación cristiana, de la educación y celebración de la fe, abiertas a la diversidad de carismas, servicios y ministerios, organizadas de modo comunitario y responsable, integradoras de movimientos de apostolado ya existentes, atentas a la diversidad cultural de sus habitantes, abiertas a los proyectos pastorales y supraparroquiales y a las realidades circundantes” (170). Esto depende no sólo de los párrocos, sino de toda la comunidad, con una adecuada formación. + Felipe Arizmendi Esquivel Obispo de San Cristóbal de Las Casas

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