Editorial

La ética en las empresas de los católicos

Es falso que el fin de toda empresa sean las ganancias. Su objetivo siempre debe ser el de proveer a la sociedad de los bienes necesarios, subraya el Arzobispo de Guadalajara, Cardenal Don Juan Sandoval Íñiguez.

Quien crea que las empresas son sólo para obtener utilidades está en un error y debe analizarlo, dice en su colaboración semanal. Agregó que la empresa debe ser una comunidad esencialmente humana, en la que todos los que participan en ella tienen responsabilidades y deberes que cumplir, pero también deben tener derechos, voz y participación de sus frutos.

-¿Cómo debe ser la ética en las empresas propiedad de católicos?

-Hay abundante Doctrina Social de la Iglesia sobre la empresa y el mundo del trabajo. Los principios de esa doctrina son más o menos los siguientes: ante todo, la dignidad del hombre. El ser humano, ser espiritual con destino eterno, es imagen y semejanza de Dios, por lo tanto el ser humano vale más que el capital, que los bienes materiales y en la empresa debe tenerse en cuenta esta dignidad del hombre, de cualquiera de los trabajadores, aun los de más bajo nivel.

«Otro principio de la Doctrina Social de la Iglesia es el destino universal de los bienes de la tierra. Los creó Dios para todos sus hijos, permaneciendo Él como dueño. Nosotros somos los administradores de esos bienes».

«También tenemos el principio del Mandato del Amor Fraterno: que nos amemos unos a otros de manera efectiva, compartiendo los bienes y ayudando. Es el mandato de Cristo Nuestro Señor, amor fraterno que se funda en último término en la paternidad de Dios: Dios Padre de todos los seres humanos, somos hijos de Dios. Luego está la exigencia de ser justos y de practicar la caridad cristiana».

«La empresa debe ser una comunidad esencialmente humana, en la que todos los que participan en ella tienen responsabilidades y deberes que cumplir, pero también deben tener voz y participar de sus frutos».

-Toda empresa tiene como objetivo las ganancias, pero ¿cómo compaginar este objetivo con la ética de los católicos?

-Es totalmente falso decir que el objetivo de la empresa es la ganancia. La finalidad verdadera de la empresa es proveer de los bienes necesarios a la sociedad, es arrancarle al mundo que nos dejó Dios a medio hacer con el ingenio y el trabajo, casa, vestido y sustento.

«Si el objetivo de la empresa fuera la ganancia, habría que legitimar muchas empresas totalmente inmorales que ganan mucho, por ejemplo las de estupefacientes; la de armamento y las de pornografía. Entonces, hay que volver a decir que el fin de la empresa no es la ganancia, sino proveer de bienes necesarios a la comunidad humana».

«También en la empresa se desarrollan las capacidades del ser humano: su inteligencia, su voluntad y sus habilidades. Se trata de perfeccionar la creación que Dios nos dejó a medias y de formar una comunidad humana. La finalidad de la empresa se compagina así, entendida perfectamente con el ideal cristiano de la vida».

-¿Qué cosas podemos considerar como falta de ética en las empresas?

-Es falta de ética en una empresa buscar sólo el lucro, montar una empresa para ganar. Desde luego que tiene que haber utilidades, porque si no hay ganancia, la empresa no funciona, se para, pero no es el fin principal.

«Es inmoral producir en una empresa cosas inútiles, dañosas o inmorales; ya di algunos ejemplos anteriormente: estupefacientes, armas, pornografía, por no mencionar otras cosas».

«Es inmoral en una empresa crear necesidades falsas en el pueblo, para venderle cosas que no necesita. A base de propaganda le crean necesidades, como los perfumes, jabones, que ya viene el invierno, que el verano, que la moda. Lo hacen para que la gente se la crea y gaste indebidamente».

«Es inmoral en una empresa tratar mal a los trabajadores, porque son más débiles, porque no están tan estudiados como los directivos. No se les debe pisotear, no olvidarse de tomar en cuenta su dignidad de hijos de Dios; pagarles salarios de hambre, dejando toda la ganancia para los dueños o como se acostumbra ahora, despedirlos para no jubilarlos como se debería».

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