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Las prioridades en la vida

Todo ser humano durante su paso en este mundo tiene prioridades que se traducen en metas o ideales, pero cuando no se antepone a Dios en todas ellas, regularmente la vida se pierde, porque no hay sentido del infinito, señala el Arzobispo de Guadalajara, cardenal don Juan Sandoval Íñiguez. Pero para aquel que cree en Dios, las prioridades de esta vida están ligadas de manera profunda al espíritu, a realizar cosas en bien del prójimo para lograr el premio de la vida eterna. 1.- Como seres humanos, ¿cuáles son las prioridades que debemos considerar en la vida? -Las prioridades de la vida también se pueden llamar ideales, metas, propósitos, el buscar la razón de ser de la existencia y todas esas cosas que son sinónimas y que son distintas si se cree o si no se cree. «Para el que cree en Dios, en un Ser Supremo que lo trajo a este mundo, que lo puso aquí a prueba, que le tiene destinada una vida después de esta, que mandó a su Hijo Jesucristo para ayudarnos a encontrar ese camino hacia la vida eterna, la prioridad de su vida es –desde luego- tener la aprobación de Dios para así poder recibir de Él el premio. «Como decía el Catecismo de Ripalda, hablando del fin de la vida en aquella pregunta: ¿Para qué fuimos creados? Y respondía con una brevedad y una claridad inmensa: “Para amar y servir a Dios en esta vida y verlo y gozarlo en la otra”. Ese es el fin de la existencia. «Para el que no cree, todas las metas que se proponga, los ideales a que aspire, son perecederos, se acaban con él. Todo lo que es humano es transitorio, por mucho que dure». «La gente que no cree, ¿qué se propone en la vida? Los de más fino espíritu aspiran a la ciencia, a la cultura, a las bellas artes, a ser un gran sabio, un gran descubridor, un gran músico, un gran pintor, etcétera. Es el ideal al que consagran su vida y sus esfuerzos ». «Para otros de menos calidad espiritual, la meta es el poder, adquirirlo ya sea mediante el consenso de la sociedad que los coloca como líderes y les otorga un puesto relevante o, hacerse del poder por la fuerza, dominando, como acontece con los dictadores». «Para otros, todavía de menos categoría, la meta en la vida es gozar. Para mucha gente la vida es para gozarse a como dé lugar, para vivir con intensidad el momento presente, a veces con placeres que no son propiamente del espíritu sino que son más bien de la parte baja del hombre y que nos igualan con los animales: el comer y el sexo, son compartidos por los hombres y por los animales, en ese nivel sensorial». «Para otros, la meta de la vida es la riqueza y se afanan, trabajan, se desvelan, se gastan consiguiendo riquezas y cuando logran juntarlas en una gran cantidad, les llega la muerte y aquí las dejan». «Para otros, los ideales son más modestos y no tan reprobables: formar una familia, tener buenos hijos, crearlos y educarlos y con eso se contentan sin mirar más allá del umbral de la muerte hacia la eternidad». 2.- Para la Iglesia, ¿qué es lo que hace a la persona un mejor ser humano? -Es su relación con Dios. Un ser humano realmente llega a ser un ser superior cuando se reconoce dependiente de Dios, creatura de Dios, por lo tanto, limitado en sí mismo; cuando reconoce que los demás seres humanos son sus hermanos, que son también creaturas de Dios y cuando sabe que Nuestro Señor nos ha creado a todos para orientarnos al bien, por un mandato de amor que nos ha de salvar: que amemos a Dios y que amemos a nuestro prójimo para merecer el premio de la vida eterna. «Con el servicio a los demás en esta vida, se gana el derecho a esa vida futura que Dios nos tiene prometida. El Cristianismo fue acusado falsamente de alienación, sobre todo por parte del marxismo, que porque pensando en la vida eterna, no se ocupaba seriamente de construir la ciudad terrena. Es una apreciación totalmente falsa porque en el Cristianismo, en la religión judeo-cristiana, la esperanza de vida eterna y el quererse ganar la vida eterna, se condiciona a la construcción de la ciudad terrena, mediante el amor al prójimo, a través del servicio y las obras de bienestar para los demás». 3.- Cuando se dejan de lado esas prioridades, ¿qué le puede suceder a la persona? -Que vive en el extravíó, totalmente perdida durante toda la vida, sin sentido de la existencia y por lo tanto, con un vacío espiritual profundo, que generalmente lo trata de colmar con muchos bienes externos y también con el ruido y la diversión. Hay gente que no aguanta cinco minutos de silencio, mucho menos un día de retiro, tiene que sumergirse en el ruido y mientras más estridente, mejor, para no pensar en nada. Este extravío hace ir a la persona tras metas falsas, como quedó dicho anteriormente, que no solucionan el problema existencial, que no colman el sentido de la vida humana, como la riqueza, el placer y el poder o, también la idolatría del Estado, como ha sucedido en las dictaduras, en las ideologías totalitarias; o bien la exaltación de la raza o el sistema de afirmaciones para explicar la realidad. Allí se empantana el hombre, pierde la visión de infinito y queda con una visión intramundana que no colma las aspiraciones que hay en todo ser humano que tiende al infinito y a una vida sin término.

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