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PEDERASTIA CLERICAL EN ESTADOS UNIDOS

VER Durante su vista a ese país, el Papa Benedicto XVI afrontó en cuatro ocasiones el doloroso problema de la pederastia por parte de varios clérigos de ese país, y recibió a un grupo de víctimas. Es de alabar la valentía y firmeza del Vicario de Cristo para abordar el tema. No lo escamoteó, sino que quiso dejar muy clara la postura de la Iglesia: cero tolerancia, atención a las víctimas, medidas de prevención, aliento a la mayoría de los sacerdotes, que son fieles a su vocación. Repasemos algo de lo que expresó. JUZGAR Desde el avión en que venía, respondió a una pregunta sobre el tema. Fue contundente y resume todo: “Es un gran sufrimiento para la Iglesia en los Estados Unidos y para la Iglesia en general, y para mí personalmente, el hecho de que esto ocurriera. Si leo los relatos de tales sucesos, me resulta difícil comprender cómo fue posible que algunos sacerdotes fracasaran de esta forma en la misión de llevar alivio, de llevar el amor de Dios a estos niños. Estoy avergonzado y haremos todo lo posible para asegurar que esto no se repita en el futuro. Excluiremos rigurosamente a los pedófilos del sagrado ministerio: es absolutamente incompatible, y quien es verdaderamente culpable de ser pedófilo no puede ser sacerdote. En este primer nivel podemos hacer justicia y ayudar a las víctimas, porque están profundamente afectadas… Las víctimas necesitarán sanación, ayuda, asistencia y reconciliación. Se trata de un gran compromiso pastoral y sé que los obispos y los sacerdotes y todos los católicos en los Estados Unidos harán lo posible por ayudar, asistir, curar. Hemos realizado inspecciones en los seminarios y haremos cuanto sea posible para que los seminaristas reciban una profunda formación espiritual, humana e intelectual. Sólo personas sanas pueden ser admitidas al sacerdocio y sólo personas con una profunda vida personal en Cristo y que tengan también una profunda vida sacramental. Sé que los obispos y los rectores de los seminarios harán lo posible por ejercer un discernimiento muy, muy severo, porque es más importante tener buenos sacerdotes que tener muchos. Éste es nuestro tercer punto, y esperamos poder hacer, y haber hecho, y hacer en el futuro todo cuanto esté en nuestra mano para curar estas heridas”. Sobre el mismo asunto, dijo a los obispos de ese país: “Entre los signos contrarios al Evangelio de la vida que se pueden encontrar en América, pero también en otras partes, hay uno que causa profunda vergüenza: el abuso sexual de los menores…, cuando hombres de Iglesia han traicionado sus obligaciones y compromisos sacerdotales con semejante comportamiento gravemente inmoral. Mientras tratáis de erradicar este mal dondequiera que suceda, tenéis que sentiros apoyados por la oración del Pueblo de Dios en todo el mundo. Justamente dais prioridad a las expresiones de compasión y apoyo a las víctimas”. Y a los sacerdotes en San Patricio: “Los abusos sexuales han causado tantos sufrimientos… Que éste sea un tiempo de purificación y sanación. Os animo a colaborar con vuestros obispos que siguen trabajando eficazmente para resolver este problema”. ACTUAR En la Misa en Washington, trató el tema y propuso qué hacer: “Reconozco el dolor que ha sufrido la Iglesia en América como consecuencia del abuso sexual de menores. Ninguna palabra mía podría describir el dolor y el daño producido por dicho abuso. Es importante que se preste una cordial atención pastoral a los que han sufrido. Ya se han hecho grandes esfuerzos para afrontar de manera honesta y justa esta trágica situación y para asegurar que los niños puedan crecer en un ambiente seguro. Estos esfuerzos para proteger a los niños han de continuar. Animo a cada uno de ustedes a hacer cuanto les sea posible para promover la recuperación y la reconciliación, y para ayudar a los que han sido dañados. Les pido también que estimen a sus sacerdotes y los reafirmen en el excelente trabajo que hacen. Y, sobre todo, oren para que el Espíritu Santo derrame sus dones sobre la Iglesia, los dones que llevan a la conversión, al perdón y el crecimiento en la santidad”. + Felipe Arizmendi Esquivel Obispo de San Cristóbal de Las Casas

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