Editorial

De crisis a crisis

Un día en el “american way of life”: Ir de “shopping” diariamente a los grandes supermercados para comprar alimentos que atiborren las alacenas y los refrigeradores, adquirir artículos que no necesitamos para que acaben en los desvanes o en las ventas de garaje, aprovechar las promociones con atractivos descuentos.

No conforme con ello, el buen hábito del derroche se debe hacer en un diferente “mall”, de esta manera te ven tus amigos, familiares o vecinos, de lo contrario, no eres nada en esa absurda sociedad consumista que llega al grado enfermizo de hacer grandes filas en la apertura de centros comerciales o en la venta del producto más novedoso.

¡Pobres norteamericanos! la bonanza económica que generó Bill Clinton la pulverizó el malhadado de George Bush, las consecuencias de la crisis están a la vista y aunque no tienen el mismo impacto en otros países, el panorama no es nada halagüeño para México. Dependemos totalmente de nuestro vecino del norte, principal socio comercial y tendremos que voltear hacia nuevos mercados para no estancarnos, según las previsiones de los analistas financieros… El domingo de la semana pasada el estadio Cuauhtémoc lucía abarrotado por la visita del “rebaño sagrado”.

A pesar de que la directiva incrementó el costo de las entradas los aficionados no dejaron pasar la ocasión para ver jugar al “campeonísimo”. Visito el centro comercial más “chic” de Puebla, la gente no ha dejado de hacer sus compras habituales ni ha disminuido el número de clientes. Por la tarde de ese mismo día acudo a Plaza Dorada y Plaza Cristal, los potenciales compradores van de un lado a otro de las tiendas y aparadores, sin nada que llevar y haciendo cuentas. Pululan los molestos promotores de tarjetas de crédito y uno que otro se embarca con la usurera banca. Aparentemente no hay permisos para que los ambulantes se instalen en las céntricas calles de la ciudad para la temporada navideña, no faltará la magnánima autorización, ya verán. Los que tienen pocos ingresos a lo sumo aspiran a adquirir productos a precios de “llévelo, llévelo” y de “bara, bara”. Todo sea por ahorrar aunque lo barato sale caro. Lejos de la ciudad capital, particularmente en la Mixteca Poblana, cientos de miles de migrantes regresan a sus pueblos natales, para ellos y sus familias tal vez la Navidad no será la misma de otros años. El trabajo se está acabando porque “al otro lado” la crisis pega con fuerza.

Si difícil era cruzar, lo será más conseguir empleo, aquí la vida no es sustentable. ¿De qué viviremos? ¿Nos ayudará el gobierno o cederemos a las tentaciones del narco? Con todo ello los indocumentados regresan con sus modestos ahorros, gastarán lo más indispensable y a ver qué pasa concluido el ciclo “Guadalupe-Reyes”… La semana pasada señalé que nuestro país no está sufriendo las recurrentes crisis de antaño, los estudiosos de la economía y las finanzas hacen recomendaciones para hacer frente a la situación económica mundial, porque el próximo año será mucho más compleja. No es la primera vez que nos recetan el mismo discurso pero, como van las cosas, el asunto es serio.

Hay de crisis a crisis. Cuide su dinero y sus bienes, sobre todo su trabajo aunque le paguen con retraso su quincena.

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