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¿Cómo prepararnos a vivir la Semana Santa?

¿Cómo prepararnos a vivir la Semana Santa? Es el prólogo de san Juan al relato de la Pasión de Cristo. Ahora ya -tan cerca de la Semana Santa-, podemos preguntarnos cómo nos hemos venido preparando y, sobre todo, cómo podemos prepararnos para lo que viviremos pronto. A lo largo de cuarenta días la Iglesia ha querido señalarnos cuáles han de ser nuestras disposiciones para vivir el momento culminante de la vida de Cristo, aquello que se conoce con el nombre de Triduo Sacro, es decir, los días que conmemoramos la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Quizá lo primero que tengamos que plantearnos es la necesidad de sintonizar con lo que vamos a vivir. Con esa palabra queremos expresar el deseo de establecer en nuestro corazón un sentir que no desentone con el sentir de Cristo, con lo que Él deseaba y lo que Él realizó. Para eso ha querido dejarnos el relato de su Pasión en los cuatro evangelistas. Quizá nos sirva para sintonizar con la Pasión de Cristo el siguiente relato. Cuenta un escritor inglés la leyenda de una joven invitada al baile del Palacio Real. La condición para entrar era llevar una rosa roja… pero su rosal daba tan sólo rosas blancas. Sabedora de ello, una golondrina que diariamente se posaba en el balcón de la joven pensó el modo de convertir en rojas las rosas blancas: clavando su pecho en las espinas del rosal. La mañana del baile, la joven encontró en el rosal una bellísima rosa roja y, al pie, sobre el suelo, la golondrina muerta. ¿No es una adecuada comparación el sacrificio de la golondrina con el Sacrificio de Aquel que entregó su Sangre para hacernos dichosos? Tenemos también para nuestro recuerdo constante la presencia de los crucifijos. Que no nos acostumbremos a ellos. Están en nuestra habitación, en la sala de nuestra casa, e icluso tengamos alguno pequeño en nuestro escritorio para ponerlo junto a nuestros libros al estudiar. Es el recuerdo del amor de Jesús, es la expresión de su deseo de tenernos con Él para siempre. Te dice: POR TI. Debajo de cada crucifijo debería ponerse ese letrero: POR TI. RECUERDA QUE FUE POR TI. Morí por ti. Fulano muere por ti, se dice a veces de un muchacho que está perdidamente enamorado de una chica. En el caso de Jesús es literal. POR TI. Quizá si lo tenemos en cuenta daremos de nuevo relevancia a cada crucifijo. Una manera es besándolo. Así de sencillo. Si lo hacemos realmente desde el corazón, manifestará la fuerza del amor.

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